© El blog con cero lectores, pero aquí estoy en el espacio de mi libertad. No espero a nadie aunque cualquiera es bien recibido. Gracias a mi BLOC ABIERTO DE PAR EN PAR donde encontrarás desde 2009 temas variados.

12.3.26

HODIO CON ACHE

7:15 horas Sala de Control de "HoooH, Hodio"

Ministerio de Nuestra Verdad.

Gobierno de Españilandia.

Primer día de Hodiometría. Inauguración con presencia de la Ministra que pulsa la tecla de ON. Se conectan las 500 pantallas con sus señales acústicas y lumínicas
Todo está tranquilo a la espera del primer aviso, la ministra compruebe la eficacia del Sistema, se detecte la alarma y se detenga al seguro "hodiador", así, acudirá a dar las novedades al HGPresidente comunicándole que su idea ha sido todo un éxito. Pasan los segundos y de pronto suena una estridente alarma para acto seguido una luz destellante —balizas sobrantes V-16— al tiempo que se conecta una pantalla en la que aparece la cocina de una vivienda. La ministra de Nuestra Verdad se frota las manos: ¡han pillado a un hodiador! la Policía del Pensamiento Único se pone en marcha y procede a la detención y posterior condena del hodiador de la cocina desde donde está lanzando mensajes de hodio.
—Lo siento Excelentísima Ministra de Nuestra Verdad. Ha sido uuna falsa alarma. Realmente sí, estaba lanzando mensajes orales de hodio, pero principalmente porque se le a caído la tostada al suelo y se ha cagado en todo lo que se menea... y eso no es hodio... creo. —el policía no sabía dónde meterse del ridículo al pillar a un pacífico ciudadano en calzoncillos a punto de desayunar—. Y es que , Sra. Ministra pienso que no ha sido buena idea conectar el Sistema a los ordenadores o móviles de la ciudadanía. Ya sé, ya sé que así nos enteramos de todo, pero del hodio... pues el hodio es un sentimiento imposible de medir y —la ministra hizo un gesto con la mano al Agente de Policía del Pensamiento Único:
—¡Agente, le prohíbo que siga recapacitando por su cuenta sobre el tema del Hodio!. Es una cuestión filósofopresidencial y nosotros no somos nadie para cuestionar las ordenes del Líder Máximo, Paladín de las Buenas Costumbres y Campeón de la Pazzz. Hay que perseguir el hodio en todas sus manifestaciones —la ministra no estaba dispuesta a las insubordinaciones ni tan siquiera mentales— aténgase a las Normas si no quiere ser pasado por los instrumentos antihodio.
Unos minutos más tarde muchos más monitores comenzaron a lanzar señales de alerta de hodio. La Brigada de Delitos de Hodio no daba abasto. Era la hora del desayuno, las prisas, el tumulto en el Metro, los buenos días al compañero de trabajo... y al Jefe. Sí bueno, había que mejorar el Sistema de Alerta Antihodio, pero en ello estamos, pensó una medio satisfecha Ministra de Nuestra Verdad. Se tendría que comunicar con el ministerio del Hamor.

11.3.26

GHP y SPAÑILANDIA

Gran Hermano Presidente (en adelante GHP) había convocado de urgencia a los Cuatro Importantes Ministerios.

Por la intranet secreta había comunicado durante la madrugada a los superministerios siguientes:
Ministerio de Nuestra Verdad.
Ministerio de la Paz y de la Ciencia.
Ministerio de la Abundante Usura Fiscal.
Y como observador, el ministerio del Amor.
Durante la noche había sido un continuo cruzar los cielos de Spañalandia: un infernal trasiego interrumpía la paz de la nación de naves portando armas. Era de verdadera necesidad el convocar el Supergabinete que decidiera la marcha general de la República Popular Spañilanda.
Se sentaron preocupados ante el giro de los acontecimientos de las últimas horas. GHP miró a las cuatro ministras que lo conocían muy bien sabiendo cómo debían bajar la mirada en señal de lealtad. GHP engoló la voz:
—He convocado al Gabinete de Emergencia a fin de proponer medidas que he decidido tomar —GHP puso las manos sobre la mesa y mostró un semblante serio y duro— pues como sabéis esta noche el Yanqui Gran Satán (en adelante, YGS) ha atacado Eurasia-Persia para derrocar al gobierno de esta región y yo, como representante y líder del pueblo, he decidido aprovechar la coyuntura.
—Pero Gran Hermano Presidente —la ministra de la Paz y de la Ciencia, una rechonchita sesentona con voz atiplada, asombrada, levantó el dedo requiriendo atención de forma un tanto infantiloide— no hay más coyuntura que ayudar a nuestro vecino, amigo y aliado Yanqui Gran Sa... —la ministra no fue capaz de terminar la frase asustada ante la fulminante mirada que le dirigió GHP.
—¡No! —voceó GHP apretando de inmediato la mandíbula —. Haré de la necesidad virtud. Tengo la forma y no admitiré discusión alguna.
Las ministras sabían que las decisiones estaban tomadas y que en realidad ellas no eran sino meros instrumentos de GHP.
—¿Qué hemos de hacer, Gran Hermano Presidente? —quien se atrevió a levantar la voz era la favorita del escalafón ministerial, la ministra de Nuestra Verdad, la que en realidad ejercía la delegación de GHP—. Ya sabe Su Excelsa Excelencia que estamos todas a la orden y...
—Lo sé, lo sé —Gran Hermano cabeceó forzando una sonrisa que a la zalamera ministra de Nuestra Verdad a quien no le hacía ascos a piropear al Eminentísimo —ya sé que cuento con vuestra colaboración y lealtad aparte de vuestros gentiles parabienes y merecidos halagos hacia mi persona, pero ahora se trata de un asunto de extrema gravedad: la guerra.
Todas se miraron. El momento era de extrema gravedad, sí. Pero las caras de las ministras se dulcificaron; contaban con el liderazgo del Ser Supremo que dirigía los destinos de Spañalandia desde hacía decenios. La Alerta Anti-Fachihermanastros estaba aún en vigor y las elecciones de 2027 habían sido aplazadas una y otra vez... hasta el actual 2040.
—El plan propuesto es el siguiente: recuperemos y desempolvemos los viejos lemas que tanto provecho nos han proporcionado: NO A LA GUERRA, YANKEES GO HOME, FUERA PASES PARA NUESTRAS BASES y cualquier otro ¡incluso me vale el antefelipín OTAN NO-BASES FUERA!—el GHP sonrió triunfal, aunque la ministra de la Paz y la Ciencia no pudo reprimir un mohín de disgusto.
—Pero presidente, no podemos abandonar a nuestros aliados, y mucho menos impedir que pasen a nuestra bases. —La ministra conocía de sobras que el YGS tomaría represalias de tipo económico, así que, armándose de valor, lo espetó. El gabinete enmudeció.
—Ni peros ni peras. "No a la guerra", ministra. Un lema que no falla. Y a las calles, las quiero abarrotadas con miles de la pancartas con el lema —se detuvo un par de segundos GHP para añadir—: por supuesto que se ponga en marcha nocturna la flotilla de drones y minisubmarinos en dirección a la zona de "conflicto" —guiñó un ojo a las superministras que se derretían de gusto— que en este caso tanto da predicar como dar algo de trigo.
—Presidente, como ministra de Nuestra Verdad no tengo otro remedio que llamar la atención sobre la población de colectivos de diversidad sexual de Eurasiapersia, mujeres sobre todo, masacradas y reprimidas por aquel régimen. No las podemos olvidar ni abandonar. —A la ministra de Nuestra Verdad, verdadera ideóloga del gobierno, encargada de la gobernación de Spañalandia, idear y dirigir la propaganda y consignas gubernamentales haciendo que llegaran estas a los más recónditos rincones del país. Directora de las SS (Seguridad de Spañalandia), era la todopoderosa alma mater y la previsible heredera del trono de la República: todos lo sabían aunque nada estaba escrito.
—Ministra, no debes preocuparte. Sé que últimamente te formulas muchas preguntas y caes en un mar de dudas. Lo sé... y me disgusta. Sólo preocúpate de fabricar un buen relato, fácil, simplón y cortito a modo de alpiste para pájaros. Estoy seguro de que no te será difícil encontrar la fórmula para fabricar una verdad. Medios tienes para ello.
La ministra, sumisa y modosa, bajó su vista y asintió pensando que no le sería difícil la tarea. La ciudadanía estaba acostumbrada, ahormada, le había tomado la medida y controlaba a la disidencia, recalcitrantes rebeldes que se empeñaban en discutir las Normas de Gran Hermano Presidente. Pero sí, los medios los tenía para hacer compatibles el pacifismo y el feminismo (las grandes e infalibles muletillas tan gratas a la "gente"), hacer creíble a la masa lo increíble. Una vez más no iba a defraudar al Gran Conducador.
—Prezidente, —la jacarandosa titular del Ministerio de la Gran Usura Fiscal levantó su flamenca mano— y digo yo que —no la soportaba nadie del Supergabinete por su ostentosa villanía pero tenían que reconocerle una gran capacidad de trabajo recaudando impuestos— ¿cómo hasemo pa paliá la época de crizi que ze avesina por culpa de la guerra? —la ministra se pasó la lengua por la sombra del bigotillo del labio superior, mirando con descaro al líder y a sus colegas.
—Ministra, ¿y tú me lo preguntas? Concede subvenciones y paga a troche y moche, distribuye de las arcas públicas, reparte dinero para todos. Y luego sube los impuestos, el IVA, el IRPF, lo que quieras. O al contrario, deja que suban los precios, recauda el IVA, sube la gasolina, mete la mano en sus bolsillos, sube el paro... y luego salimos a ayudar, ya sabes... prendemos fuego y luego vamos con la manguera ¡con agua!. No falla, ya sabes, sacas nuestra colección de frases por ejemplo "tenemos las medidas sobre la mesa", "no dejaremos a nadie atrás", "el gobierno de la gente", "la verdadera solución es noalaguerra", en fin, todas son buena alfalfa para el ganado . —El presidente calló. Era aquella una más de las crisis que había solventado en su larga estancia palaciega. Cada vez le resultaba más fácil pues la ciudadanía —la "gente", como gustaba llamar al pueblo cuando venían mal dadas—. —¿Y "Fri Palestain", "Israel genocida" "Aznar, a desasnar"? —interrumpió de nuevo la ministra de la Usura. —Todo, todo sirve —aseveró GHP con ligero tono de fastidio— cualquier frase, y también, ya de paso las de "Nucleares, No gracias", "Queremos Nucleares" y "Almaraza no se cierra", pero eso déjalo para la ministra de la Nuestra Verdad. Y adelantaros que voy a crear un nuevo ministerio, el 'veinticincoavo', se trata del Ministerio del Orden, Desorden y Caos, encargado de las relaciones con Oceanipersia.
Las ministras no pudieron aguantar más: movidas con una especie de resorte se levantaron y al unísono lanzaron vivas al líder, haciendo sonar sus palmas la ministra de los 'lereles' y las demás entonando el lema que les salió del corazón: "PE-PE-PE ¡¡¡PEDRO PALADÍN DE LA PAZZZ!!!", repitiendo una y otra vez hasta el paroxismo.
—Vaaale, vaaaleee. Gracias emocionadas y agradecidas. Se levanta la sesión y ya sabéis, nada de la obsoleta telefonía móvil. Los mensajes, por vía psicotelemática que no dejan rastro. A ver, todas conmigo: NO A LA GUERRA-NO A LA GUERRA-NO A LA GUERRA. Así durante diez minutos jaleandose y jaleando a un Presidente mudo de gusto.
Más tarde, roncas pero satisfechas hicieron pasillo a Presidente Gran Hermano. Sobre la capital de Spañilandia —Ayucity, en memoria de la Ayuso en el exilio, calles vacías, muertas— el cielo barruntaba tormenta. El fragor de las nubes entrechocando de forma eléctrica se confundía con los motores de las aeronaves yankis y judías cargadas con material nucleotermosónico de última generación, letal para la población civil pero inocua para el paisaje. El Presidente Gran Hermano salió rodeado de su cohorte ministerial y de asesores pretorianos, subió a su autoacorazado camino del bunker, a diez kilómetros de cualquier ciudadano; ¿una crisis más? ¡una crisis menos!, pensó, sonriendo y marcando su rostro cadavérico. El mundo colapsaba pero ellas seguían mirando su viejuno ombligo. El de Él.

