3.12.13

Premios El pincel de bambú (Relatos de Navidad)

PRIMER PREMIO

Pincelada navideña No-escrita

 


En el pincel de Bambú colgaron un cartel anunciador: “Concurso literario acerca de la Navidad” 
¡Ostras! (algunos las comerán) Ostras y más ostras, este tema no me gusta mucho, ¿qué puedo escribir acerca de esto? 
¿Que las navidades sí me gustan pero lo que se vive en ellas no? 
¿Que paso de obligaciones navideñas? ¿Que puedo cenar con mi familia en amor y compañía en marzo o en cualquier otro mes? 
Y me puse a escribir. Y relaté la vida del Jesús histórico, y mezclé a los personajes del portal de Belén con los Reyes, los Magos y los reales, los que tienen a sus pueblos muertos de hambre y ellos nadando en oros, inciensos y mirras. 
Y me acordé de los sin papeles que andan escondiéndose igual que por entonces hizo Jesús porque había un tal Herodes. Combiné, imaginaos como, los villancicos, los turrones, los árboles y las bombillas, con los israelitas, con el sufrido pueblo palestino, con los musulmanes, judíos…Quise hermanar a todos y darles las mismas oportunidades, quise erradicar los fundamentalismos religiosos, que no las religiones, quise que al que trabaja en el top manta se le trate igual que a su rey, negrito también, pero al que toleramos porque tiene dinerito. 
Después pasé a hablar de como acabó el pobre niño Jesús, crucificado, porque por entonces no utilizaban el garrote vil, ni las hogueras, tampoco había inyecciones letales; los clavaban en un madero y hasta que los pobres aguantaban, lo que no sé es como había osados que seguían robando, porque vaya final que les esperaba… 
También recorrí los sitios más representativos de la vida de Jesús, porque tuve la gran suerte de pisar la tierra que le vio nacer y morir, navegar por el mar de Galilea, perderme en Getsemaní, recorrer las calles del mercado por donde él iba arrastrando su cruz… 
Después, a modo de colofón, se me ocurrió enumerar muchas cositas por las que no se puede vivir la navidad como Dios manda, guerras, hambre, conflictos… 
Me quedó un relatito ameno, en el que quise tocar tantos temas, injusticias y desigualdades, que me desparramé, porque dos folios no son suficientes, pero tampoco lo desarrollé estupendamente porque escribiría un libro, con sus pastas y todo, y me explayaría y veríamos sonreír a las ovejitas del portal de Belén y a los camellos, y daría más brillo a las lámparas de Aladinos con dinero y con poder y sacudiría el polvo a quién no echa una mano a su prójimo, sean del color y de la religión que sean. 
Pero todo tiene una criba, y el que me pone los puntos sobre las íes es mi chico, poeta él también, (todo queda en casa) así que muchas veces le doy a leer mis cosillas para ver si pasan la censura; es mi mejor crítico, me dice sin miramientos lo que es malo o peor, y me alaba lo bueno; he de decir que gracias a sus feroces críticas algunos poemas han dejado de ser mediocres y puliendo, puliendo, he conseguido que fuesen mejores. 
Total, que se lo doy a leer y… ¡¡Dios, qué risas!! a moco tendido, a carcajadas, ¿estaría leyendo lo mismo que yo he escrito? Me ha tildado de adolescente y os juro que hace muchos años dejé de serlo, de inocente, de simplista… 
Tienes dos opciones,- me ha dicho - o te inclinas para que sea un relato para adolescentes, o lo retocas y lo conviertes en un cuento para niños. 
Me han parecido difíciles cualquiera de las dos versiones, así que aquí está la tercera, (ésta no se la enseño que se troncha) 
Solo añadir el final, el cual no quiero desaprovechar, genuino, de mi primer intento al escribir sobre este temita…(búscate otro la próxima vez, JA) 

“Volverá a ser Navidad cuando todos recuperemos la inocencia de la niñez” 


2º Premio

Poema navideño
Miguel Corriols Delgado ©

 
Hoy doce de octubre 
Día de la Hispanidad 
anuncian por megafonía 
en el centro comercial 
turrones y polvorones 
marquesas y mazapán 
que de mañana en cien días 
empieza la Navidad.
Desde hoy hasta entonces 
nos van a bombardear 
con perfumes y bombones 
juguetes y champán 
turrones tradicionales 
y de cualquier variedad 
cosas imprescindibles 
que tendremos que comprar.
Ya se oyen los villancicos 
que traen lindos recuerdos 
recordamos nuestra infancia 
también a nuestros muertos 
son fechas muy emotivas 
para pasar con los nuestros 
con los padres, con los hijos 
y tal vez con los abuelos, 
aunque no estén en persona 
están en el pensamiento.
Los niños, los más felices 
para disfrutar este tiempo 
disfrutando los juguetes 
o en casa con los abuelos, 
que les narran aventuras 
que en su infancia vivieron 
y les hacen comprender 
como aquellas fueron.
Si rememoro mi infancia 
felices son mis recuerdos 
celebrábamos en casa 
recuerdo primos y abuelos 
todos juntos en la casa 
sentados en torno al fuego 
o pidiendo el aguinaldo 
por las calles de mi pueblo.
Seis millones de personas 
pasarán esta navidad 
sin trabajo, sin dinero, 
sin poder alimentar 
como debieran a sus hijos 
y a nadie le importará 
lo que a ellos les ocurra, 
falta solidaridad.
Y entretanto los humildes 
se tendrán que conformar 
con el frío, con la nieve 
con el techo del portal 
en el que pasan las noches 
con este frío invernal. 
Mientras cenas suculentas 
se dejan sin terminar 
en las casas más honradas 
de esta nuestra sociedad. 
Sé que no es muy positiva 
de la navidad mi opinión 
pero ya no es lo que era 
hoy en día con la televisión 
se ha perdido grandemente 
parte de aquella ilusión 
que teníamos cuando niños 
nos comíamos el turrón.


