© El blog con cero lectores, pero aquí estoy en el espacio de mi libertad. No espero a nadie aunque cualquiera es bien recibido. Gracias a mi BLOC ABIERTO DE PAR EN PAR donde encontrarás desde 2009 temas variados.

26.2.26

SE SIENTEN, COÑO


El emperador había ordenado vaciar y sacar a la luz los anaqueles del archivo imperial. Con ello sabía que la fama del viejo Sumo Sacerdote Imperial Lucius Aurelius Emeritus se deterioraría de forma definitiva y el pueblo se enteraría del papel traidor del anciano que se apagaba lleno de ignominia en castigo por su vida privada disoluta y el papel jugado en la abortada asonada de la guardia pretoriana para hacerse con el trono imperial por la fuerza de las armas. El emperador que odiaba al anciano Emeritus quería que el pueblo viera leyera con sus propios ojos la traición de este. Pero, por todos los dioses, los papiros decían otra cosa y constataban la voluntad del anciano en detener la mano que empuñaba la daga, trastabillar el pie que calzaba las caligae militares, paralizar el corazón con que la razón de la fuerza deseaba aprisionar la voluntad del pueblo de vivir en libertad. Pero el anciano —mujeriego, juerguista, gustoso de atesorar denarios sin declarar al Fisco romano— había hecho valer todo su poder para abortar el golpe al estado de Roma.

"Considete et vocem virium audite!" había sido la orden del tribuno secundón armado, entrando en el antiguo Senado "¡Quietos todo el mundo y atiendan la orden de la fuerza!". El sacerdote Emeritus estaba en guardia...
El emperador no pudo por menos que apretar sus mandíbulas al saber que su voluntad de esparcir basura en forma de difamaciones sobre el Sacerdote Emeritus había sido en vano. Ya se le acababan las razones para mantenerlo en el exilio y no podía soportar imaginar que la plebe exigiera su vuelta, pasearlo victorioso por el Foro para reparar el daño causado injustamente.
Con indisimulada frustración por lo baldío de mostrar al pueblo los viejos papiros del golpe de Estado —que él creía fomentado por el sacerdote Emeritus cuando en realidad había sido el desmontador—, sabiendo que las dagas se habían vuelto apuntando a su cuerpo de gobernante despótico, mucho se temía que el pueblo lo aclamara, no a él, sino al viejo servidor del reino que en el Imperio de Oriente languidecía sabiendo de la flaca memoria del pueblo romano.
Porque él, el divino Sumo Sacerdote Lucius Aurelius Emeritus fue el encargado de envainar las dagas de sus generales, de retormar a sus questuras a las tropas imperiales, a la legiones y a los carros a retornar al orden legal de Roma. Él, solo, habíase enfrentado a los generales y tribunos levantiscos, peligrosos a poner sus armas al servicio del Imperio, no a acabar con él. Emeritus se vistió la toga imperial, se sentó en el trono. Y habló.
El emperador, un bisoño con ínfulas, chirriaba sus dientes sabiendo que la corrupción le desbordaba y que los papiros desempolvados, hechos públicos eran punto de atención parecido al fuego de una antorcha momentáneo, brillante. Y fugaz.
En el exterior el pueblo se deshacía en elogios para con el anciano maltratado, vilipendiado hasta el presente que esperaba ser reclamado por el pueblo. Pero no lo iba a tener fácil porque el pueblo olvida con facilidad y el tiempo es implacable.

24.2.26

ESCENAS CORDOBESAS


Imposible ocultarlo por más tiempo. Los muros del Alcazar no eran lo sufientemente altos como para seguir acotando o limitando. Abderramán IV estaba empeñado, obcecado en mantener el secreto y dispuesto a llevar al quemadero de la torre de la Calahorra a cualquier sirviente, cortesano, funcionario o militar al servicio del califa, que osase trasmitir noticias de la salud del soberano.


Lo cierto es que Abd al-Rahman ben Muhammad se iba deteriorando por dias y la Corte no era ajena a la desmejoría del califa. Abderraman IV tenía grandes quebrantos de cabeza para poder gobernar el califato. Las luchas internas dentro de la corte cordobesa se habían convertido en habituales desde el reinado de su bisabuelo el gran Abderramán III. El listón había quedado muy alto y el califa enfermaba y decaía al ritmo de la otrora brillantez de Córdoba. Reclamaron al hakim que poco podía hacer más allá de poner en el torso real una cuantas sanguijuelas para . Acudió por fin el gran médico judío Isaac ibn Shaprut quien le recetó una serie de tisanas de hierbas de las almunias cordobesas, pero sobre todo que pasara grandes periodos en Medina Zahara, lejos del bullicio cordobés.

La preocupación era máxima. Pero él estaba dispuesto a pober su mejor cara y guardar las apariencias. Era el mes de Ramadan y quería ser visto por el pueblo. Acudiría a la oración de la tarde en la gran Mezquita y luego cenaría la sabrosa Harira de hummus a base de pollo, tomate, garbanzos y cilantro de las almunias de Medina Zahara. Y de postre, beghrir a base de sémola y levadura.