NOTA: me he inspirado en "1984", de George Orwell, pero qué passsa. ¡Si él choricea tesis!

8.3.26

ISIS

Del río llega una embriagadora brisa. La risueña mañana saluda a la real esposa. Hoy es el gran dia que estaba esperando Neferamun Sat-Ra (la perfecta de Amón, hija de Ra). La claridad de los primeros momentos del día ilumina la tersura del rostro de la diosa. Recibe con los brazos abiertos a su esposo el faraón Useren-Kheperu (el de las transformaciones poderosas) quien, haciendo caso omiso de las esclavas y otros sirvientes que pululan por la estancia junto al recodo del rio, deja caer su faldilla al suelo, mostrando a su esposa la plenitud de su potencia viril. La noche no le ha bastado al Señor de las Dos Tierras y se aproxima a su bella esposa. Se besan pero no yacen como suele otras veces allí mismo, por un gesto de ella, y se disponen a tomar la primera colación del día. Les espera una larga y fatigosa jornada al reunir a la corte para celebrar la fiesta anual. Ra, ya se intuye a pocos minutos de aparecer: en las próximas jornadas, su primer rayo incidirá sobre las divinas efigies.

Fue en el pasado, deseo del dios, instaurar un periodo que pasaría a denominarse de manera oficial "Época del Loto Dorado" donde Egipto comenzaría a ser gobernado entre iguales. Había llegado el momento del año cuando el divino Ra ejecutaría, sin dudarlo, el deseo de Useren-Kheperu para su amada esposa. Él, dios de las Dos Tierras, había ordenado a sus más expertos maestros tallistas de la piedra, arrancar de ésta la suprema verdad, esculpiendo grandiosas estatuas de la pareja. Había ordenado a sus más sabios astrónomos los cálculos de la fecha exacta y el lugar preciso del horizonte por donde surgiría Ra cuando el invierno da paso a la primavera, ordenando que las estatuas fueran erigidas una frente a la otra, mirándose, junto a la puerta del Templo de Amón Ra, de tal forma que durante esos días, cuando ya el Nilo desciende rico en limo, el nilómetro marca la máxima altura de las aguas, el aire se caldea con más rapidez, cuando la grulla, la alondra y las anátides entonan sus gorjeos nupciales, cuando todas las señales sean inequívocas, se hiciese que el primer rayo de sol traspase la entrepierna de él, faraón de Egipto, Primer miembro viril del Reino, tal como gustaba ser llamado, y que este primer rayo incida de forma exacta en la zona de la efigie donde se esconde la real y valiosa intimidad de ella, Consorte del Faraón, así tras breves instantes, durante los pocos días de los equinoccios que marcan el paso de los dias y de las noches, cuando la oscuridad de paso a la luz sea hasta el fin de los tiempos. Con ello, el faraón quería mostrar y congratularse de cara a su pueblo, por la divina misión de legar la extirpe eterna de su dinastía, fruto indivisible, único, inclusivo, de la potencia viril y la fertilidad femenina, inútil la una sin la otra.
El matrimonio formado por Neferamun Sat-Ra (La que sostiene el orden divino, La verdad de Ra, la bella esencia de Amón) y Useren-Kheperu (Renovador de la luz, El Toro Dorado que hace florecer los Dos Reinos) legaba así a su pueblo la gobernabilidad, la estabilidad, el equilibrio, combinando la legitimidad divina, el poder terrenal y el equilibrio cósmico, representando corregencia que gobierna por mandato celestial, no por herencia. Ese era el memsaje y así era el deseo de los dioses para que fuera recordado años tras año, generación tras generación, siglo tras siglo.

—Hoy celebramos el Día de las Hijas de Isis (Heru Sat‑Isis), mi Señor, para invocar la fuerza protectora, materna y política de las mujeres, bajo el patronazgo de Isis. —El escribano real mostraba las palmas de sus manos y miraba al suelo mientras la pareja desayunaba. Se retiró sin perder la cara a los dueños del mundo.
Con un gesto de ambos corregentes la corte se disponía a la ceremonia. Las puertas se abrían, y la luz se volvía cegadora.