Accesit

SUEÑO DE NAVIDAD  

Angelines Ginarte ©

Aquél sonido que le llegaba a través de las sábanas le resultó muy familiar , a medida que se desperezaba Sofía se dio cuenta que lo que escuchaba era la añorada cantinela de los niños de la Navidad , era 22 de Diciembre y el sorteo de la Lotería ya había comenzado.
Se levantó rápidamente , tenia tantas cosas y tan poco tiempo ,
apenas faltaban dos días para la Navidad . Recoger el musgo para el nacimiento –pensó– hay que ir a buscarlo. Le encantaba introducir sus dedos entre la piedra y el musgo , arrancarlo y guardarlo en la bolsa que siempre llevaba preparada . Así que se dispuso a vestirse y desayunar ; ayudó en las tareas de la casa y, dándose un paseo , se encaminó a hacer aquello que más deseaba, comenzar a preparar la Navidad. Cómo disfrutaba esos días, toda la familia junta, alrededor de la mesa, cantando villancicos y contando anécdotas. Pero antes de eso , era necesario prepararlo todo. Cuando se encontró con su amiga se saludaron alegres, hacía un día estupendo , a pesar del frío el sol estaba en todo lo alto y empezaron a caminar hacia el castañar , en busca de buenas mantas de musgo para sus Belenes . Cuando terminaron de recoger todo lo que necesitaban, se despidieron quedando en verse más tarde. Pero Sofía no sabia la sorpresa que le esperaba al llegar a casa: estaban instalando un televisor, el primero que habían tenido!!!! Su madre sonriente la estaba mirando; ella, loca de alegría, la abrazo y comenzó a enredar con los botones de la tele (como ella decía). Una tele en
blanco y negro pero que para ella era una maravilla. Al final del día, su padre llegó a casa del trabajo, la besó y le preparó el sitio donde instalarían el Nacimiento. Al terminar ya era noche cerrada y aún tenían que cenar y acostarse lo antes posible, porque al día siguiente había que hacer compras, comidas, envolver regalos para todos.
La Nochebuena era el día más esperado, además, también iría con
sus amigas a pedir el aguinaldo por las casas; les darían dulces y alguna que otra pesetilla para comprarse lo que quisieran. Que bien lo pasarían: cantarían hasta quedarse afónicas y reirían como “locas".
Serian dos días maravillosos. El día de Navidad era aún mejor, estarían todos: sus padres, hermano y sus abuelos,... para ella aquello era con lo que mas disfrutaba ¡cómo le gustaba estar con ellos!
De repente, un ruido estridente la despertó, era el timbre del
despertador, miró a un lado y a otro y vio que todo había sido un
sueño, más que un sueño, recuerdos de aquella niñez maravillosa que ya no volvería. Se entristeció, pero de pronto en su mente salto un “clic “ y sonrió pensando, que no todo el mundo había tenido aquellas Navidades tan maravillosas para recordar y con las que disfrutar, cuando el recuerdo, de los seres queridos que se fueron, volviera a su mente y esbozó una sonrisa.
Por eso Sofía, siempre disfruta en cada Navidad, habla de aquellas cosas con las que disfrutaba; cosas que ahora su marido, sus hijos y nietos viven junto a ella. Reconoce que es muy pesada contando lo mismo una y otra vez, pero se siente gratificada al ver que ellos también sonríen cuando la escuchan y disfrutan con ello; esos son los maravillosos recuerdos, que siempre deben permanecer con nosotros.


Premios El pincel de bambú (Fotografía de otoño)

Primer premio
CRISTINA GARCÍA JURADO
Escaleras que descienden hacia el sombrío jardín. Las hojas se resisten a caer y vencen a los solitarios peldaños. El otoño lleva en caída al inevitable invierno. Soledad de unas escaleras...
trece peldaños
son trece decisiones
pasa el otoño
camino hacia el invierno
que me acoge cual matriz

(Tanka, JAB)
Segundo premio
MANOLO SILVA
Calle inútilmente barrida. La hojarasca, contaminada,se apodera de la calzada mientras a lo lejos, los viandantes la hacen crujir con sus pisadas...
una, mil-hojas
la vida en suspenso
ocres de otoño 

(Haiku, JAB)
Tercer premio
      BENI MÁRQUEZ MARTÍN
que ha salido por cualquiera de nuestros caminos y veredas, 
que bien podría ser de cualquier punto cardinal, y ha plasmado la caída de la hoja sobre el camino. 
Vía libre a la poesía...
no son estelas
son caminos nada más
hiedra en el alma
                                      (Haiku, JAB)                             
Mención a 
FRANCISCO BORG FERNÁNDEZ
Humedad, ambiente urbano otoñal.
Indolentes, sin darle importancia, unos pasos jóvenes presurosos sin apenas tiempo, se atisban. Pasos...