Lo que fuere menester, determinó el califa, en este sagrado mes para tapar la dolencia del príncipe y mensajero del Misericordioso Profeta. Quien osare filtrar el mínimo rumor se enfrentaría al quemadero del otro lado de rio.

Sea en Córdoba 23 dia de Ramadan, año 409 de la Hégira del Profeta

Imposible ocultarlo por más tiempo. Los muros del Alcazar no eran lo sufientemente altos como para seguir acotando o limitando. Abderramán IV estaba empeñado, obcecado en mantener el secreto y dispuesto a llevar al quemadero de la torre de la Calahorra a cualquier sirviente, cortesano, funcionario o militar al servicio del califa, que osase trasmitir noticias de la salud del califa.

Lo cierto es que Abd al-Rahman ben Muhammad se iba deteriorando por dias y la Corte no era ajena a la desmejoría del califa. Abderraman IV tenía grandes quebrantos de cabeza para poder gobernar el califato. Las luchas internas dentro de la corte cordobesa se habían convertido en habituales desde el reinado de su bisabuelo el gran Abderramán III. El listón había quedado muy alto y el califa enfermaba y decaía al ritmo de la otrora brillantez de Córdoba. Reclamaron al hakim que poco podía hacer más allá de poner en el torso real una cuantas sanguijuelas para . Acudió por fin el gran médico judío Isaac ibn Shaprut quien le recetó una serie de tisanas de hierbas de las almunias cordobesas, pero sobre todo que pasara grandes periodos en Medina Zahara, lejos del bullicio cordobés.

La preocupación era máxima. Pero él estaba dispuesto a pober su mejor cara y guardar las apariencias. Era el mes de Ramadan y quería ser visto por el pueblo. Acudiría a la oración de la tarde en la gran Mezquita y luego cenaría la sabrosa Harira de hummus a base de pollo, tomate, garbanzos y cilantro de las almunias de Medina Zahara. Y de postre, beghrir a base de sémola y levadura.

Lo que fuere menester, determinó el califa, en este sagrado mes para tapar la dolencia del príncipe y mensajero del Misericordioso Profeta. Quien osare filtrar el mínimo rumor se enfrentaría al quemadero del otro lado de rio.

Sea en Córdoba 23 dia de Ramadan, año 409 de la Hégira del Profeta

22.2.26

BOSTEZO ¿DISTÓPICO?

Removió con lentitud el café. Bostezó. Encendió la tele con un parpadeo. Era domingo, cuarto y último día de descanso semanal. En las noticias, lo de siempre, manifestaciones a lo largo y ancho del menguado territorio nacional. Que si manifa de currantes exigiendo el quinto día de descanso con la ministra al frente; que si nueva remesa numerada y debidamente etiquetada con sus códigos IQ de recién nacidos puesta en circulación por el Ministerio de Movilidad Ciudadana; que si oootra exhibición de los consabidos y ya cansinos therian pasados de moda (se estaba preparando la siguiente trans-ición de elephantherians); y, en fin el anodino y repetitivo boletín de la locuaz locutora local emitiendo el decreto del quinto —¡5º ya!— aplazamiento sin fecha de Elecciones Generales, que nadie parecía echar en falta, por la consabida, efectiva por falaz Alarma General Antifascista de la Derecha Extrema, la Extrema Derecha, la Derecha Derecha y la Extrema Extrema.

—El líder Supremo velará, como siempre ha hecho, por el pueblo. Oh, amado lider —meditó el funcionario en descanso sorbiendo el café—, vivo feliz bajo tu protección con todo resuelto, sin nada a faltar —¿liber... qué?— y nada haré por alterar el Orden y la Paz de este Regalado Recinto Rehabilitado, y Republicano.
Apagó la tele con otro parpadeo, el siguiente programa era la emisión con caracter diario de 'Pedro, Ese nuestro Hombre' y se lo sabía de memoria. Daría un paseo matutino respirando la paz de Tanatocity. La semana laboral de tres días comenzaba en pocas horas.
Domingo, 24 febrero 2047