7.3.26

PAZ Y CIENCIA


Padres conscriptos, no vengo hoy a imponer mi voz sobre la vuestra, sino a implorar que mi culpa no eclipse la grandeza de Roma…

He aquí, postrado, contrito, dándoos cuenta, poniendo a los dioses como testigos interlocutores, de mis graves reflexiones.

Me pregunto, oh dioses, si he sido un buen gobernante, si he sabido tomar determinaciones con la cabeza más que con mi corazón. Me pregunto si no habré pecado de soberbia, pretendiendo erigirme en líder del imperio cuando en realidad no somos más que una minúscula parte.

Oh, dioses, iluminadme en esta hora terrible de la más miserable ironía del Destino. Por qué, dioses, habéis de aplicarme el suplicio de dar un paso atrás. Maldigo a quienes, a mi lado, me sugierieron actuaciones sin valorar con suficiente ponderación aquellas causas con que sepan sopesar todas y cada una de las determinaciones del gobierno de la provincia.

Aún resuena en mis imperiales oidos el clamor proveniente desde un confín al otro del imperio, ovacionando unos mi posición de héroe, y maldiciéndome otros tachando mi fama con el vil calificativo de cobarde.

Es ahora, por Júpiter, cuando recapacito y caigo en la más honda desesperanza al recibir los parabienes, futiles y breves como plumas de aves, mas también, y sobre todo, las amenazas que se ciernen sobre el común de los ciudadanos de la provincia. Y es que nada tan mezquino como el paso hacia adelante bravo, decidido, pisando con fuerza la tierra y levantando su polvo, para al cabo de unas breves horas, dar un acobardado, silencioso para no caer en el ridículo, paso atrás.

¿Nunca habré, oh Júpiter y tu hijo dios de la guerra Marte, de aprender de los gobernadores de las otras provincias que hacen de la política y de la guerra todo un arte del disimulo? ¿Por qué razón habría de conducirme como un amante de la paz cuando nunca, nunca en realidad lo he sido? ¿Por qué mis tribunos no me han hecho recordar, echando la vista a viejas Actas senatoriales, mis interesados silencios cuando otras guerras herían de igual o de peor manera, desangando otras regiones? ¿Cómo evitar ahora el repudio de la plebe, segura víctima de mi osada medida al abandonar de forma miserable a las legiones, con la ruina y el corte de suministros y mercadeo de nuestros buenos aceites, embriagadores vinos y nutritivos cereales condenando al hambre y a la miseria? ¿Creta ha de ser la víctima de los agresores por negarme a guerrear, y al mismo tiempo enviar una trirreme legionaria simulando y disimulando nuestro afán pacificador... armado?

Líbrame, oh Júpiter Óptimo Máximo, de caer en manos de agresivos e insoportables ciudadanos dedicados estos al arte de ridiculizar a los mandatarios. Antes arrojarme por la Roca Tarpeia que verme rodeado de letal e insoportable mofa de los cómicos que pululan por esta nuestra provincia hispana.

Acabo ¡dioses, padres de la patria, ciudadanos y hermanos míos! implorando vuestra benevolencia, sirvan estas palabras para acallar de una vez por todas el baldón de ignominia que puede, de hecho es ya así, caer sobre mi.

"Discurso de Cayo Aurelio Valerianus, tribuno, prefecto y legatus de Hispania dirigiéndose al Senado de Roma."

(Lucio Marcio Fadiano, historiador y cronista de los últimos años del Imperio)




5.3.26

¡NATURALMENTE! (o De Filología de andar por casa)

El satrapilla hizo mutis por el foro vacío. La nada estaba tras él pero se había hecho la ilusión de que masas enardecidas lo vitoreaban. Lejos de la realidad. Al traspasar a sus habitaciones privadas no pudo dejar de esbozar una triste sonrisa. Había al fin colgado la zanahoria que el rebaño se aprestaba a coger y lamer. NO A LA GUERRA.


—Eres un genio, mi señor. Todos tus súbditos vendrán a postrarse de hinojos ante tu sabiduría y liderazgo. Has lanzado a los cuatro vientos una frase a esculpir en los frontispicios de los ciudadanos verdaderos. Tu sabio uso de la lengua latina no tiene precio pues has conseguido con cuatro simples palabras abrir las puertas de la esperanza, has conseguido que tus huestes se unifiquen y los dioses te acojan a su lado al momento de recibir las ofrendas de nosotros los mortales —el tribuno asesor trastabillaba obsequioso intentando seguir el paso de pavo real del gobernador de la provincia, mientras le regalaba el oido al autócrata.
—Gracias, mi buen y leal asesor.
No se atrevía este a decirle a su dueño que esas cuatro palabras en realidad no querían decir nada pues con ese insustancial No-a-la-guerra había conseguido que toda la ciudadanía de Hispania se dividiera voluntariamente, de forma inconsciente en dos bandos, unos contrarios a la guerra —ciencia por la cuál actualmente se sabe quién será el vencedor y quién el vencido— pero también, y esto era sumamente importante, por exclusión otros en favorables, es decir, en belicistas, en violentos, en amantes de la fuerza bruta para imponer la razón por la fuerza. En román paladino: a favor, fachas; en contra, pogres. Para contento del gobernador provinciano.
Y luego esa frase escrita concienzudamente en singular, de un acontecimiento con el que se ha escrito la historia de la humanidad. "La-guerra": ¿la? ¿qué, cuál? ¿por qué no "esta", o aquella, o la de allá o la de acá?, ¿todas, algunas?, ¿esta no y otras sí?.
¿Guerra? ¿¡qué entendemos realmente por guerra!? ¿si decimos NO es también arrojar las armas? ¿es negar la ayuda a nuestros amigos aunque tras el espectáculo nunca se romperá el diálogo y todo sea un paripé de cara a la galería? ¿retóricamente: afrontaremos las consecuencias de la negativa todos o solo los promotores? ¿eliminaremos entonces los inútiles ejércitos?
El asesor de pancartas estaba muy satisfecho del gran trabajo realizado. Las cuatro palabritas eran todo un monumento a la indefinición ideal para 'pasto' y consumo de un pueblo adocenado y poco avisado pero suficiente para movilizar a las masas en beneficio del caballero en busca del Poder. Y por otro lado, en realidad lo que el dictador Gobernador de la Provincia buscaba, el enfrentamiento, la discordia, el o con unos o con otros. El dictador había conseguido llevar a la masa al borde del abismo, pero Él se retiraba con la zanahoria; el palo, para el resto de la plebe.

28.2.26

ME OPONGO


Jesusa Mopongo perora un 'idioma' chabacano, cheli, chicharrero, chorra y chus-co. Enseña muchas veces la lengua formando muecas y gestos un tanto corraleros . Ríese de cualquiera, de cualquier cosa y por cualquier motivo, sobre todo se mofa de sus adversarios. Se sienta en poltronas exclusivas en el pasado de la Meritocracia y hoy devaluadas, asaltadas y ocupadas por los mediocres (2ª de a bordo) de la Partitocracia.
Pretende la ignara ¡recaudadora, tenedora y administradora de nuestro Erario además! ser aclamada y elegida en una tierra que no la quiso en el pasado, donde implantaría su forma de hablar, su dicción, su léxico, su prosodia y su sintaxis en la mismísima sabia y docta tierra de Juan Ramón, de Federico, de don Antonio, de Antonio, de Gustavo Adolfo, de Rafael, de María, santones y dioses de la más rica en acentos y más hermosa y musical lengua castellana escrita y hablada en España y ultramar.
En el cúlmen del papelón [de Jesusa], va y de 350 padres de la Patria y madres de la "Matria", una, ella —precisamente ella, ella sola— va y, apretando a tontas y a locas ¡¡¡un botón de tres!!!, decide que no quiere dar ayuda a los necesitados víctimas de su más que probable, por probar, incompetencia así como la de su corrobla ministerial. ¿Se puede ser más 'inútila'?
Andalucía —por sí, por España y la Humanidad de 28 a 28 febrero — no necesita según qué gobernantas. Tomemos pronto la palabra y decidamos...
¡"Mohoponemos"!