siguen cayendo
al pasar  por el alma
melancólicas

(Haiku, JAB)
  Mención a 
ALBERTO FERNÁNDEZ VADILLO
El temporal se abate inclemente sobre la costa. 
Los árboles resisten la embestida y las hojas entonan un ulular en sinfonía...
otoño de mar
las olas embisten
sobre la costa
(Haiku, JAB)
Mención a 
GURUTZE GABIOLA HERMIDA
No es un concierto de rock, ni una sonata de otoño. Simplemente, el viento...
es casualidad
 al capricho del viento
otoño incierto
(haiku, JAB)

1.10.13

Fallo Concurso Pinceladas fotográficas de El pincel de bambú

Los dos primeros premios (a la fotografía más bella y a la más interesante) han sido otorgados, uno a Lola Gómez Domínguez por haber sido capaz de obrar el "milagro" al detener suspendida unas gotas de agua al trasluz del sol poniente y por haber sido capaz de hacer detener la visión del espectador en esas gotas que ya nunca llegarán a caer. Premio a la belleza que ha trasmitido la artista con esta instantánea. 
El otro Primer Premio a la fotografía más interesante, no exenta de belleza, al interés mutuo de Francisco Gil Navas y el modelo. Porque Francisco y su gato se han mostrado interés y han despertado el interés del espectador ¡premio a los dos!
Los segundos premios han sido, uno para Pablo Pazos porque, al contrario que el primer premio, ha querido mostrarnos el agua en su inexorable caída, sin tiempo para detallarnos otra cosa que el producto del líquido elemento: verdor y vida en su belleza primitiva. El otro segundo ha recaído en Carlos Sanz, con un interesante trabajo de tratamiento de la fotografía que la convierte en un cuadro cercano a la pintura o al collage, en todo caso la fotografía de Sanz mantiene despierto el interés del espectador.
Menciones especiales merecen los excelentes trabajos en blanco y negro de dos experimentados artistas de la Fotografía como son Reynus Sánchez con un bello paisaje de piedra y cielo captados en sus formas impactantes de castillo y nubes. Y finalmente Carmen Torres Chaguaceda con una imagen que habla por si sola, sin necesidad de interpretaciones sino porque sí, porque es una imagen que trasmite vida. Así, porque sí, Mención especial para la Vida de Carmen Torres Chaguaceda.
Enhorabuena para los galardonados y gracias a todos los demás participantes. El nivel de todos ellos, muy muy alto.

15.7.13

Mañana de julio

Ha sido una hermosa mañana de julio la de hoy. Ayer planeé una excursión en bicicleta y a las diez en punto estába, junto a mi compañero de paseos Joaquín, atravesando el río Odiel sobre uno de sus puentes. Al otro lado de la desembocadura, hemos enfilado la carretera de Cartaya y adentrado a través de carriles y carreteras, por un paisaje idílico de pinares. La temperatura, aceptable para el día y la hora -nada  de excesivo calor- entre sombras de pinares hasta llegar a uno de los lugares con más encanto que conozco. El canal del río Piedras serpenteando mansamente y discurriendo en un suave desnivel hasta la costa. El agua, su claridad, los pinos y sus reflejos y su sombra. El canto de los pájaros, una culebra que se atraviesa confiada la carretera solitaria, el ladrido de un perro en la lejanía han sido nuestros testigos. Parecemos encontrarnos en el fin del mundo y tan solo unos centenares de metros nos separan de la civilización. El tiempo y el espacio incluso han parecido detenerse.
Mañana de julio, playas llenas, coches y autopistas. Bendito lugar para encontrarse con uno mismo...

17.5.13

Minas de Tharsis (Huelva) (fotos mías)

Tharsis es un pueblo que ha vivido de la mina desde siglos pasados. Hoy vive, literalmente, del viento
Las cortas mineras están llenas de aguas de lluvia. Abandonadas...
El mayor parque eólico de Europa
Las aguas tienen el color de los metales que aguardan en las entrañas de la tierra, esperando aún...
Los carteles informan de las riquezas milenarias. El paraiso del fotógrafo...
Eolo moviendo las enormes palas, que generan energía. Zumbidos que rompen el silencio del Andévalo...
Instalaciones antaño adelantadas, generadoras de riqueza y trabajo. Desde los romanos hasta los ingleses. Imperios esquilmando
Oficinas de las Reales Compañías Mineras De Su Graciosa Majestad. Abandono.
Cortas. Filón Norte. Cobre (hoy supervalorado), plata, oro... esperan tiempos que tal vez volverán. Ojalá!
 OS ACONSEJO UN FIN DE SEMANA PARA VISITAR UNOS PAISAJES INCREIBLES. 
Y NO OLVIDÉIS LA CÁMARA!!!