20.2.26

SUSPIROS DE BRITANIA

Con un leve gesto indicó a la doncella que le sirviera el té. No pudo aguantar un rictus —que esperaba hubiera pasado desapercibido a su sirvienta personal— pues las noticias no podían ser peores. Por el gran ventanal llegaba el sutil tintineo de la lluvia de la campiña inglesa sobre los cristales y la consabida tenue neblina de finales de febrero se extendía sobre el cuidado césped. La docena de cavaliers y cookers correteaban por el jardín al cuidado del Perrero Real.
Ordenó que le pasaran un resumen de prensa —The Daily Telegraph y The Times, entre los 350 periódicos ingleses— mientras sorbía el té fresco de Ceilán en su justa temperatura y mordisqueaba una pasta regalo de su primo el rey de Dinamarca.
El Secretario de Cámara le dejó el resumen y lo leyó.
Su Majestad dejó la taza. Debería tomar cartas en el asunto pues aunque no peligraba la estabilidad de la Corona, sí era una mosca en el interior del Dormitorio Real: un palmetazo sería suficiente. Pues bien podría soportar que su real hijo hubiera traido consigo una joven mulata que no se sabía muy bien si era en misisón de doncella, acompañante, ¡novia sería un despropósito!, o tal vez como decía un tabloide, una mezcla de todo ello que la convertía en una mujer de servicio a cambio de la manutención "integral" de Su Alteza. Si ello fuera así —meditó S.M.— ya se encargaría en otro momento de aclararlo con él, prisa no había.
Lo que de ninguna manera estaba dispuesta la Reina de Inglaterra, ella, Victoria, era consentir que su hijo William le hubiera pasado la receta de la "Crema de Suspiros" a la Corte de España a cambio de una tonelada de naranjas amargas sevillanas para mermelada. Y es que la ligera crema hecha con claras de huevo batidas hasta el punto de 'suspiro', un poco de azúcar glass de Jamaica y un toque de extracto de rosa de pitiminí gibraltareña, llamada Crema de Suspiros, era la estrella de los postres de Inglaterra victoriana considerado Alto Secreto de Estado; y a Willy, caso de confirmarse este acto ordenaría llevarlo a la Torre de Londres acusado de Alta Traición Culinaria, delito castigado a comer diariamente durante la condena, Fish and Chips breakfast, lunch and dinner. El Imperio británico no podía consentir según qué cosas.
Su Majestad Victoria, reina de Inglaterra, soberana del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, emperatriz de la India y otros territorios de Ultramar ordenó retirar el servicio de desayuno. La mañana se presentaba atareada con los asuntos de Estado. Ordenó a su ayudante de Cámara poner la última obra de un tal Maurice Ravel en el fonógrafo. Cuando se le presentaba mal día gustaba de escuchar las notas de la 'Pavane pour une infante défunte. Con la cosas de comer no se juega, pensó. Llovía sobre la dulce y verde Britania y su gato preferido Emerit se subió al real regazo...

Con un leve gesto indicó a la doncella que le sirviera el té. No pudo aguantar un rictus —que esperaba hubiera pasado desapercibido a su sirvienta personal— pues las noticias no podían ser peores. Por el gran ventanal llegaba el sutil tintineo de la lluvia de la campiña inglesa sobre los cristales y la consabida tenue neblina de finales de febrero se extendía sobre el cuidado césped. La docena de cavaliers y cookers correteaban por el jardín al cuidado del Perrero Real.
Ordenó que le pasaran un resumen de prensa —The Daily Telegraph y The Times, entre los 350 periódicos ingleses— mientras sorbía el té fresco de Ceilán en su justa temperatura y mordisqueaba una pasta regalo de su primo el rey de Dinamarca.
El Secretario de Cámara le dejó el resumen y lo leyó.
Su Majestad dejó la taza. Debería tomar cartas en el asunto pues aunque no peligraba la estabilidad de la Corona, sí era una mosca en el interior del Dormitorio Real: un palmetazo sería suficiente. Pues bien podría soportar que su real hijo hubiera traido consigo una joven mulata que no se sabía muy bien si era en misisón de doncella, acompañante, ¡novia sería un despropósito!, o tal vez como decía un tabloide, una mezcla de todo ello que la convertía en una mujer de servicio a cambio de la manutención "integral" de Su Alteza. Si ello fuera así —meditó S.M.— ya se encargaría en otro momento de aclararlo con él, prisa no había.


Lo que de ninguna manera estaba dispuesta la Reina de Inglaterra, ella, Victoria, era consentir que su hijo William le hubiera pasado la receta de la "Crema de Suspiros" a la Corte de España a cambio de una tonelada de naranjas amargas sevillanas para mermelada. Y es que la ligera crema hecha con claras de huevo batidas hasta el punto de 'suspiro', un poco de azúcar glass de Jamaica y un toque de extracto de rosa de pitiminí gibraltareña, llamada Crema de Suspiros, era la estrella de los postres de Inglaterra victoriana considerado Alto Secreto de Estado; y a Willy, caso de confirmarse este acto ordenaría llevarlo a la Torre de Londres acusado de Alta Traición Culinaria, delito castigado a comer diariamente durante la condena, Fish and Chips breakfast, lunch and dinner. El Imperio británico no podía consentir según qué cosas.

Su Majestad Victoria, reina de Inglaterra, soberana del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, emperatriz de la India y otros territorios de Ultramar ordenó retirar el servicio de desayuno. La mañana se presentaba atareada con los asuntos de Estado. Ordenó a su ayudante de Cámara poner la última obra de un tal Maurice Ravel en el fonógrafo. Cuando se le presentaba mal día gustaba de escuchar las notas de la 'Pavane pour une infante défunte. Con la cosas de comer no se juega, pensó. Llovía sobre la dulce y verde Britania y su gato preferido Emerit se subió al real regazo...