26.2.26

SE SIENTEN, COÑO


El emperador había ordenado vaciar y sacar a la luz los anaqueles del archivo imperial. Con ello sabía que la fama del viejo Sumo Sacerdote Imperial Lucius Aurelius Emeritus se deterioraría de forma definitiva y el pueblo se enteraría del papel traidor del anciano que se apagaba lleno de ignominia en castigo por su vida privada disoluta y el papel jugado en la abortada asonada de la guardia pretoriana para hacerse con el trono imperial por la fuerza de las armas. El emperador que odiaba al anciano Emeritus quería que el pueblo viera leyera con sus propios ojos la traición de este. Pero, por todos los dioses, los papiros decían otra cosa y constataban la voluntad del anciano en detener la mano que empuñaba la daga, trastabillar el pie que calzaba las caligae militares, paralizar el corazón con que la razón de la fuerza deseaba aprisionar la voluntad del pueblo de vivir en libertad. Pero el anciano —mujeriego, juerguista, gustoso de atesorar denarios sin declarar al Fisco romano— había hecho valer todo su poder para abortar el golpe al estado de Roma.

"Considete et vocem virium audite!" había sido la orden del tribuno secundón armado, entrando en el antiguo Senado "¡Quietos todo el mundo y atiendan la orden de la fuerza!". El sacerdote Emeritus estaba en guardia...
El emperador no pudo por menos que apretar sus mandíbulas al saber que su voluntad de esparcir basura en forma de difamaciones sobre el Sacerdote Emeritus había sido en vano. Ya se le acababan las razones para mantenerlo en el exilio y no podía soportar imaginar que la plebe exigiera su vuelta, pasearlo victorioso por el Foro para reparar el daño causado injustamente.
Con indisimulada frustración por lo baldío de mostrar al pueblo los viejos papiros del golpe de Estado —que él creía fomentado por el sacerdote Emeritus cuando en realidad había sido el desmontador—, sabiendo que las dagas se habían vuelto apuntando a su cuerpo de gobernante despótico, mucho se temía que el pueblo lo aclamara, no a él, sino al viejo servidor del reino que en el Imperio de Oriente languidecía sabiendo de la flaca memoria del pueblo romano.
Porque él, el divino Sumo Sacerdote Lucius Aurelius Emeritus fue el encargado de envainar las dagas de sus generales, de retormar a sus questuras a las tropas imperiales, a la legiones y a los carros a retornar al orden legal de Roma. Él, solo, habíase enfrentado a los generales y tribunos levantiscos, peligrosos a poner sus armas al servicio del Imperio, no a acabar con él. Emeritus se vistió la toga imperial, se sentó en el trono. Y habló.
El emperador, un bisoño con ínfulas, chirriaba sus dientes sabiendo que la corrupción le desbordaba y que los papiros desempolvados, hechos públicos eran punto de atención parecido al fuego de una antorcha momentáneo, brillante. Y fugaz.
En el exterior el pueblo se deshacía en elogios para con el anciano maltratado, vilipendiado hasta el presente que esperaba ser reclamado por el pueblo. Pero no lo iba a tener fácil porque el pueblo olvida con facilidad y el tiempo es implacable.

24.2.26

ESCENAS CORDOBESAS


Imposible ocultarlo por más tiempo. Los muros del Alcazar no eran lo sufientemente altos como para seguir acotando o limitando. Abderramán IV estaba empeñado, obcecado en mantener el secreto y dispuesto a llevar al quemadero de la torre de la Calahorra a cualquier sirviente, cortesano, funcionario o militar al servicio del califa, que osase trasmitir noticias de la salud del soberano.


Lo cierto es que Abd al-Rahman ben Muhammad se iba deteriorando por dias y la Corte no era ajena a la desmejoría del califa. Abderraman IV tenía grandes quebrantos de cabeza para poder gobernar el califato. Las luchas internas dentro de la corte cordobesa se habían convertido en habituales desde el reinado de su bisabuelo el gran Abderramán III. El listón había quedado muy alto y el califa enfermaba y decaía al ritmo de la otrora brillantez de Córdoba. Reclamaron al hakim que poco podía hacer más allá de poner en el torso real una cuantas sanguijuelas para . Acudió por fin el gran médico judío Isaac ibn Shaprut quien le recetó una serie de tisanas de hierbas de las almunias cordobesas, pero sobre todo que pasara grandes periodos en Medina Zahara, lejos del bullicio cordobés.

La preocupación era máxima. Pero él estaba dispuesto a pober su mejor cara y guardar las apariencias. Era el mes de Ramadan y quería ser visto por el pueblo. Acudiría a la oración de la tarde en la gran Mezquita y luego cenaría la sabrosa Harira de hummus a base de pollo, tomate, garbanzos y cilantro de las almunias de Medina Zahara. Y de postre, beghrir a base de sémola y levadura.

Lo que fuere menester, determinó el califa, en este sagrado mes para tapar la dolencia del príncipe y mensajero del Misericordioso Profeta. Quien osare filtrar el mínimo rumor se enfrentaría al quemadero del otro lado de rio.

Sea en Córdoba 23 dia de Ramadan, año 409 de la Hégira del Profeta

Imposible ocultarlo por más tiempo. Los muros del Alcazar no eran lo sufientemente altos como para seguir acotando o limitando. Abderramán IV estaba empeñado, obcecado en mantener el secreto y dispuesto a llevar al quemadero de la torre de la Calahorra a cualquier sirviente, cortesano, funcionario o militar al servicio del califa, que osase trasmitir noticias de la salud del califa.

Lo cierto es que Abd al-Rahman ben Muhammad se iba deteriorando por dias y la Corte no era ajena a la desmejoría del califa. Abderraman IV tenía grandes quebrantos de cabeza para poder gobernar el califato. Las luchas internas dentro de la corte cordobesa se habían convertido en habituales desde el reinado de su bisabuelo el gran Abderramán III. El listón había quedado muy alto y el califa enfermaba y decaía al ritmo de la otrora brillantez de Córdoba. Reclamaron al hakim que poco podía hacer más allá de poner en el torso real una cuantas sanguijuelas para . Acudió por fin el gran médico judío Isaac ibn Shaprut quien le recetó una serie de tisanas de hierbas de las almunias cordobesas, pero sobre todo que pasara grandes periodos en Medina Zahara, lejos del bullicio cordobés.

La preocupación era máxima. Pero él estaba dispuesto a pober su mejor cara y guardar las apariencias. Era el mes de Ramadan y quería ser visto por el pueblo. Acudiría a la oración de la tarde en la gran Mezquita y luego cenaría la sabrosa Harira de hummus a base de pollo, tomate, garbanzos y cilantro de las almunias de Medina Zahara. Y de postre, beghrir a base de sémola y levadura.

Lo que fuere menester, determinó el califa, en este sagrado mes para tapar la dolencia del príncipe y mensajero del Misericordioso Profeta. Quien osare filtrar el mínimo rumor se enfrentaría al quemadero del otro lado de rio.

Sea en Córdoba 23 dia de Ramadan, año 409 de la Hégira del Profeta

22.2.26

BOSTEZO ¿DISTÓPICO?

Removió con lentitud el café. Bostezó. Encendió la tele con un parpadeo. Era domingo, cuarto y último día de descanso semanal. En las noticias, lo de siempre, manifestaciones a lo largo y ancho del menguado territorio nacional. Que si manifa de currantes exigiendo el quinto día de descanso con la ministra al frente; que si nueva remesa numerada y debidamente etiquetada con sus códigos IQ de recién nacidos puesta en circulación por el Ministerio de Movilidad Ciudadana; que si oootra exhibición de los consabidos y ya cansinos therian pasados de moda (se estaba preparando la siguiente trans-ición de elephantherians); y, en fin el anodino y repetitivo boletín de la locuaz locutora local emitiendo el decreto del quinto —¡5º ya!— aplazamiento sin fecha de Elecciones Generales, que nadie parecía echar en falta, por la consabida, efectiva por falaz Alarma General Antifascista de la Derecha Extrema, la Extrema Derecha, la Derecha Derecha y la Extrema Extrema.