25.4.13

Rocío Bejarano ha presentado Espacio y Tiempo,de Juan Ramón Jiménez (Texto)

Rocío y el presentador Antonio Ramirez Almanza

Buenas tardes a todos:
 Es para mi un honor presentar en esta 39ª edición de la Feria del Libro de Huelva, el volumen Espacio y Tiempo, de JRJ, que la Editorial Linteo poesía lanzó en 2012, y que fue presentado el pasado mes de febrero en la Excma. Diputación Provincial de Huelva.
A fin de hacerme entender he de explicar brevemente en qué consiste una EDICIÓN CRÍTICA, y que, según el diccionario de la RAE, no es más que la publicación de una obra estableciendo y consignando en notas todas las variantes que de ella pueda hacer el escritor. 
Antes de avanzar en la presentación de esta obra de Juan Ramón Jiménez, he de decir que el verdadero impulsor y promotor de la presente edición es el catedrático e investigador juanramoniano, Profesor Joaquín Llansó, que es quien conoce en profundidad la complejidad de la historia de la composición de estos textos. Yo no soy más que la coeditora, pero que al mismo tiempo he procurado aprender y comprender los conocimientos de este gran experto de las dos obras de Juan Ramón Jiménez, que fue quien lo ideó y le dio forma, y con mi ayuda, nos sumergimos en un océano de papeles, borradores, poemas, transcripciones y mil dificultades, que juntos pudimos solventar en la isla de Puerto Rico, y que ha dado como fruto este bello libro que estoy, también en nombre de Joaquin Llansó, presentando hoy. 
Se trata de dos obras Espacio, y Tiempo, unidos, por primera vez, en un solo volumen, uno de los aspectos más importantes de esta edición.
El porqué de la unión de estas dos obras en un solo libro -este que tengo en mis manos-, desde mi punto de vista de coeditora,  se puede comprender  bien cuando uno se adentra en las páginas de estas obras cumbres del poeta de Moguer y se puede apreciar que no son, como muchos han querido ver, su testamento literario, pues nosotros ―Llansó y yo misma― creemos que su obra póstuma desde el punto de vista poético es Dios deseado y deseante (Animal de fondo).
Ni Espacio ni Tiempo son obras inéditas.
Espacio
Es un largo poema en verso libre, una de las obras cumbres de la literatura del siglo XX,  definida como “obra en marcha”, una Obra ―síntesis de toda su obra― que él quiso dejar perfectamente construida y que dejó enormemente dispersa, como dijera Tomás Valencia, esto es, inacabada y provisional en muchos de sus aspectos, como el propio poeta conscientemente quería. En él se puede intuir fácilmente la viva vivida por Juan Ramón, las palabras, las ideas, los sentimientos e incluso las vivencias que se transforman en texto. Destacamos que en esta obra se mezclan y funden las realidades vividas… con lo leído, lo soñado y lo imaginado por él. Le cito:
“Toda mi vida he acariciado la idea de un poema seguido (¿cuántos milímetros, metros, kilómetros?) sin asunto concreto, sostenido sólo por la sorpresa, el ritmo, el hallazgo, la luz, la ilusión sucesivas, es decir, por su esencia”.
Una de las vivencias que cuenta Juan Ramón es la anécdota de cuando le confundieron con otra persona  en el comienzo de la guerra Civil y a punto estuvo de ser ejecutado.
“El papelito sucio, cuadradillo añil, de la denuncia a lápiz, contra mi, Madrid en guerra, el buzón de aquel blancote de anarquista, que me quiso juzgar, con crucifijo y todo, ante la mesa de la biblioteca y que murió la tarde aquella con la bala que era para él (no para mi) y la pobre mujer que se cayó con él, más blanca que mis dientes que me salvaron por blancos, más que él, más limpia. No, no era, no era aquel destino mi destino de muerte todavía”.
Sobre lo soñado, hay, en Espacio, un texto sobre la MUJER que no me resisto a citar:
Rocío disertando este presente texto claro, conciso, breve, ameno, didáctico
“Pero tú en medio, tú, mujer de hoy, negra o blanca, americana (asiática, europea, africana, oceánica); demócrata, republicana, socialista, comunista, monárquica; judía; rubia, morena; inocente o sofistica; buena o mala; perdida indiferente; lenta o rápida; brutal o soñadora; civilizada, civilizada toda llena de  manos, caras, campos naturales, muestras de un natural único y libre, unidificador de aire, de agua, de árbol, y ofreciéndote al mismo dios de sol y luna únicos; mujer, la nueva siempre para el amor igual, la sola poesía”.
  Tiempo, menos conocido, es otro poema en prosa, definido por Graciela Palau de Nemes como un “manuscrito inédito no listo para la publicación”, como si el poeta se hubiera olvidado del texto, abandonándolo. Un monólogo interior autobiográfico. Entra en detalles íntimos y cuenta particularidades de su vida y las vidas de personas allegadas, como la forma que tiene Zenobia de arreglarse, las cartas y libros de amigos, la diversidad cultural, el racismo, los periódicos, el gusto por romper papeles, el trabajo, e incluso sus pesadillas. También las críticas recibidas, sus tareas diarias y sus gustos. Encontramos, cómo no, alusiones a la política y a la sociedad, como es su preocupación por España y la inestabilidad política del mundo occidental.
Vamos a ver algunos ejemplos:
Sobre Zenobia escribe:
“Ahora llevamos los dos una vida muy fundida en lo mejor, trabajamos, paseamos, guisamos, oímos música, viajamos, leemos juntos. Tengo la suerte de que a ella le guste lo que a mí. Estamos más cerca que en España, y si no fuera porque a mi me falta España de este modo, sería feliz. Por la noche salimos poco. Qué bien está ella con sus vestidos de noche, qué joven está, es, qué espíritu tiene tan permanente. Tiene el buen gusto de no pintarse; sólo, por la noche, un ligerísimo acento. Su mirar es hondo y rico como era el de su madre”.
Sobre el compositor Toscanini del que era gran admirador:
 “Es para mi un hombre mayor de los mayores que he oído y visto. Entra ahora en el escenario donde su orquesta le espera, lento, fino; vacila al subir al atril, pero cuando se pone la batuta, la varita de virtud, entre sus dos manos eléctricas y espera lleno de sí y da de pronto la señal al primer instrumento, es ya un dios sin 74 años de edad, con un millón de millones de años, años ya sin tiempo ni espacio, una vida verdadera ya después del prólogo de la otra.”
Sobre el racismo y la diversidad tenía su opinión: cito:
“Todo debe unirse en la vida. Qué desagradable aquí en la Florida la división del ser humano por color. En los bancos, los tranvías, las fuentes, un lado para los blancos y otro para los negros... Qué paisaje humano el de New York, qué campo zoológico humano, de todos los tiempos y países del mundo. Si existe un dios verdadero y distinto de los conocidos, sospechados o inventados, ¡qué angustia la suya esperando que el paisaje humano lo encuentre!”

