21.1.12

El triste final del capitán Henry Wilson Pyle

En mis indagaciones sobre el cementerio inglés de Huelva, me llamó la atención uno de los inhumados en el recinto sagrado. Me refiero a Henry W. Pyle, que tuvo un triste final y seguramente no podría imaginar que reposaría para siempre en Huelva. Su familia conoce el lugar donde reposan los restos e incluso visitaron el trozo de tierra que acoge su cuerpo y donde dejaron una lápida. Me gustaría dirigirles mi saludo de afecto y que sepan que me siento orgulloso de haber rescatado su recuerdo. He aquí su historia:
Jose A. Bejarano
Traducción:
In my research on the English cemetery in Huelva, I noticed one of those buried in the sanctuary. I mean, Henry W. Pyle, who had a sad ending and I could not imagine that would rest forever in Huelva. His family is the place where the remains and even visited the piece of land that houses his body and left a tombstone. I would like to address my greeting of love and to know that I am proud to have rescued his memory. Here is his story: 
Jose A. Bejarano

Según mi deducción, he aquí al joven protagonista Pyle


Las últimas paletadas de tierra reseca que resuenan sobre el ataúd cierran, siendo  jueves 24 de marzo de 1971, el triste capítulo para el joven capitán de un superpetrolero.
Sus restos reposan, ya para siempre, en una tierra que no era la suya.
La presencia del cónsul de Su Graciosa Majestad y la de algunos compatriotas son la única nota británica en aquel triste episodio final.
El capellán reza un último responso, y el Comandante de Marina de Huelva, así como algunos capitanes de otros cargueros fondeados en el puerto musitan una oración mientras la tierra cubre para siempre el ataúd del joven capitán Henry Wilson Pyle.
El principio de tan triste fin había comenzado la tarde del 8 de marzo, cuando el Ocean Bridge, un superpetrolero con pabellón del Reino Unido captó una señal de ayuda del British Comet que estaba inundándose de agua en las sentinas.
Sobre las seis de la tarde, abarloado al carguero y dispuesto a prestar ayuda, el espacio abierto de la mar cercana al Finisterre gallego, se llenó con el sonido sordo de una brutal explosión. Las tripulaciones del Ocean Bridge y del British Comet quedaron paralizadas preguntándose de dónde procedía la terrible deflagración. En cuestión de segundos las alarmas se dispararon y todos supieron que el accidente se había producido en la sala de máquinas del petrolero, cerca del vacío tanque 9. En minutos se cambiaron las tornas, y los salvadores se convirtieron en victimas debiendo ser socorridos urgentemente por el carguero.
En pocos minutos el Ocean Bridge fue abandonado por el enorme peligro que suponía y todos trasbordaron al British, en tanto se daban las señales preceptivas de alarma a todos los navíos cercanos y a los puertos españoles. Estaban a salvo todos, excepto el capitán que pocos momentos después se tuvo constancia de que se encontraba en la sala de máquinas de su barco en el momento de la deflagración. Estaba claro que se encontraba desaparecido en medio del amasijo de hierro y llamas del infierno en que se había convertido la sala de maquinas. Cuatro marineros hubieron de ser evacuados a Galicia a distintos hospitales, y el resto de la tripulación repatriados.
En pocas horas varios buques -holandeses, noruegos y polacos- rodeaban al Ocean Bridge en medio de la mar, mientras el Clemenceau, un portaaviones de la Marina de Guerra francesa, ofrecía sus servicios.
En una peligrosa maniobra para evitar la pérdida del Ocean, el remolcador alemán Pacific perdió a cuatro hombres, entre ellos el capitán Gunter Lhange.
Placa de recuerdo de sus hijos
Durante unos días el Ocean Bridge navegó a la deriva, tumba provisional de Henry Wilson Pyle, siendo seguido por varios buques y helicópteros vigilando sus movimientos.
Por fin, y después de temer que se fuera al fondo del mar, se consiguió amarrarlo a varios remolcadores, el Hermes, el Hudson, así como el Pacific y comenzó la peligrosa travesía del Atlántico bordeando la costa portuguesa para poner rumbo a Gibraltar, luego de desecharse la idea de llevarlo a Francia.
Fue una travesía lenta, pues a pesar de ir en lastre, resultaba peligroso haberlo dejado perder.
Al caer la tarde del 20 de marzo, sábado, los remolcadores hubieron de detenerse a trece millas y media de Punta Umbría (Huelva) dado que el buque siniestrado estaba escorado y peligraba su estabilidad.
En consecuencia, la popa escorada fue emergiendo y las aguas que inundaban las cuadernas y estructuras del barco dejaron al descubierto en uno de los compartimentos del puente, por fin, el cuerpo carbonizado y en avanzado estado de descomposición del desventurado capitán Pyle.
En tierra, los puntaumbrieños observaban la silueta del Ocean con la popa hundida, y no puedo aventurar el porqué -aunque supongo que las leyes marítimas internacionales obligan a ello en caso de muerte accidental, a desembarcar a los fallecidos en el puerto más próximo-, el caso es que durante las horas que estuvo fondeado, achicando agua a fin de poder continuar su travesía, se procedió a desembarcar el cadáver de Henry Wilson Pyle, que previa, supongo, autopsia fue enterrado en la zona del Cementerio de La Soledad destinada a dar sepultura a los súbditos británicos. 
Con las últimas paladas de tierra se cerraba un luctuoso suceso que acabó con la vida de al menos cinco marinos: el mar de nuevo se cobraba sus victimas.
El Ocean Bridge, botado en Japón  un año antes, fue reparado, y cambiado de nombre varias veces, para seguir sus rutas petroleras por países africanos y chinos hasta su desguace en 1986.
El capitán Henry Wilson Pyle, por el contrario, fue a descansar a una tierra lejana, que seguramente, así lo espero, le será por siempre leve. Dos lápidas recuerdan quién y desde cuándo reposa en tierra onubense.
El vicecónsul del Reino Unido en Sevilla, el comandante de Marina de Huelva y los capitanes de los mercantes atracados en Huelva por esos días, así como algunos ciudadanos británicos residentes en Huelva asistieron al sepelio de quien reposa en nuestra tierra para siempre.
Descanse en paz. Y responsabilidad de pueblos educados y civilizados es mantener con decoro y respeto el trozo de tierra, de nuestra tierra, que se le dio a un hombre de mar, así como la lápida que piadosamente sus allegados (hija y yerno) erigieron en ese lugar.
Mis fuentes han sido:
ABC.es
Hemeroteca Diario Odiel
British Merchant Navy (web)