—El líder Supremo velará, como siempre ha hecho, por el pueblo. Oh, amado lider —meditó el funcionario en descanso sorbiendo el café—, vivo feliz bajo tu protección con todo resuelto, sin nada a faltar —¿liber... qué?— y nada haré por alterar el Orden y la Paz de este Regalado Recinto Rehabilitado, y Republicano.
Apagó la tele con otro parpadeo, el siguiente programa era la emisión con caracter diario de 'Pedro, Ese nuestro Hombre' y se lo sabía de memoria. Daría un paseo matutino respirando la paz de Tanatocity. La semana laboral de tres días comenzaba en pocas horas.
Domingo, 24 febrero 2047

20.2.26

SUSPIROS DE BRITANIA

Con un leve gesto indicó a la doncella que le sirviera el té. No pudo aguantar un rictus —que esperaba hubiera pasado desapercibido a su sirvienta personal— pues las noticias no podían ser peores. Por el gran ventanal llegaba el sutil tintineo de la lluvia de la campiña inglesa sobre los cristales y la consabida tenue neblina de finales de febrero se extendía sobre el cuidado césped. La docena de cavaliers y cookers correteaban por el jardín al cuidado del Perrero Real.
Ordenó que le pasaran un resumen de prensa —The Daily Telegraph y The Times, entre los 350 periódicos ingleses— mientras sorbía el té fresco de Ceilán en su justa temperatura y mordisqueaba una pasta regalo de su primo el rey de Dinamarca.
El Secretario de Cámara le dejó el resumen y lo leyó.
Su Majestad dejó la taza. Debería tomar cartas en el asunto pues aunque no peligraba la estabilidad de la Corona, sí era una mosca en el interior del Dormitorio Real: un palmetazo sería suficiente. Pues bien podría soportar que su real hijo hubiera traido consigo una joven mulata que no se sabía muy bien si era en misisón de doncella, acompañante, ¡novia sería un despropósito!, o tal vez como decía un tabloide, una mezcla de todo ello que la convertía en una mujer de servicio a cambio de la manutención "integral" de Su Alteza. Si ello fuera así —meditó S.M.— ya se encargaría en otro momento de aclararlo con él, prisa no había.
Lo que de ninguna manera estaba dispuesta la Reina de Inglaterra, ella, Victoria, era consentir que su hijo William le hubiera pasado la receta de la "Crema de Suspiros" a la Corte de España a cambio de una tonelada de naranjas amargas sevillanas para mermelada. Y es que la ligera crema hecha con claras de huevo batidas hasta el punto de 'suspiro', un poco de azúcar glass de Jamaica y un toque de extracto de rosa de pitiminí gibraltareña, llamada Crema de Suspiros, era la estrella de los postres de Inglaterra victoriana considerado Alto Secreto de Estado; y a Willy, caso de confirmarse este acto ordenaría llevarlo a la Torre de Londres acusado de Alta Traición Culinaria, delito castigado a comer diariamente durante la condena, Fish and Chips breakfast, lunch and dinner. El Imperio británico no podía consentir según qué cosas.
Su Majestad Victoria, reina de Inglaterra, soberana del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, emperatriz de la India y otros territorios de Ultramar ordenó retirar el servicio de desayuno. La mañana se presentaba atareada con los asuntos de Estado. Ordenó a su ayudante de Cámara poner la última obra de un tal Maurice Ravel en el fonógrafo. Cuando se le presentaba mal día gustaba de escuchar las notas de la 'Pavane pour une infante défunte. Con la cosas de comer no se juega, pensó. Llovía sobre la dulce y verde Britania y su gato preferido Emerit se subió al real regazo...

Con un leve gesto indicó a la doncella que le sirviera el té. No pudo aguantar un rictus —que esperaba hubiera pasado desapercibido a su sirvienta personal— pues las noticias no podían ser peores. Por el gran ventanal llegaba el sutil tintineo de la lluvia de la campiña inglesa sobre los cristales y la consabida tenue neblina de finales de febrero se extendía sobre el cuidado césped. La docena de cavaliers y cookers correteaban por el jardín al cuidado del Perrero Real.
Ordenó que le pasaran un resumen de prensa —The Daily Telegraph y The Times, entre los 350 periódicos ingleses— mientras sorbía el té fresco de Ceilán en su justa temperatura y mordisqueaba una pasta regalo de su primo el rey de Dinamarca.
El Secretario de Cámara le dejó el resumen y lo leyó.
Su Majestad dejó la taza. Debería tomar cartas en el asunto pues aunque no peligraba la estabilidad de la Corona, sí era una mosca en el interior del Dormitorio Real: un palmetazo sería suficiente. Pues bien podría soportar que su real hijo hubiera traido consigo una joven mulata que no se sabía muy bien si era en misisón de doncella, acompañante, ¡novia sería un despropósito!, o tal vez como decía un tabloide, una mezcla de todo ello que la convertía en una mujer de servicio a cambio de la manutención "integral" de Su Alteza. Si ello fuera así —meditó S.M.— ya se encargaría en otro momento de aclararlo con él, prisa no había.


Lo que de ninguna manera estaba dispuesta la Reina de Inglaterra, ella, Victoria, era consentir que su hijo William le hubiera pasado la receta de la "Crema de Suspiros" a la Corte de España a cambio de una tonelada de naranjas amargas sevillanas para mermelada. Y es que la ligera crema hecha con claras de huevo batidas hasta el punto de 'suspiro', un poco de azúcar glass de Jamaica y un toque de extracto de rosa de pitiminí gibraltareña, llamada Crema de Suspiros, era la estrella de los postres de Inglaterra victoriana considerado Alto Secreto de Estado; y a Willy, caso de confirmarse este acto ordenaría llevarlo a la Torre de Londres acusado de Alta Traición Culinaria, delito castigado a comer diariamente durante la condena, Fish and Chips breakfast, lunch and dinner. El Imperio británico no podía consentir según qué cosas.

Su Majestad Victoria, reina de Inglaterra, soberana del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, emperatriz de la India y otros territorios de Ultramar ordenó retirar el servicio de desayuno. La mañana se presentaba atareada con los asuntos de Estado. Ordenó a su ayudante de Cámara poner la última obra de un tal Maurice Ravel en el fonógrafo. Cuando se le presentaba mal día gustaba de escuchar las notas de la 'Pavane pour une infante défunte. Con la cosas de comer no se juega, pensó. Llovía sobre la dulce y verde Britania y su gato preferido Emerit se subió al real regazo...

19.2.26

Dea Apocriphus Omnium

Con engaños consiguió que entrara en sus aposentos. Al verla, el prefecto del pretorio decidió que a aquella beldad iba a hacerla suya. Ya la había visto en las últimas ceremonias ante el altar de los dioses y él, prefecto del pretorio nombrado por el emperador, se dijo que era el bocado ansiado, aun sabiendo que las sacerdotisas eran intocables y un pecado horrendo a ojos de Vesta tocar incluso el pliegue de sus tocas. Pero ver a aquella vestal alzando al cielo de Roma una imagen de Palas Atenea le había hecho sentir que el deseo de poseerla superaba todas las barreras que los dioses habían levantado en el templo de Vesta.

Entró la joven virgen en los aposentos y Cassius Vindex sintió como su miembro se endurecía. Sonrió mientras Livia Caelestis, la vestal primera, cayó en la cuenta de que el prefecto no quería otra cosa sino su sagrado cuerpo. Pero era tarde, Cassius se acercó a Livia. Puso su mano en el hombro desnudo, blanco, suave y apetitoso, le arrancó con tirones violentos las prendas que la vestal lucía simboñizando su sagrada misión: la 'ínfula' blanca que cubría su cabello; el leve manto 'subfíbulo' que le caía por los hombros; finalmente la túnica 'palla' sujetada con el cinturón, que cubría su virginal desnudez. El prefecto la arrojó sobre el frio suelo de la estancia pretoriana. El mismísimo encargado de cuidar del emperador, el primer soldado encargado de mantener el orden en la ciudad de Roma se arrancó su túnica, se tendió sobre la sacerdotisa, su miembro erecto buscó el sexo virginal, y lo hoyó.

Lo penetró haciendo más gratificante el acto ignominoso por la resistencia y los gritos ahogados de la vestal que lloraba vencida sobre el ensolado de mármol de Carrara. Cassius se derramó dentro del virginal recinto sagrado, descansó unos segundos echando el aliento jadeante sobre la víctima, y se levantó sabiendo, ahora sí, haber condenado a aquella mujer deseada que muy pronto sería arrojada, despeñada, desde lo más alto de la Roca Tarpeia porque la justicia romana se había convertido en una prostituta entregada al mejor postor. El imperio —¿quién osaría dudar del encargado del orden cívico?— estaría a su favor así como las más altas instancias palaciegas. Y qué, si había holgado el Prefecto, se diría en los foros. Valdría su palabra.