Tras estos pequeños fragmentos del poeta, sólo cabe decir que la “provisionalidad” de su Obra y el derecho del lector a una limpieza de texto, dispuesto para su lectura, nos planteó la idea de unir estas dos obras en un solo volumen encontrando que ambas están más estrechamente unidas de lo que a primera vista pudiera parecer, aparte de haber sido concebidas ―aunque ambas escritas en 1940―, en principio, simultáneamente.
Ya de por sí los conceptos de espacio y de tiempo guardan una estrecha correlación, pero en el caso de Juan Ramón, estos mismos conceptos alcanzan su más intima relación en cuanto que el espacio sigue y a la vez precede al tiempo.
Hemos procurado no dejar nada al azar con esta edición, e incluso el orden (Espacio en primer lugar seguido de Tiempo) no es gratuito pues ya, en Espacio, Juan Ramón le dio un valor preeminente
“LA TIERRA DEL ESPACIOCON LA HORA DEL TIEMPO
 Este libro, sencillamente encuadernado como el poeta quería para toda su obra, se embellece con ilustraciones de Narciso Fernández Sánchez.
 Está organizado su contenido de la siguiente forma:
INTRODUCCION GENERAL:
Donde se describe, creo que con rigor, el contexto de las dos obras literarias para situar al lector.
Espacio: se incluye el original facsímil que se conserva en la Sala Zenobia y Juan Ramón Jiménez del Recinto Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico.
Una nota y la transcripción, así como la de los Fragmentos primero, segundo y tercero.
Tiempo: incluye el único facsímil original que se conserva en Puerto Rico, al igual que Espacio.
Una nota y la transcripción; y seis Fragmentos.
APÉNDICES:
Tablas de correspondencias; versiones; originales corregidos, publicados en Cuadernos Americanos; borradores; génesis y poemas de Espacio.
BIBLIOGRAFÍA:
Para finalizar, decir que, aun reconociendo no ser de lectura fácil, tenemos la sensación de haber realizado la Edición crítica definitiva de Espacio y de Tiempo -en cuanto a los dos textos y su interpretación-,  para que en el futuro sirva de guía a los estudiosos de estas obras de Juan Ramón, aunque no sólo a ellos, sino a cualquier lector que tenga la intención de acercarse a uno de los grandes de la Literatura Universal, nacido a diez kilómetros y medio, ―lo que dista Moguer en línea recta desde esta onubense Plaza de las Monjas―, hace casi ciento treinta y dos años. Mi humilde objetivo de acercarlo cada vez más y hacerlo eterno (a su figura y a sus obras Espacio y Tiempo me refiero), estaría cumplido, y orgullosa de ello.
Finalizo recitando un fragmento de Ideolojía con el que abrimos este libro, que resume la finalidad de este exhaustivo trabajo y que viene, en cierta manera,  a justificarlo:
No pretendo, ni quiero, ni debo ni puedo acabar nunca mi obra.
Mi verdadera obra es `obra en marcha´,
 `imajinación en movimiento´,
`sucesión poética`.
Poetizar es abrir siempre y no cerrar nunca.
GRACIAS POR SU ATENCIÓN





18.4.13

Día del libro. 23 de Abril 

Me he pasao al "ibuk".
Perdónadme, libros, después de tantísimos años, esta infidelidad. Fue bonito mientras duró pero... habéis quedado para guardaros en el asilo-librería. Ahí os tendré para, de vez en cuando, abrir las puertas y echar un vistazo a vuestros cada día más desvaídos lomos y releer algunas páginas amarillentas, más que nada por recordar. Yo no quería ser infiel pero han llegado letras e historias -igual, igual a vosotros- que se encierran milagrosamente en dispositivos que parecen obra del mismísimo diablo, pero que ofrecen lo mismo, lo mismo, y si me apuráis mucho, con igual o mayor placer, porque con una sola mano os puedo manejar.
Bienvenido, ibuk, que solo os diferenciais de los libros en el tacto... pero ya me he acostumbrado.
Adios, queridos libros. Bienvenido querido librelectrónico!!!

