26.8.12

Enamorado de la luna


Queridísimo abuelo: por fin le podrás preguntar tú mismo, cuarenta y tres años después, si fue verdad o no, a aquel astronauta en blanco y negro que ya te acompaña en el cielo, si puso sus pies en nuestro satélite, esa misma luna que tú, querido abuelo, me mostraste desde El Orillar, en plena vendimia, a la caída de una tarde de septiembre de 1969. 
-Allí -me dijiste mirando el enorme creciente- no se puede llegar... sin el permiso de Dios. 
Así pues, abuelo querido, pregúntaselo, al americano, a Neil Armstrong, ya que a mí, y lo entiendo pues aquello era increíble, nunca me tomaste en serio (este Jose... decías)

8.8.12

Vuelvo a Sevilla








Qué le vamos a hacer... siento por "Sevillia" debilidad. Por tantas y tantas cosas, porque fue mi hogar durante tres años de mi vida, porque me pateé sus calles, sus avenidas, sus barrios y su judería. Porque en cada esquina de su casco antiguo aún resuena el murmullo de sus fuentes, de sus palacios y de sus recónditos harenes. Porque en el pavimento de sus callejones resuenan aún, en mis oídos, los cascos de los caballos de las partidas de al-Mutamid, rey y poeta. Porque bajo la torre de la vieja Mezquita la Mayor, aún resuena el canto del muhecín llamado a la oración desde los altos del al-Jarafe hasta la vega del Guadalquivir. Porque Fernando el Tercero, llamado El Santo, conquistó para la causa de la Cristiandad la ciudad. Porque en la aljama se continuó orando vertiendo lágrimas por Jerusalem y porque Sevilla contuvo y mantuvo el espíritu de con-vivencia a pesar de que los pesados muros de sus crueles cárceles inquisitoriales rezuman sangre de inocentes. 
Sevilla, tan cerca

(entrada dedicada a Beni)

4.8.12

Noruega. Fiordos con Roberto

Bergen
Geiranger
A bordo del Grand Mistral, con Roberto, nuestro nieto
Noruega, un país rico, verde, con agua por todas partes, donde los maestros (por poner un ejemplo) no son funcionarios sino que renuevan sus contratos con el estado cada año, y el país donde el nivel educativo lo ponen alto para que todos se esfuercen en pasarlo, en lugar de poner el listón bajo para que lo pasen con facilidad los vaguetes como ocurre en un lugar que yo me sé...

¿Lo malo de Noruega?: los largos meses de penumbra