19.2.26

Dea Apocriphus Omnium

Con engaños consiguió que entrara en sus aposentos. Al verla, el prefecto del pretorio decidió que a aquella beldad iba a hacerla suya. Ya la había visto en las últimas ceremonias ante el altar de los dioses y él, prefecto del pretorio nombrado por el emperador, se dijo que era el bocado ansiado, aun sabiendo que las sacerdotisas eran intocables y un pecado horrendo a ojos de Vesta tocar incluso el pliegue de sus tocas. Pero ver a aquella vestal alzando al cielo de Roma una imagen de Palas Atenea le había hecho sentir que el deseo de poseerla superaba todas las barreras que los dioses habían levantado en el templo de Vesta.

Entró la joven virgen en los aposentos y Cassius Vindex sintió como su miembro se endurecía. Sonrió mientras Livia Caelestis, la vestal primera, cayó en la cuenta de que el prefecto no quería otra cosa sino su sagrado cuerpo. Pero era tarde, Cassius se acercó a Livia. Puso su mano en el hombro desnudo, blanco, suave y apetitoso, le arrancó con tirones violentos las prendas que la vestal lucía simboñizando su sagrada misión: la 'ínfula' blanca que cubría su cabello; el leve manto 'subfíbulo' que le caía por los hombros; finalmente la túnica 'palla' sujetada con el cinturón, que cubría su virginal desnudez. El prefecto la arrojó sobre el frio suelo de la estancia pretoriana. El mismísimo encargado de cuidar del emperador, el primer soldado encargado de mantener el orden en la ciudad de Roma se arrancó su túnica, se tendió sobre la sacerdotisa, su miembro erecto buscó el sexo virginal, y lo hoyó.

Lo penetró haciendo más gratificante el acto ignominoso por la resistencia y los gritos ahogados de la vestal que lloraba vencida sobre el ensolado de mármol de Carrara. Cassius se derramó dentro del virginal recinto sagrado, descansó unos segundos echando el aliento jadeante sobre la víctima, y se levantó sabiendo, ahora sí, haber condenado a aquella mujer deseada que muy pronto sería arrojada, despeñada, desde lo más alto de la Roca Tarpeia porque la justicia romana se había convertido en una prostituta entregada al mejor postor. El imperio —¿quién osaría dudar del encargado del orden cívico?— estaría a su favor así como las más altas instancias palaciegas. Y qué, si había holgado el Prefecto, se diría en los foros. Valdría su palabra.

No sintió piedad alguna de la sacerdotisa que continuaba gimiendo en el suelo. El prefecto se colocó su túnica viril y mandó llamar a la guardia pretoriana para que la servodora de Vesta fuera conducida a su templo. Ayudó a Livia Caelestis a levantarse y componer sus mancilladas vestiduras y su cabello.
El poder político había vencido al poder divino.

Una rasgadura más en el telón del escenario en que se había convertido la vida en la Ciudad. Un jirón más, imposible de recoser sin que se notara. Cassius Vindex se desentendió de la mujer convertida ahora en un guiñapo inservible, aunque bien sabía que no solo había mancillado el honor de la sierva, vírgen, sacerdotisa, —y mujer—, sino el honor anestesiado e insensibilizado pueblo.
Vale

18.2.26

CARETAS FUERA

Un desahogado. Un irresponsable paseando por la sala privada. Pero él seguía aunque cada día sentía el silencio a su alrededor, pero no era un silencio de respeto sino de su falta.

Y uego el impedimento de salir a las vias y foros romanos donde otrora el pueblo lo vitoreaba. Ahora eran insultos y alejamiento de la plebe hacia las orillas del Tiber impidiendo gritar toda clase de insultos e improperios. Prefería ya permanecer en el interior de su Domus Imperial paseando entre los altos muros, aunque en soledad.

Malos vientos le transmitían sus vasallos.
Cada día un nuevo caso de corrupción cuando no de delitos. El jefe de su guardia pretoriana cometiendo delito contra la virginidad de las vestales. Delito grave castigado con la muerte.
Y luego, la pretensión de parte del Senado para que las mujeres, -nuevas ciudadanas romanas, procedentes del interior de las provincias del Ponto, de Siria, de la Cirenaica, conquistadas por Roma- eran insumisas a los dioses romanos y seguían orando a sus dioses, y vistiendo a la manera oriental, ocultando sus rostros con lo que se impide la total visibilidad e identidad a los demás ciudadanos de Roma. El senado se divide y algo tan banal se le está convirtiendo al joven emperador en un quebradero, uno más, de cabeza pues demuestra la hipocresía entre la teoría y la práctica. Hasta dónde son capaces de dilucidar entre la cabeza y el corazón.
Pero él, Lucio Sejano, dejaba hacer. No se mancharía con las menudencias de la política. Él estaba empeñado en erigirse en campeón de la paz y en árbitro de las relaciones entre los imperios.
No podía salir a darse los baños de masas por miedo a la "analfabeta" plebe pero ello no le importaba ¡por todos los dioses! pudiendo llevarse a media corte imperial a agasajar a los emperadores de confines lejanos; con ellos Él, augusto emperador, se sentía seguro y se atenuaban los crujidos de las paredes maestras del decrépito imperio.
Sea.