9.4.13

Terror de cine y palomitas en doscientas palabras (Abstenerse espíritus sensibles)


Treski me mira, mueve el rabo, y a veces gruñe.
Este cacharro se ha detenido entre dos pisos y he acabado con el dedo agarrotado de pulsar el timbre de emergencia, pero maldita sea, si no hay luz, tampoco habrá para alarmas. Y al mechero se le ha agotado el gas. 
 Aparto de mi mente la idea de llevar encerrado un largo fin de semana, sin nadie que me eche en falta, aun consciente de que soy el único vigilante en hacer la ronda de este solitario edificio de oficinas.
Edificio Mao.
Shangai.
Mis miedos afloraron al ascender al piso 88 (340 mts.)

No puedo hacer nada. Y decido, inquieto, sentarme en el escaso metro cuadrado.
El pobre Treski no puede más y acaba por defecar en el suelo. 
El olor acre a excremento se apodera del habitáculo y con la última y escasa llama del mechero se me funden las esperanzas de ser rescatado... y la batería del movil ha regalado el último rectángulo de luz y la última oportunidad de unión al mundo exterior...
Las poderosas fauces de mi fiel Treski dejan escapar unos espesos hilos de babas mientras su gruñido se hace más ronco, más inquietante...



Nota:
agradezco sinceramente a Mar Solana sus sabios consejos para hacer más legible, pero sobre todo más "entendible", este modesto microrrelato. Los hago míos y me los aplico.
Gracias, amiga!

7.4.13

De las pirámides al Piramidón


Llevaba tiempo dándole vueltas al asunto, y es que siempre tengo en la cabeza alguna obsesión, que como dice mi mujer, “es que parece que te encanta tener siempre alguna preocupación”...
Pues bueno, antes de emprender el tan ansiado viaje a Egipto con la Mapa Tours, proyectamos un itinerario minuciosamente estudiado: amanecida en el desierto de Libia, salida del sol en Abu Simbel, visita a un poblado nubio, Luxor y Valle de los Reyes, Alejandría y El Cairo.
Yul Brinner y Charlton Heston, a punto de aparecérseme