                                                            The Red Duster Association
 "Does anyone remember Henry (Harry) Wilson Pyle who captained the Atlantic Bridge and Pacific Bridge and was master of the Ocean Bridge when he was killed in an explosion on board in 1971? Harry Pyle was my father-in-law. My wife and I recently visited his grave at HuelvaCheers, John Stubbs"


"The captain Harry Pyle could not be found amongst the rubble...
 Sadly Captain Harry Pyle was the only crew member killed in this sorry saga...
 I was 2/eng. on the Ocean Bridge when No. 9 tank exploded...
    Collins"

Traducción:
"¿Alguien recuerda a Henry (Harry) Wilson Pyle capitán del puente y del Ocean Bridge y del  Pacific Bridge y era el jefe del puente de mar cuando fue "asesinado" en una explosión a bordo en 1971? Harry Pyle era mi suegro. Mi esposa y yo hace poco visitamos su tumba en Huelva. Cheers, John Stubbs " 

"El capitán Harry Pyle no se pudo encontrar entre los escombros ... Lamentablemente el capitán Harry Pyle fue el único miembro de la tripulación muerto en este episodio,  lo siento ... Yo era el segundo en el puente, cuando explotó el tanque N º 9 ... Collins "
(Comentarios del yerno de Pyle 
y del 2º ingeniero del Ocean Bridge 
en la web de la British Merchant Navy)

Y para constancia de cuanto he escrito sobre el tema, a continuación, lo narrado en la prensa local. Más no se puede hacer, y al parecer la intención del gobierno británico es la de ceder este recinto a la ciudad de Huelva. El porqué no se sustancia dicho acontecimiento escapa a mi conocimiento.
http://www.huelvainformacion.es/article/huelva/552813/cementerio/britanico/entre/romanticismo/y/deterioroconstruido/como/demanda/los/ingleses/las/minas.html http://www.huelvainformacion.es/article/huelva/745667/pa/denuncia/abandono/cementerio/ingles/durante/once/anos.html

10 comentarios:

  1. Una historia interesante y emocionante. Y muy bien redactada. Espero que mi opinión te anime a aparcar esa "modestia pavorosa" y dar el salto a las rotativas.

