MITOLOGÍA DEL PUNTO FINAL
El Señor del inframundo se creía invencible. Contaba con toda la corte que él había convertido en cohorte de aduladores, rasteros, correveidiles, sérvulos del tres al cuarto y todo un ejército de pequeños seres emitiendo agudos chillidos y sonidos guturales tal que el Señor de las tinieblas se creía el Ser Superior. Lideraba un ejército de soldados fieles hasta la muerte eterna, todo sea por Belcebú. Contaba con el Gran Edecán, guardián de las puertas del Averno.
Mas hete aquí que el edecán cayó y calló, sí, en desgracia y mudo para toda la Eternidad respectivamente. Las puertas del Infierno quedaban desguarnecidas y el Leviatán supo que su caida al fuego inextinguible era inminente.
Fuente: El Codex das Sombras Infernais.
Lisboa, a las puertas de 1666, Fin de los tiempos

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