Las entradas al inframundo, 50 EL, o sea 50 libras egipcias.
Todo a pedir de boca, increíble Egipto  hasta que llegó la hora de la visita reina a Egipto: Pirámides.
Ya la noche anterior a esta cita, en el hotel, Grands Pyramids, que se encuentra justamente en el centro de Giza y de allí a las pirámides escasamente media hora de autobús me estuve documentando sobre lo que íbamos a visitar, y yo, que me las prometía muy felices, hasta que leí en la guía 3D que la entrada a la Segunda pirámide no era recomendable para claustrofóbicos.
Cierto, la Esfinge es absolutamente lineal y está alineada con una de las pirámides... ¿existiría ya el Google Map hace cuatro mil años?
¡Bueno! Cuando se lo comenté a mi mujer se echó a temblar porque se había dado cuenta de que ya tenía yo con qué entretener mi coco y de que no pararía de comérmelo. Aquella noche la pasé en un duermevela hasta que en las primeras luces del alba me sobresaltó con llamada a la primera Oración del muecín entre el fragor del tráfico en la avenida Al Ahram.  Desayunamos hummus, y luego teniendo mucho cuidado de salir del hotel con todas mis necesidades cubiertas pues había previsto la contingencia de que en el interior de la Pirámide no hubiera WC.
Piedras, camellos, desierto... y El Cairo justo al lado
El caso es que cuando llegamos a primeras horas de la mañana a la meseta de Giza me quedé asombrado de las magnitudes voluminosas de aquellos grandiosos monumentos, pensativo del enorme esfuerzo que debió suponer en vidas humanas  aquellas moles exactamente situadas en la superficie de la tierra como la Constelación de Orión y orientadas, medidas, distanciadas, construidas y equilibradas siguiendo unos parámetros que aún hoy es materia de estudio y de peregrinas teorías. Me quedé extasiado y sentí la insignificancia del ser humano al lado de aquellas moles.
Sólo cuando Miguel, nuestro guía, nos concedió dos horas para poder deambular a nuestro aire, caí en la cuenta de que había llegado el tan temido momento de entrar a visitar la Segunda Pirámide. La hora, mi hora suprema, había llegado. Debía demostrarme a mi mismo que mis miedos no iban a poder conmigo. Que si había llegado hasta allí no iba ahora a tirar por tierra la oportunidad de conjurar los maleficios que habían anidado en mi mente después de tantas y tantas películas y novelas. Que sería como haber ido a Roma y no  entrar a la capilla Sixtina por miedo a una tortícolis. O como haber ido a China y no hacerme una fotillo con el cartelón de Mao a mis espaldas porque me daban miedo sus teorías. ¿Me iba a ir de Egipto sin entrar en aquella inmensa tumba? Además eran las ocho y media de la mañana. Seríamos los primeros guiris en entrar. El aire sería fresco y rico en oxígeno. Lo justo para yo poder respirar tranquilamente. Además,  por 25 míseras libras egipcias…
Cuando sentí las mano de Carmen entre las mías, perdí los miedos. El guía nos entregó los tiques de entrada y nos pusimos en la cola. Cuando llegamos a la puerta de acceso, ya perdí todo el miedo. Desde aquella perspectiva era imposible observar el fabuloso triangulo de enormes bloques de piedra que se perdían allá en lo alto, con el piramidión en el cielo azul de la clara mañana de Egipto.
Esto sí que es un montón de escombros, donde estén las de toda la vida...
Cuando entramos en la Segunda Pirámide, tuve que soltarme de la mano amorosa, cálida, acogedora de mi Carmen porque aquella pasarela tosca de madera con estrechos travesaños clavados haciendo de mínimos escalones me impedía sentir la protección de Carmen, así que opté por situarme tras ella y seguirle los pasos en aquella fila india que formábamos todos los visitantes de la pirámide de Kefren. Era una pasarela estrecha y tosca que descendía, debiéndonos ir encogidos, casi en cuclillas a fin de no dar con la cabeza en la techumbre realizada por los obreros que construyeron la última morada del hijo de Keops. Carmen me iba orientando con un pequeño rayo de la luz de una linterna comprada para la ocasión en una tienda de chinos de Huelva, pero cuando más lo necesitaba ―una solitaria y simple bombilla colgaba en aquel tramo de pendiente― la luz cesó ―el euro que había costado no dio más  de sí―, y cuando sentí la oscuridad, debido a que la inclinación de la entrada impedía ver la siguiente bombilla, en un solo segundo sentí cómo sobre mi se cernían de repente todos los demonios y dioses maléficos del inframundo.
Mi faraona de andar por casa
Sentí, lo juro por lo más querido, cómo miles de sombras perfiladas en la misma oscuridad, tal vez la de los miles de obreros esclavos, capataces, soldados, sacerdotes, médicos y por fin, toda la corte del faraón Kefren, me invadieron, y no tuve otra opción más que, en el paroxismo del terror, y de sentir las miedos atávicos del estar también enterrado en vida y de que sobre mi cabeza se precipitaban cinco millones de toneladas  de bloques dejándome, enterrado a merced de los dioses del Amenti y condenado por toda la eternidad a vagar por los pasadizos por descubrir de aquella megatumba. Tras de mi iba la tía buena ―esa que va en toda excursión―, pero ni por esas, no era momento de hacerse el macho y el valiente en aquellos momentos, así que aprovechando que venían de regreso una fila de turistas, paré en seco, di un pequeño alarido de aviso a Carmen que me tendió la mano. Que rechacé en el culmen del terror al no retorno, y me uní, despavorido, sudoroso, al grupo que emergía con suerte de aquel mundo inferior, antesala tal vez del tribunal de Osiris. “Rá, él se eleva…Ra, él se eleva”, era la frase, desconocida hasta entonces, que procedente de ultratumba se me había introducido obsesiva en mi mente.
Ni un segundo más, por mi parte, el permanecer en el Reino de las tinieblas sino emerger en busca de Maat, diosa de la luz, del equilibrio y de la armonía.
Al emerger al reino de Ra, a la luz del día, me alegré de ver la cara del portero -posiblemente llevara ya allí, chequeando tikets desde hace cuatro mil quinientos años- y de los soldados de la República que velan la cámara mortuoria, vacía, del faraón de la IV Dinastía Kefren, dueño y señor de del Alto y Bajo Egipto y constructor de aquel maldito Templo de Toth del que, al fin, había logrado escapar.
Casi me parto la crisma con este bajorrelieve de El Libro de los Muertos :-)
Al emerger al mundo, de nuevo, sentí renacer y me senté en el suelo a la espera de mi mujer y de sus compañeros esperando cualquier malanueva. Como hormigas salían de la Segunda pirámide, y sentí un pequeño pellizco de alivio al observar que no cesaban de salir de aquella descomunal ratonera. Sentado, cerré los ojos y miré al sol benefactor, abrasador, que caía ya a esa hora sobre la meseta de Giza. Al fondo, la esfinge de nariz partida y labio leporino del mismísimo faraón me miraba despectivamente. Se había burlado de mí.
Cuando salieron los de la excursión, incluida la tía buenorra que se me quedó mirando, socarronamente y yo le devolví la mirada  sonriéndole para que no pensara mal de mi, llegaron las explicaciones y las aclaraciones con Carmen. Mi mujer no entendía que a unos metros de pendiente ascendente, y otros metros de túnel a nivel, con otra bombilla más, a escasos metros del mismísimo centro del Universo, principio y fin del Conocimiento, y Punto de todas las Constelaciones del firmamento yo me hubiese echado, literalmente, para atrás.
El caso es que Carmen luego le quitó importancia a la cosa, me llamo cariñosamente bobo pero que en realidad sólo había un simple sarcófago de granito rojizo carente de momia alguna, si acaso el morito de chilaba, de guardián a la busca de un euro a cambio de una pose fotográfica.
Para echar tierra sobre el enojoso asunto que ya me inquietaba por autosentir cobardía, opté por comprar a un chaval un juego de pirámides, que envolvía en papel de periódico. Le di un euro y el chaval, que sabía hasta catalán, se despidió de mí con una sonrisa desapareciendo en busca de más guiris.
De regreso al hotel, ensimismado, Carmen me cogió las manos intuyendo lo que estaría pasando por mi cabeza. Música árabe surgía del compac del autobús, con la voz de Um Kalsun, que oía por vez primera, que no entendía, mas presentía que hablaba de amores y desamores, de la vida y de la muerte, del glorioso pueblo egipcio al flujo de las crecidas del Nilo, y me relajó de tal manera que me quedé adormilado, sin darme cuenta de que la bolsa de los regalos se me había resbalado de mi regazo.
La "imagen del siglo" me costó un eurito para el "habibi"en el templo de Kom Ombo, templo consagrado a dos dioses en forma de halcón y de cocodrilo.
Me despertó un fuerte dolor de cabeza que Carmen solucionó entrando en una farmacia al lado del hotel. Aquella noche, gracias a la pastilla de Piramidón ―Carmen se río al comprobar que aún se expedía este  antiguo medicamento desaparecido de nuestras farmacias― y al medio Orfidal,  Carmen me ahorró la consabida pesadilla de cada viaje.
Al regreso a España, a Huelva, a casa y comenzar el reparto de regalos, me di cuenta de que el souvenir que había comprado al rapaz de Giza, al desenvolverlo sentí un vuelco en el corazón. De las tres pirámides del lote, dos salieron intactas pero una de ellas, la Segunda, la de Kefren, la que había sido mi hall de entrada, mi vestíbulo al inframundo, se había convertido en unos gramos de polvo blanco y gris de escayola pintada. Toda se había derrumbado como una pequeña señal de la más que probable verosimilitud de las maldiciones que se ciernen sobre los que osan adentrarse en mundos ignotos. La señal de la pequeña pirámide destrozada jamás se borrara de mi mente. Las otras dos, supervivientes, las mantengo guardadas en mi mesilla. Me da un poco de vergüenza mostrar sólo Dos de las famosas  Pirámides de Egipto.