16.2.26

RASPUTÍN Y MAQUIAVELO MAQUINAN (I)


Desatado. Era el calificativo que mejor le cuadraba en su deriva personal. Sus mentores le habían metido en su cabeza el mejor método para mantener el poder. Nada de leer a los clásicos griegos padres de la democracia, a los filósofos orientales para el gobierno compasivo, o al más retorcido político como era Maquiavelo. Nada de todo ello le llevaría a ninguna parte, los asesores cada día le comían la cabeza, así que su "Rasputín" de cabecera se dirigió una buena mañana al Supremo Señor, y se lo cascó:
—Excelencia, Señor. No turbéis en demasía vuestra mente. Vuestro humilde siervo, Amo mío, ha pensado y recapacitado por Vos. He realizado un esfuerzo extraordinario en busca de vuestro bueen gobierno y he procedido a leer los viejos libros que duermen el sueño del olvido. He desempolvado viejas Actas, abierto volúmenes incunables, desplegado mapas, planos, árboles genealógicos. —Abreva —Su Excelencia el Condeduque, gustoso de juguetear con las palabras con que zaherir al personal, miraba a través de los ventanales admirando los ciervos que pastaban tranquilos por las praderas y jardines de palacio— no tengo toda la mañana pues debo acudir al fastidioso Consejo Menestral.
—Lo sé, mi bienamado Señor —el "rasputín" así llamado por el resto de la comparsa palaciega disfrutaba siendo la gran cabeza receptora de los palos y zascas 'regios'—. Y es por ello que al encontrar la solución a vuestros problemas de gobierno hemos llegado a la conclusión de haber llegado el momento para dar el golpe definitivo. —Desembucha —el Condeduque apartó la mirada del cielo madrileño de grandes nubarrones. Se sentó en la poltrona y regaló con una fría mirada al rasputín palaciego—, a ver qué ha tramado tu cabecita —el rasputín miró a través de sus gafas de culo, de botella, y sonrió feliz de haberse granjeado otra puyita más de su Amado Lider. Su disfrute lindaba cada día más con el placer masoquista, sobre todo cuando los latigazos provenian de su lider sado.

—A ver, mi señor. Simple como el mecanismo de un sonajero. Firmad decretos a mansalva y distribúyanse por los antiguos dominios de la España imperial. Pero lo novedoso, Mi Señor, es que se facilite y se conceda la ciudadanía española; se exija a cambio la lealtad a Vuestra Divina Excelencia. ¿A quiénes?, se preguntará Su Excelencia. A todos aquellos que vivan entre nosotros, por supuesto. Pero también a aquellos que residiendo en cercanos y lejanos paises independientes, hayan sido en el pasado siervos, esclavos, señores, funcionarios, trabajadores, plebeyos o príncipes de nuestro glorioso pasado. —el Condeduque por primera vez miraba a su servil siervo con cierto interés. —A ver, Raspu. ¿Quiere decirse que vamos a abrir las puertas de nuestro reino a "bárbaros" de otras latitudes? ¿Con qué derecho? —Rasputín sonrió sibilinamente, satisfecho de haberse ganado por fin la atención condeducal. —¡Con el derecho de ciudadanía retenida y suspendida! A saber: Roma y sus descendientes de vasallos hispanos; norte de África hasta bien entrado en los desiertos del Sáhara y la Guinea Ecuatorial; toda la América del sur, del centro y de la costa oeste los Estados Unidos, incluido Nuevo México, la Luisiana, Nueva Orleans, Tejas y otros antiguos dominios. —Rasputíncongafas se relamía de gusto ante el plato repleto de grandes viandas y frutas que le presentaba al du-conde, imposible de rechazar. —Pero díme —esta vez se abstuvo de motejar al correveydile —¿cómo vamos a mantener a tantos miles y miles de miles de nuevos siervos de Mi reyno, eiiin, sin trabajo para tantos? —Muy fácil, señor: subid los impuestos de los españoles que para eso contamos con sus certificados de pureza de sangre y tributos, así pagaremos a los nuevos ciudadanos. Y a los que hayan tenido alguna relación con nuestro reino, nada. Pero sí tendréis, mi Señor, su lealtad firmada y confirmada, con lo que nos aseguraremos la dulce estancia en las estancias del Poder. El Duqueconde se levantó, pensativo, y otra vez atado, rumió aquel plan. Ni Maquiavelo con toda su parla podría haberlo planeado mejor. El rasputín se le estaba adelantando y demostrando que le estaba haciendo sombra, pensaría cuándo —ya estaba sentenciado— se deshacía de él. (Continuará)

14.2.26

Agua va sobre España


Por orden cronológico, políticos amigos y enemigos del agua.


-Imperio Romano
Cesar Augusto, Trajano, Claudio, Octavio Augusto:
Embalses, pantanos y obras por doquier. Ejemplos: Proserpina-Emerita, Acueducto de Serobriga, Toletum, Onuba, etc.

-Dinastías omeyas, nazaríes y musulmanas:
Acequias, conducciones, recursos. Irrigaciones. Ornamentación de la Alhambra, Medina Zhara, Sevilla y otros.