No sintió piedad alguna de la sacerdotisa que continuaba gimiendo en el suelo. El prefecto se colocó su túnica viril y mandó llamar a la guardia pretoriana para que la servodora de Vesta fuera conducida a su templo. Ayudó a Livia Caelestis a levantarse y componer sus mancilladas vestiduras y su cabello.
El poder político había vencido al poder divino.

Una rasgadura más en el telón del escenario en que se había convertido la vida en la Ciudad. Un jirón más, imposible de recoser sin que se notara. Cassius Vindex se desentendió de la mujer convertida ahora en un guiñapo inservible, aunque bien sabía que no solo había mancillado el honor de la sierva, vírgen, sacerdotisa, —y mujer—, sino el honor anestesiado e insensibilizado pueblo.
Vale

18.2.26

CARETAS FUERA

Un desahogado. Un irresponsable paseando por la sala privada. Pero él seguía aunque cada día sentía el silencio a su alrededor, pero no era un silencio de respeto sino de su falta.

Y uego el impedimento de salir a las vias y foros romanos donde otrora el pueblo lo vitoreaba. Ahora eran insultos y alejamiento de la plebe hacia las orillas del Tiber impidiendo gritar toda clase de insultos e improperios. Prefería ya permanecer en el interior de su Domus Imperial paseando entre los altos muros, aunque en soledad.

Malos vientos le transmitían sus vasallos.
Cada día un nuevo caso de corrupción cuando no de delitos. El jefe de su guardia pretoriana cometiendo delito contra la virginidad de las vestales. Delito grave castigado con la muerte.
Y luego, la pretensión de parte del Senado para que las mujeres, -nuevas ciudadanas romanas, procedentes del interior de las provincias del Ponto, de Siria, de la Cirenaica, conquistadas por Roma- eran insumisas a los dioses romanos y seguían orando a sus dioses, y vistiendo a la manera oriental, ocultando sus rostros con lo que se impide la total visibilidad e identidad a los demás ciudadanos de Roma. El senado se divide y algo tan banal se le está convirtiendo al joven emperador en un quebradero, uno más, de cabeza pues demuestra la hipocresía entre la teoría y la práctica. Hasta dónde son capaces de dilucidar entre la cabeza y el corazón.
Pero él, Lucio Sejano, dejaba hacer. No se mancharía con las menudencias de la política. Él estaba empeñado en erigirse en campeón de la paz y en árbitro de las relaciones entre los imperios.
No podía salir a darse los baños de masas por miedo a la "analfabeta" plebe pero ello no le importaba ¡por todos los dioses! pudiendo llevarse a media corte imperial a agasajar a los emperadores de confines lejanos; con ellos Él, augusto emperador, se sentía seguro y se atenuaban los crujidos de las paredes maestras del decrépito imperio.
Sea.

16.2.26

RASPUTÍN Y MAQUIAVELO MAQUINAN (I)


Desatado. Era el calificativo que mejor le cuadraba en su deriva personal. Sus mentores le habían metido en su cabeza el mejor método para mantener el poder. Nada de leer a los clásicos griegos padres de la democracia, a los filósofos orientales para el gobierno compasivo, o al más retorcido político como era Maquiavelo. Nada de todo ello le llevaría a ninguna parte, los asesores cada día le comían la cabeza, así que su "Rasputín" de cabecera se dirigió una buena mañana al Supremo Señor, y se lo cascó:
—Excelencia, Señor. No turbéis en demasía vuestra mente. Vuestro humilde siervo, Amo mío, ha pensado y recapacitado por Vos. He realizado un esfuerzo extraordinario en busca de vuestro bueen gobierno y he procedido a leer los viejos libros que duermen el sueño del olvido. He desempolvado viejas Actas, abierto volúmenes incunables, desplegado mapas, planos, árboles genealógicos. —Abreva —Su Excelencia el Condeduque, gustoso de juguetear con las palabras con que zaherir al personal, miraba a través de los ventanales admirando los ciervos que pastaban tranquilos por las praderas y jardines de palacio— no tengo toda la mañana pues debo acudir al fastidioso Consejo Menestral.
—Lo sé, mi bienamado Señor —el "rasputín" así llamado por el resto de la comparsa palaciega disfrutaba siendo la gran cabeza receptora de los palos y zascas 'regios'—. Y es por ello que al encontrar la solución a vuestros problemas de gobierno hemos llegado a la conclusión de haber llegado el momento para dar el golpe definitivo. —Desembucha —el Condeduque apartó la mirada del cielo madrileño de grandes nubarrones. Se sentó en la poltrona y regaló con una fría mirada al rasputín palaciego—, a ver qué ha tramado tu cabecita —el rasputín miró a través de sus gafas de culo, de botella, y sonrió feliz de haberse granjeado otra puyita más de su Amado Lider. Su disfrute lindaba cada día más con el placer masoquista, sobre todo cuando los latigazos provenian de su lider sado.

—A ver, mi señor. Simple como el mecanismo de un sonajero. Firmad decretos a mansalva y distribúyanse por los antiguos dominios de la España imperial. Pero lo novedoso, Mi Señor, es que se facilite y se conceda la ciudadanía española; se exija a cambio la lealtad a Vuestra Divina Excelencia. ¿A quiénes?, se preguntará Su Excelencia. A todos aquellos que vivan entre nosotros, por supuesto. Pero también a aquellos que residiendo en cercanos y lejanos paises independientes, hayan sido en el pasado siervos, esclavos, señores, funcionarios, trabajadores, plebeyos o príncipes de nuestro glorioso pasado. —el Condeduque por primera vez miraba a su servil siervo con cierto interés. —A ver, Raspu. ¿Quiere decirse que vamos a abrir las puertas de nuestro reino a "bárbaros" de otras latitudes? ¿Con qué derecho? —Rasputín sonrió sibilinamente, satisfecho de haberse ganado por fin la atención condeducal. —¡Con el derecho de ciudadanía retenida y suspendida! A saber: Roma y sus descendientes de vasallos hispanos; norte de África hasta bien entrado en los desiertos del Sáhara y la Guinea Ecuatorial; toda la América del sur, del centro y de la costa oeste los Estados Unidos, incluido Nuevo México, la Luisiana, Nueva Orleans, Tejas y otros antiguos dominios. —Rasputíncongafas se relamía de gusto ante el plato repleto de grandes viandas y frutas que le presentaba al du-conde, imposible de rechazar. —Pero díme —esta vez se abstuvo de motejar al correveydile —¿cómo vamos a mantener a tantos miles y miles de miles de nuevos siervos de Mi reyno, eiiin, sin trabajo para tantos? —Muy fácil, señor: subid los impuestos de los españoles que para eso contamos con sus certificados de pureza de sangre y tributos, así pagaremos a los nuevos ciudadanos. Y a los que hayan tenido alguna relación con nuestro reino, nada. Pero sí tendréis, mi Señor, su lealtad firmada y confirmada, con lo que nos aseguraremos la dulce estancia en las estancias del Poder. El Duqueconde se levantó, pensativo, y otra vez atado, rumió aquel plan. Ni Maquiavelo con toda su parla podría haberlo planeado mejor. El rasputín se le estaba adelantando y demostrando que le estaba haciendo sombra, pensaría cuándo —ya estaba sentenciado— se deshacía de él. (Continuará)

14.2.26

Agua va sobre España


Por orden cronológico, políticos amigos y enemigos del agua.


-Imperio Romano
Cesar Augusto, Trajano, Claudio, Octavio Augusto:
Embalses, pantanos y obras por doquier. Ejemplos: Proserpina-Emerita, Acueducto de Serobriga, Toletum, Onuba, etc.

-Dinastías omeyas, nazaríes y musulmanas:
Acequias, conducciones, recursos. Irrigaciones. Ornamentación de la Alhambra, Medina Zhara, Sevilla y otros.

-Monarquías de las casas de Austria, Hasburgo y Borbón:
Felipe V:
Intento de unir el centro de España y el Cantábrico a través del Canal de Castilla.

-Dictadura
Primo de Rivera acometió grandes obras de infraestructuras hidraulicas, pantanos sobre todo, y otras. Creó las Condeferaciones Hidrográficas.

-República
Impulsó el Plan de Obras Hidraúlicas y proyectó grandes obras para regar la España seca.

-Dictadura de F-------- F-----
Llevó a cabo muchas obras proyectadas por el régimen republicano anterior. Se construyeron grandes pantanos: Gabriel y Galán, Alcántara, Iznajar, Santa Teresa, Aldeadávila, Alarcón (trasvase Tajo-Segura) y muchos otros por toda España.