28.3.13

14.3.13

La proclama (3º premio Concurso Literario Aula de la Experiencia)

Se adelantaba el verano del año 1809. Manuel se dirigió como siempre a visitar a su novia, en la calle San Francisco, de la Real Ysla de La Higuerita.
Ya planeaban su boda, pero ese día no consiguieron olvidar lo que de boca en boca corría por las calles del pueblo, los ecos de las proclamas llamando a expulsar de la patria al invasor francés. Estuvieron departiendo hasta que Manuel le pidió el diminuto escapulario que Julia prendía de su cuello. Ella se lo entregó con un beso. Unas palabras apenas musitadas en los oídos de la muchacha fueron la despedida de aquella pareja enamorada.
Tras la ventana de una de las casas aledañas, la silueta de Isidoro dibujaba una aureola desconfiada que le perseguía desde que, en el pasado, había sido ignorado por Julia, a la que ahora veía en otros brazos.
Manuel no regresó. Un día de agosto, el alguacil, al ir a localizarlo a casa de Julia por haber sido elegido en sorteo para el servicio de las armas, fue informado por Isidoro asegurando este haberlo visto a bordo de una pequeña embarcación poniendo rumbo al reino de Portugal. Julia lo negó, recordando la última conversación con su prometido, y sobre todo conociéndolo tan bien. Pero a pesar de su claro y rotundo ‘no’ contra el confuso y dubitativo ‘sí’ de Isidoro, Manuel fue declarado prófugo por no haber acudido al llamamiento y alistamiento de la Junta de gobierno de Ayamonte.
Isidoro volvió a rondar a Julia. Ella se resistía, pues seguía amando a Manuel sin dar crédito a su “huída” y a saberlo desleal a la patria y a ella misma… pero el discurrir del tiempo sin noticias, surtía su efecto.

En marzo de 1810, varias compañías de infantería al mando del duque de Arenberg , habían ocupado el puerto de Huelva provocando numerosas bajas en el ataque a nueve galeras de cabotaje que estibaban naranjas, chacina, verduras y carbón, de Ayamonte y Huelva; así como gran cantidad de trigo de Cartaya y aceite de Beas, salazón de la Real Ysla, y armas, con destino al resistente pueblo de Cádiz.
Manuel ―que se consideraba buen isleño, andaluz y español― no había albergado duda alguna al zarpar del puerto de La Higuerita: impensable poner rumbo a poniente que habría significado la rendición, tal y como al atardecer parece hacer el sol cediendo el paso a la noche ―“Ilustres onovenses: […] Andalucía, traidoramente invadida por el Francés… A combatir, por Dios, por el Rey y por la Patria […] venguemos a nuestro amado e inocente Fernando VII  […] de nosotros depende la victoria…”― mientras que rumbo a levante suponía hacer lo que el astro rey cada mañana, alzarse con fuerza venciendo a la oscuridad.
Julia e Isidoro, apadrinados por el olvido y el silencio, se casaron. Nunca llegarían a saber que uno de aquellos hombres masacrados en el puerto de Huelva, llevaba un escapulario que no había perdido del todo la fragancia de Julia. Aquel marinero sin nombre lo percibió mezclado con el acre olor a pólvora francesa un segundo antes de que la muerte lo arrebatara. A pesar de que su recuerdo se desvaneció entre las brumas de la Historia, sepultado en el viejo cementerio huelvano, su valeroso sacrificio y el de otros muchos, por la independencia de España, no fue en vano.
La primavera de 1810 se hacía sentir con fuerza.
Orgulloso de verdad :-)