-Monarquías de las casas de Austria, Hasburgo y Borbón:
Felipe V:
Intento de unir el centro de España y el Cantábrico a través del Canal de Castilla.

-Dictadura
Primo de Rivera acometió grandes obras de infraestructuras hidraulicas, pantanos sobre todo, y otras. Creó las Condeferaciones Hidrográficas.

-República
Impulsó el Plan de Obras Hidraúlicas y proyectó grandes obras para regar la España seca.

-Dictadura de F-------- F-----
Llevó a cabo muchas obras proyectadas por el régimen republicano anterior. Se construyeron grandes pantanos: Gabriel y Galán, Alcántara, Iznajar, Santa Teresa, Aldeadávila, Alarcón (trasvase Tajo-Segura) y muchos otros por toda España.

-Monarquía parlamentaria. Juan Carlos I
Presidentes de gobierno
Suárez: Cero en agua. Gastó el tiempo en la Transición
González: Cero en agua. Gastó el tiempo en meternos en Europa
Aznar: Sobresaliente (Redactó el Plan Hidrológico Nacional con el fin de repartir el agua con el trasvase del Ebro hacia la España sedienta.
Zapatero: Nefasto. Derogó en su primer primer día el PHN del anterior.
Rajoy: Cero por cobarde, no quería pasar por facha reinstaurando el PHN derogado por el anterior. Y pudiendo, no lo hizo.

-Monarquía "seudoparlamentaria". Felipe VI
Por último ¡TACHAAÁNNNNN!:
Sánchez: Abrazó la Agenda Globalista ONU 2030 que quiere hacer del planeta un 'mundo feliz'. Así que, demolición de muchas obras, pantanos, presas, diques que hasta ahora contenían, controlaban, repartían, distribuían el agua embalsada. Este nefasto y nefando presidente nos deja con los valles a merced de las danas y de las borrascas de nombres propios e inclusivos; a merced de las aguas bravías, incontroladas e incontrolables, haciendo bueno lo de agua que nos has de beber, déjala correr.

NOTAS DE IMPORTANCIA:
1) El líder de la Oposición luce -tal vez por temor a ser "fachado de tacha"- la insignia de la Agenda 2030.
2) Nótese que para referirme a uno de los dirigentes he usado las abreviaturas de su nombre y apellidos prohibidos, cancelados, eliminados de la Historia por mor de la denominada Ley de Memoria "Histórica" y "Democrática", es decir de la desmemoria sectaria. Pero como no quiero se detenido, censurado, depurado he optado por guardar mis archivos en lugares ocultos y burlar la ley. Quien desee conocer detalles, póngase en contacto por privado mientras se pueda...
Agua vaaaaaaaaaaaaaaaaaa...

12.2.26

A, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, sobre, tras EL PUENTE.

 Casio Severo regaló su augusta comparecencia al Senatus, aunque de hecho todos sabían que la presencia del emperador había sido forzada. Desde el sitial —su ego le impedía situarse en medio del auditorium como todos los pater conscriptis— con voz compungida se dolió de las muertes y el sufrimiento de los ciudadanos por el colapso del puente sobre el río Tiber a su paso por la región tiburtina. Se depurarían, dijo con voz monocorde, responsabilidades por el uso de maderamen de vulgares árboles de castaño, más baratos, de menor calidad en lugar de maderas de cedro de los montes libaneses, más caros, de más calidad. Buscaría a quien demandar sus obligadas funciones y le haría responder si por casualidad había pervertido alguna.

El senador de la facción de los populares se levantó fiscalizando, como era su deber, la labor de la Roma estatal, echó en cara al emperador su escasa compasión para con las víctimas civiles del accidente del colapso del puente y le exigió levantarse de la silla curul, desabrochar la túnica, descalzar sus pies y abandonar el Senatus y la Domus Augusta para siempre. El emperador sin embargo se levantó, cerró los puños, sus mandíbulas se encajaron marcando profundas arrugas de su otrora faz digna de bellos y esbeltos dioses, abandonó su ensayado tono lastimero, miró con sincero odio a su oponente y con voz trémula de ira, señalándolo, dijo:

—Los puentes del imperio son seguros. ¡Y tú, senador, más culpable... de otros incidentes!

El senador, ajeno a toda responsabilidad dado su inexistente pasado ejecutivo, ante aquella cínica, indigna y mendaz respuesta, en medio de un escandaloso clamor a favor y en contra de los oradores, respondió con voz serena, deletreando y vocalizando cada palabra:

—Emperador Casio Severo, algún día comparecerás ante la justicia de Roma y habrás de responder por ti, por tus actos y por el de tus tribunos y jefes de obras de vías imperiales, de tus protocolos polvorientos, de proyectos olvidados en los anaqueles bajo tu cuidado donde se establecen cómo ha de realizarse ¡EN PIEDRA ETERNA SUJETADA CON HORMIGÓN IDEADO POR NUESTROS EXCELSOS INGENIEROS —dejó el padre de la patria correr eternos segundos— ... Y NO CON OBSOLETA, CORROMPIDA Y PODRIDA MADERA! para así conservar para generaciones venideras el fruto de la ingenieria romana. Haré que respondas ante el pueblo y pidas perdón —el senador se crecía porque sabía que el augusto tenía los pies de la misma madera del puente caido y estaba desnudo de dignidad—: a los dioses, a la ciudad de Roma... y... a nuestros conciudadanos víctimas de la desidia.