    Antonio Martín.

    ResponderEliminar
  2. Antonio, muchas gracias por tu opinión. La verdad es que me resultó una historia emotiva y muy interesante, y aventurada por mi parte pues la fotografía del capitán la extraje navegando -y nunca mejor dicho- a través de la Red hasta llegar a esa imagen del joven capitán que reposa en tierra onubense y que concluí que era la persona que buscaba (me hice la ilusión de estar haciendo periodismo de investigación... de andar por casa). A ver si dedicas un espacio de tu Opinión y te hacen caso para rescatar del olvido el Cementerio inglés (siento vergüenza ajena de que apareciese un día en algún rotativo inglés el trato que dispensamos a algunos de sus difuntos)
    A ver si poco a poco me atrevo a saltar a la calle Estafeta ;-)

    ResponderEliminar
  3. Hola, Jóse... mi querido Onubense de lujo:

    Estoy de acuerdo con Antonio Martín; serías un escritor de prensa y noticias históricas magnífico, y sabes que te lo digo con total sinceridad...

    Me ha emocionado leer la historia de este intrépido capitán inglés de un petrolero... Sí, amigo, en minutos, segundos, la vida pega un giro y todo cambia... Nosotros debemos fluir siempre en estas corrientes de la Vida...

    Gracias por tu cariño sincero y por tu apoyo fiel, SIEMPRE...

    Besos aún tristones... :(

    ResponderEliminar
  4. Mar
    tan es cierto el giro que la vida da en un segundo que el capitán Pyle era un simple marino mercante y en un segundo se convirtió, con su muerte, en un mito, para mi.
    Gracias, sobre todo, por lo de "Onubense de lujo", y la verdad es que esta tierra me ha dado casi todo. De alguna forma me gustaría devolverle aunque no fuese más que un átomo de lo recibido.
    Me conformo con escribir sin la presión de la obligatoriedad, y echar a volar la imaginación sin despegar del suelo.
    Algún día, tal vez, como le contesto a Antonio Martín, decida bajar del cómodo balcón de la calle sanferminera de la Estafeta y me decida a correr, aunque sea muerto de miedo, sorteando los pitones de los toros que corren embalados arrasando cuanto pillan.
    Un beso, MAR

    ResponderEliminar
  5. Excelente ejemplo de periodismo de investigación, Jose Antonio. Desconocía la historia por completo. Como bien te dicen más arriba, deberías dedicarte profesionalmente al tema. Así iríamos aprendiendo estas historias casi perdidas de una Huelva antigua y ancestral que, desde los tiempos de los Tartessos, es protagonista de muchos hechos históricos desconocidos por la mayoría de nosotros.Muy buen trabajo. Enhorabuena.

    Enrique Rincón.(Un amante de los libros raros y las historias perdidas).

    ResponderEliminar
  6. Enrique Rincón:
    Gracias por tu comentario en el blog. La verdad es que se me da bastante bien la investigación, y cuando no llego más... echo mano de mi mayor tesoro: la imaginación, la fabulación,la mitificación...

    ResponderEliminar
  7. Triste historia pero bello el homenaje que le brindas. Excelente
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Félix. De vez en cuando hay que recuperar las pequeñas historias.
      Un abrazo

      Eliminar
  8. Visite hace años el cementerio, ( mededico a fotografias lugaresabandonados) y hoy nose porqué me puse a revisar mis fotografiar del cementerio, topándome con lafoto de su nicho. Es una historia que me llama mucho la atención y tu mehassacado de dudas...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Alexandra, me alegro de que hayas visitado mi blog y detenido en esta historia. A mi también me llamó la atención esta a mi modo de ver triste historia. He de advertirte que la documentación en la que me he basado es simple hemerotecas, que no soy ningún historiador y que posiblemente haya muchos errores en mi historia, Sin ir más lejos no conseguí ver la tumba del capitán Pyle, y lo he suplido con mi imaginación. Incluso la fotografía no puedo asegurar al cien por cien que sea la de Pyle. Un saludo

      Eliminar


Me encantan las visitas.
No lo dudes, amig@... y entra, las puertas están abiertas de par en par.
Comenta, critica, sugiere, aporta.
Enriquece mi bloc.
No aceptaré anónimos...

G R A C I A S