-Monarquía parlamentaria. Juan Carlos I
Presidentes de gobierno
Suárez: Cero en agua. Gastó el tiempo en la Transición
González: Cero en agua. Gastó el tiempo en meternos en Europa
Aznar: Sobresaliente (Redactó el Plan Hidrológico Nacional con el fin de repartir el agua con el trasvase del Ebro hacia la España sedienta.
Zapatero: Nefasto. Derogó en su primer primer día el PHN del anterior.
Rajoy: Cero por cobarde, no quería pasar por facha reinstaurando el PHN derogado por el anterior. Y pudiendo, no lo hizo.

-Monarquía "seudoparlamentaria". Felipe VI
Por último ¡TACHAAÁNNNNN!:
Sánchez: Abrazó la Agenda Globalista ONU 2030 que quiere hacer del planeta un 'mundo feliz'. Así que, demolición de muchas obras, pantanos, presas, diques que hasta ahora contenían, controlaban, repartían, distribuían el agua embalsada. Este nefasto y nefando presidente nos deja con los valles a merced de las danas y de las borrascas de nombres propios e inclusivos; a merced de las aguas bravías, incontroladas e incontrolables, haciendo bueno lo de agua que nos has de beber, déjala correr.

NOTAS DE IMPORTANCIA:
1) El líder de la Oposición luce -tal vez por temor a ser "fachado de tacha"- la insignia de la Agenda 2030.
2) Nótese que para referirme a uno de los dirigentes he usado las abreviaturas de su nombre y apellidos prohibidos, cancelados, eliminados de la Historia por mor de la denominada Ley de Memoria "Histórica" y "Democrática", es decir de la desmemoria sectaria. Pero como no quiero se detenido, censurado, depurado he optado por guardar mis archivos en lugares ocultos y burlar la ley. Quien desee conocer detalles, póngase en contacto por privado mientras se pueda...
Agua vaaaaaaaaaaaaaaaaaa...

12.2.26

A, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, sobre, tras EL PUENTE.

 Casio Severo regaló su augusta comparecencia al Senatus, aunque de hecho todos sabían que la presencia del emperador había sido forzada. Desde el sitial —su ego le impedía situarse en medio del auditorium como todos los pater conscriptis— con voz compungida se dolió de las muertes y el sufrimiento de los ciudadanos por el colapso del puente sobre el río Tiber a su paso por la región tiburtina. Se depurarían, dijo con voz monocorde, responsabilidades por el uso de maderamen de vulgares árboles de castaño, más baratos, de menor calidad en lugar de maderas de cedro de los montes libaneses, más caros, de más calidad. Buscaría a quien demandar sus obligadas funciones y le haría responder si por casualidad había pervertido alguna.

El senador de la facción de los populares se levantó fiscalizando, como era su deber, la labor de la Roma estatal, echó en cara al emperador su escasa compasión para con las víctimas civiles del accidente del colapso del puente y le exigió levantarse de la silla curul, desabrochar la túnica, descalzar sus pies y abandonar el Senatus y la Domus Augusta para siempre. El emperador sin embargo se levantó, cerró los puños, sus mandíbulas se encajaron marcando profundas arrugas de su otrora faz digna de bellos y esbeltos dioses, abandonó su ensayado tono lastimero, miró con sincero odio a su oponente y con voz trémula de ira, señalándolo, dijo:

—Los puentes del imperio son seguros. ¡Y tú, senador, más culpable... de otros incidentes!

El senador, ajeno a toda responsabilidad dado su inexistente pasado ejecutivo, ante aquella cínica, indigna y mendaz respuesta, en medio de un escandaloso clamor a favor y en contra de los oradores, respondió con voz serena, deletreando y vocalizando cada palabra:

—Emperador Casio Severo, algún día comparecerás ante la justicia de Roma y habrás de responder por ti, por tus actos y por el de tus tribunos y jefes de obras de vías imperiales, de tus protocolos polvorientos, de proyectos olvidados en los anaqueles bajo tu cuidado donde se establecen cómo ha de realizarse ¡EN PIEDRA ETERNA SUJETADA CON HORMIGÓN IDEADO POR NUESTROS EXCELSOS INGENIEROS —dejó el padre de la patria correr eternos segundos— ... Y NO CON OBSOLETA, CORROMPIDA Y PODRIDA MADERA! para así conservar para generaciones venideras el fruto de la ingenieria romana. Haré que respondas ante el pueblo y pidas perdón —el senador se crecía porque sabía que el augusto tenía los pies de la misma madera del puente caido y estaba desnudo de dignidad—: a los dioses, a la ciudad de Roma... y... a nuestros conciudadanos víctimas de la desidia.

El emperador Casio Severo, Dictador, se levantó con ímpetu airado, miró con desprecio a la parte de la facción de los 'populares', sonrió con una mueca a sus partidarios 'optimates', y echándose la túnica sobre sus hombros donde le sobresalían sus cadavéricas clavículas, abandonó la Sala de la Soberanía de Roma, el Senado, precedido de una cohorte de sumisos siervos abriendo paso, limpiando con sus propias lenguas las losas por donde iba pisando el soberbio, sobrado soberano.

Sobre Roma el reloj de la Historia parecía haberse puesto en marcha camino ya del final. Sea

7.2.26

ASENTAMIENTOS AUGUSTOS ANEGADOS

Le daba vergüenza mostrar la lápida que había aparecido en los trabajos de demolición. Sentía cierto pudor y la tenía en un cuartito de su despacho. En realidad el neoemperador 3.0 había olvidado el acto en sí, cada día más lejano en el tiempo. De vez en cuando —lo llevaba en el sueldo— debía soportar alguna que otra manifestación de rudos y tercos agricultores y ganaderos provincianos pidiendo agua. Pero vamos, unos claxonazos, unos gritos, cuatro pancartas en un par de tractores y una pequeña carga policial eran suficiente para acallar aquella molesta turba. Eran unos pesados recalcitrantes que no querían escuchar sus razonamientos. La Agenda 2030 se iba a aplicar fuera como fuese; él, emperador del siglo XXI no quería pasar como un gobernante negacionista del cambio climático. No, no y mil veces no. Y así pasaban los meses y los años. Cuando más sed pasaba el campo, la lluvia venía en el momento oportuno para acallar las protestas y él seguir sesteando en su palacio-burbuja.

Pero la suerte estaba empezando a cambiar. Semanas llevaba sin dejar de caer agua. A los embalses de los inquitantes 10% de capacidad enseñando sus fondos de lodo, le habían seguido —y en ello estaba media nación— unos dias de compuertas abiertas en los pocos embalses que quedaban en las cuencas de los rios grandes y pequeños. La Agenda 2030 ordenaba el cauce natural de los ríos sobre unos valles idílicos. Nada de contener aguas, nada de limpiar cauces y riberas, la Agenda marcaba la Sostenibilidad para el planeta y él, neoemperador, se había apuntado con fervor sin encomendarse a nada ni a nadie.
Entró al cuartito secreto de su despacho oficial y desempolvó la lápida de mármol. Volvió a leer el viejo grabado en latín y rememoró su texto pues lo sabía de memoria —se lo había traducido el profesor de Historia de su hijo pues el ministro de Cultura no tenía ni zorra, idea, de latines ni de historia de España—.
El neoemperador estaba ahora tan asustado de las medidas tomadas pocos años atrás —las consecuencias las veía y leía en los medios fachosféricos— que cogió un polvoriento, amarillento y pesado tomo de boletines oficiales del Estado (BOE) y a boletinazos franquistas deshizo la lápida que habían descubierto cuando se demolieron las viejas presas de Diana, Proserpina y Drusila sobre los ríos Betis, Flumen Ana y otros menores, enterrada en milenarias estructuras de cemento romano que habían contenido las aguas de vida y riqueza, de riego para la Agricultura, acueductos y hermosos puentes para canalizar y abastecer las nuevas ciudades de la gloriosa provincia de Hispania, sus ciudadanos y sus ganados, transporte de mercancías a través de los pequeños mares creados, piscifactorías y más riquezas añadidas, apareció la lápida de agradecimiento al dios emperador que había levantado aquella maravilla de la ingenieria de Roma dando vida y riqueza a mansalva.
En aquel momento que los ríos desbordaban llevando destrucción y muerte, de dio cuenta de su propio error y del error de algunos de sus antecesores del pasado inmediato... que pudiendo hacer, no hicieron. Que no pensaron en recoger, cuidar, administrar el bien que caía de los cielos, dádiva de los dioses eternos. Se sintió humillado, empequeñecido y miserable porque a él, con la que estaba cayendo del cielo, no le inscribirían en el mármol de la Historia, sino en el lodazal reseco de aguas arrasando cauces, incapaces de ser retenidas y administradas en nombre de consignas utópicas que, ahora lo veía, eran de voluntario por costoso cumplimiento. Mas era tarde, no pensaba dar su brazo a torcer, él hubiera querido ser Trajano, pero no era sino un inútil egocéntrico que no veía más allá de su bella nariz de narciso.
Mandaría recoger y tirar a la escombrera los cascotes de la lápida laudatoria que había ocultado del pueblo. Ya no existiría documento atestiguando su impericia e incompetencia.
Aunque quedaba la memoria colectiva... imposible de destruir, o no.