El emperador Casio Severo, Dictador, se levantó con ímpetu airado, miró con desprecio a la parte de la facción de los 'populares', sonrió con una mueca a sus partidarios 'optimates', y echándose la túnica sobre sus hombros donde le sobresalían sus cadavéricas clavículas, abandonó la Sala de la Soberanía de Roma, el Senado, precedido de una cohorte de sumisos siervos abriendo paso, limpiando con sus propias lenguas las losas por donde iba pisando el soberbio, sobrado soberano.

Sobre Roma el reloj de la Historia parecía haberse puesto en marcha camino ya del final. Sea

7.2.26

ASENTAMIENTOS AUGUSTOS ANEGADOS

Le daba vergüenza mostrar la lápida que había aparecido en los trabajos de demolición. Sentía cierto pudor y la tenía en un cuartito de su despacho. En realidad el neoemperador 3.0 había olvidado el acto en sí, cada día más lejano en el tiempo. De vez en cuando —lo llevaba en el sueldo— debía soportar alguna que otra manifestación de rudos y tercos agricultores y ganaderos provincianos pidiendo agua. Pero vamos, unos claxonazos, unos gritos, cuatro pancartas en un par de tractores y una pequeña carga policial eran suficiente para acallar aquella molesta turba. Eran unos pesados recalcitrantes que no querían escuchar sus razonamientos. La Agenda 2030 se iba a aplicar fuera como fuese; él, emperador del siglo XXI no quería pasar como un gobernante negacionista del cambio climático. No, no y mil veces no. Y así pasaban los meses y los años. Cuando más sed pasaba el campo, la lluvia venía en el momento oportuno para acallar las protestas y él seguir sesteando en su palacio-burbuja.

Pero la suerte estaba empezando a cambiar. Semanas llevaba sin dejar de caer agua. A los embalses de los inquitantes 10% de capacidad enseñando sus fondos de lodo, le habían seguido —y en ello estaba media nación— unos dias de compuertas abiertas en los pocos embalses que quedaban en las cuencas de los rios grandes y pequeños. La Agenda 2030 ordenaba el cauce natural de los ríos sobre unos valles idílicos. Nada de contener aguas, nada de limpiar cauces y riberas, la Agenda marcaba la Sostenibilidad para el planeta y él, neoemperador, se había apuntado con fervor sin encomendarse a nada ni a nadie.
Entró al cuartito secreto de su despacho oficial y desempolvó la lápida de mármol. Volvió a leer el viejo grabado en latín y rememoró su texto pues lo sabía de memoria —se lo había traducido el profesor de Historia de su hijo pues el ministro de Cultura no tenía ni zorra, idea, de latines ni de historia de España—.
El neoemperador estaba ahora tan asustado de las medidas tomadas pocos años atrás —las consecuencias las veía y leía en los medios fachosféricos— que cogió un polvoriento, amarillento y pesado tomo de boletines oficiales del Estado (BOE) y a boletinazos franquistas deshizo la lápida que habían descubierto cuando se demolieron las viejas presas de Diana, Proserpina y Drusila sobre los ríos Betis, Flumen Ana y otros menores, enterrada en milenarias estructuras de cemento romano que habían contenido las aguas de vida y riqueza, de riego para la Agricultura, acueductos y hermosos puentes para canalizar y abastecer las nuevas ciudades de la gloriosa provincia de Hispania, sus ciudadanos y sus ganados, transporte de mercancías a través de los pequeños mares creados, piscifactorías y más riquezas añadidas, apareció la lápida de agradecimiento al dios emperador que había levantado aquella maravilla de la ingenieria de Roma dando vida y riqueza a mansalva.
En aquel momento que los ríos desbordaban llevando destrucción y muerte, de dio cuenta de su propio error y del error de algunos de sus antecesores del pasado inmediato... que pudiendo hacer, no hicieron. Que no pensaron en recoger, cuidar, administrar el bien que caía de los cielos, dádiva de los dioses eternos. Se sintió humillado, empequeñecido y miserable porque a él, con la que estaba cayendo del cielo, no le inscribirían en el mármol de la Historia, sino en el lodazal reseco de aguas arrasando cauces, incapaces de ser retenidas y administradas en nombre de consignas utópicas que, ahora lo veía, eran de voluntario por costoso cumplimiento. Mas era tarde, no pensaba dar su brazo a torcer, él hubiera querido ser Trajano, pero no era sino un inútil egocéntrico que no veía más allá de su bella nariz de narciso.
Mandaría recoger y tirar a la escombrera los cascotes de la lápida laudatoria que había ocultado del pueblo. Ya no existiría documento atestiguando su impericia e incompetencia.
Aunque quedaba la memoria colectiva... imposible de destruir, o no.