Traducción libre de la lápida:
"Al Emperador César Nerva Trajano Augusto Germánico, Sumo Pontífice, con potestad tribunicia, cónsul por quinta vez, Padre de la Patria. Le damos las gracias por haber restaurado las fuentes de agua en Hispania y haber añadido nuevas. Felizmente completó todas las ventajas para las provincias. Gracias a ti, grandísimo Príncipe, los arroyos y las obras fluviales dieron prosperidad y vida a Hispania. ¡Que vivas y reines para siempre!
Que te halles entre los dioses, erigido esta estela de homenaje.
Ciudades Augustas de Hispania, año 868 ab urbe condita."

4.2.26

¡DESPREOCÚPATE!

 ¡DESPREOCÚPATE!

La mañana lluviosa empañaba los cartelones digitales del Ministerio de la Verdad, en Madriyuso, capital de Sanchiland.
Los amanuenses preparaban a toda prisa las consignas del día. No acababan de llegar a un acuerdo. Al Lider Máximo le apetecía que la ocurrente idea apareciera cuanto antes. Había decidido que era hora de poner coto al mensaje y al mensajero. Hasta ahora los canales de ocio habían sido administrados por el Ministerio pero estaba claro que los contenidos se habían contaminado a través de intrusos, haciendo que la juventud fuera decantándose por posturas ideológicas cada vez menos afines al gobierno. El Ministerio no lo podía consentir y pondría en marcha el plan de reeducación exprés. En lo sucesivo se prohibiría el uso de dispositivos digitales hasta que el Ministerio de la Verdad y de la Propaganda se hiciera de nuevo con el VRU (relato único y verdadero) e inculcara a la juventud de Sanchiland de nuevo las reglas para el bienestar y bienvotar de la juventud.
Los asesores ministeriales se pusieron manos a la tarea. Las nuevas reglas del ocio y entretenimiento se irían implementando acorde con los avances del Nuevo Reglamento.
La mañana era triste y lluviosa en Madriyuso, la capital. En el frontispicio digital del Ministerio Centrado de la Verdad y la Propaganda comenzó a pasar y desaparecer en bucle el texto con las enormes letras de frías luces LED. La ciudadanía pasaba a sus labores y miraba pues era obligado leer, aunque el gobierno conocía y sabía a través de los confidentes del SS1984, de cierta disidencia dentro de la ciudad y del pais. Todo lo dominaba el GHP pero entre la ciudadanía que acudía a sus puestos de trabajo, la sra. Smith pensaba que nunca estaría dispuesta a ceder la educación de su hija al Gran Hermano del Partido. Eso, nunca.
El texto de consigna pasaba y pasaba al igual que la cadena sin fin de la factoría donde miles de trabajadores dejaban sus ideales a cambio de la gran vida de los hijos del gran hermanastro:

LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ. ¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ. ¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ. ¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ.¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ. ¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ. ¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ. ¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑ

26.1.26

Los dioses y Dios

Preocupado. Muy preocupado Lucio Casio Tiberio pues un asunto menor en los confines del imperio le estaba fastidiando en extremo. Un banal estropicio en uno de los puentes sobre el Danubio —un asuntillo de suministro de maderamen de pino de Germania comprado a precio de maderas de cedro libanés, para lo que se habían destinado 20.000.000 de denarios— le estaba comenzando a fastidiar como mosca en pleno verano, en plena siesta, en plena dulzura amatoria.

Su tribuno, encargado de la guardia pretoriana, buscaba con desespero una salida airosa ante el populacho que murmuraba y murmuraba: el puente había colapsado y con ello varias vidas se había cobrado y el comercio entre provincias, cortado y detenido.
Puso a trabajar a sus cónsules para tratar de taponar la vía que se había abierto en los cimientos del Estado romano.
El Senado estaba dividido —unos, totamente contrarios; otros, acérrimos partidarios, encegados ante el deterioro imperial—, ante lo cuál se había decidido una ceremonia de sacrificio a los dioses. Pero nada de proceder a implorar y postrarse ante los dioses en la explanada del Circo Máximo ante Júpiter Óptimo Máximo, no. Era necesario acudir allí donde el pueblo había recibido el azote de la ira divina. Allá se precipitaría hacia adelante el emperador Lucio Casio Tiberio para calmar a los dioses... y para convocar, calmar, engatusar a la plebe y narrar

el relato de los hechos. No podía Él, Princex Maximum, pasar por vulgar malhechor. Alzaría al cielo un puñal y hundiría su hoja brillante en las gargantas de un par de bueyes. La sangre correría en homenaje a los muertos por la catástrofe y a los más que posibles muertos de la futura miseria económica.
Preocupado. Muy preocupado, y lo peor, humillado se sintió el augusto Lucio Casio Tiberio cuando tuvo que suspender sine die la ceremonia de desagravio en la lejana provincia. No era bienvenido el Emperador pues los augurios —una bandada de cuervos cubrió el sol sobre Roma— así lo "aconsejaban". El pueblo de la lejana provincia tenía su propio Dios, aborrecía los otros.

23.1.26

DE LAS DESESPERANZAS DEL ESTADO

«Hará bien, en este caso el Príncipe, convocar de urgencia a sus edecanes, lacayos, funcionarios, sirvientes y emisarios. Una vez sentados en su rededor, el Príncipe ha de saber buscar, escrutar y leer pausadamente aquellos avatares escritos por sus funcionarios amanuenses a fin de que las palabras cual leves plumas vuelen y sobrevuelen desde lo alto de los cielos cualquier argumento acusatorio de los fiscales que ponga en entredicho el buen gobierno de Su Eminentissimo. Con ello convendrá S.E. (si desea salvar los pertrechos y salvarse él mismo), que lo más importante es, no olvidarlo, intentar llevar a cabo cómo sus argumentos han de planear, subir y bajar en función de que las brisas, sean ya suaves, ya tempestuosas, y planeen, ya digo Magnánimo Señor, sobre las cuitas y pleitos que a punto pudieran hacer zozobrar la nave del Estado bajo el mando y pulso del Príncipe. Es decir, buscar bajo los pliegues de las leyes, de los decretos, de las normas proclamadas por el Estado, por cuanto cualquier mínimo texto hará bien, muy bien digo yo, el esparcir sobre el pleito a combatir y batir con maña y saña, aunque con ello haga más fatigoso el deshacer los nudos gordianos que a buen seguro han de formarse: he ahí el objetivo. Esta estrategia, Magnifico Signore, no es otra que, tal cual este servidor lo entiende, vengo en denominar "huid


a hacia adelante". Si el Eminentísimo Príncipe consigue que su perorar cale cual lluvia fina de noviembre sobre la Toscana, no ha de dudar el Príncipe que se habrá ganado el favor, digo más... el fervor de los ciudadanos florentinos, e incluso de los estados vecinos de los anticuados Dux.

No ha de olvidar, Serenissimo Signor, huir, huir siempre hacia adelante cuando el estado se tambalee, que no debéis confundir con el vulgar Excusatio Non Petita, truco vil, que no estrategia, propio sólo del vulgo»

En Florencia, 2 de febrero 1530
Lorenzo Contini, secretario, ayudante, traductor y transcriptor de mi señor Niccolò di Machiavelli.
(Anotaciones no recogidas, así pues recuperadas, de "El Príncipe" cuya autoría es de N. di M.)

HODIO CON ACHE

7:15 horas ...