Traducción libre de la lápida:
"Al Emperador César Nerva Trajano Augusto Germánico, Sumo Pontífice, con potestad tribunicia, cónsul por quinta vez, Padre de la Patria. Le damos las gracias por haber restaurado las fuentes de agua en Hispania y haber añadido nuevas. Felizmente completó todas las ventajas para las provincias. Gracias a ti, grandísimo Príncipe, los arroyos y las obras fluviales dieron prosperidad y vida a Hispania. ¡Que vivas y reines para siempre!
Que te halles entre los dioses, erigido esta estela de homenaje.
Ciudades Augustas de Hispania, año 868 ab urbe condita."

4.2.26

¡DESPREOCÚPATE!

 ¡DESPREOCÚPATE!

La mañana lluviosa empañaba los cartelones digitales del Ministerio de la Verdad, en Madriyuso, capital de Sanchiland.
Los amanuenses preparaban a toda prisa las consignas del día. No acababan de llegar a un acuerdo. Al Lider Máximo le apetecía que la ocurrente idea apareciera cuanto antes. Había decidido que era hora de poner coto al mensaje y al mensajero. Hasta ahora los canales de ocio habían sido administrados por el Ministerio pero estaba claro que los contenidos se habían contaminado a través de intrusos, haciendo que la juventud fuera decantándose por posturas ideológicas cada vez menos afines al gobierno. El Ministerio no lo podía consentir y pondría en marcha el plan de reeducación exprés. En lo sucesivo se prohibiría el uso de dispositivos digitales hasta que el Ministerio de la Verdad y de la Propaganda se hiciera de nuevo con el VRU (relato único y verdadero) e inculcara a la juventud de Sanchiland de nuevo las reglas para el bienestar y bienvotar de la juventud.
Los asesores ministeriales se pusieron manos a la tarea. Las nuevas reglas del ocio y entretenimiento se irían implementando acorde con los avances del Nuevo Reglamento.
La mañana era triste y lluviosa en Madriyuso, la capital. En el frontispicio digital del Ministerio Centrado de la Verdad y la Propaganda comenzó a pasar y desaparecer en bucle el texto con las enormes letras de frías luces LED. La ciudadanía pasaba a sus labores y miraba pues era obligado leer, aunque el gobierno conocía y sabía a través de los confidentes del SS1984, de cierta disidencia dentro de la ciudad y del pais. Todo lo dominaba el GHP pero entre la ciudadanía que acudía a sus puestos de trabajo, la sra. Smith pensaba que nunca estaría dispuesta a ceder la educación de su hija al Gran Hermano del Partido. Eso, nunca.
El texto de consigna pasaba y pasaba al igual que la cadena sin fin de la factoría donde miles de trabajadores dejaban sus ideales a cambio de la gran vida de los hijos del gran hermanastro:

LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ. ¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ. ¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ. ¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ.¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ. ¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ. ¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ. ¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑ

26.1.26

Los dioses y Dios

Preocupado. Muy preocupado Lucio Casio Tiberio pues un asunto menor en los confines del imperio le estaba fastidiando en extremo. Un banal estropicio en uno de los puentes sobre el Danubio —un asuntillo de suministro de maderamen de pino de Germania comprado a precio de maderas de cedro libanés, para lo que se habían destinado 20.000.000 de denarios— le estaba comenzando a fastidiar como mosca en pleno verano, en plena siesta, en plena dulzura amatoria.

Su tribuno, encargado de la guardia pretoriana, buscaba con desespero una salida airosa ante el populacho que murmuraba y murmuraba: el puente había colapsado y con ello varias vidas se había cobrado y el comercio entre provincias, cortado y detenido.
Puso a trabajar a sus cónsules para tratar de taponar la vía que se había abierto en los cimientos del Estado romano.
El Senado estaba dividido —unos, totamente contrarios; otros, acérrimos partidarios, encegados ante el deterioro imperial—, ante lo cuál se había decidido una ceremonia de sacrificio a los dioses. Pero nada de proceder a implorar y postrarse ante los dioses en la explanada del Circo Máximo ante Júpiter Óptimo Máximo, no. Era necesario acudir allí donde el pueblo había recibido el azote de la ira divina. Allá se precipitaría hacia adelante el emperador Lucio Casio Tiberio para calmar a los dioses... y para convocar, calmar, engatusar a la plebe y narrar

el relato de los hechos. No podía Él, Princex Maximum, pasar por vulgar malhechor. Alzaría al cielo un puñal y hundiría su hoja brillante en las gargantas de un par de bueyes. La sangre correría en homenaje a los muertos por la catástrofe y a los más que posibles muertos de la futura miseria económica.
Preocupado. Muy preocupado, y lo peor, humillado se sintió el augusto Lucio Casio Tiberio cuando tuvo que suspender sine die la ceremonia de desagravio en la lejana provincia. No era bienvenido el Emperador pues los augurios —una bandada de cuervos cubrió el sol sobre Roma— así lo "aconsejaban". El pueblo de la lejana provincia tenía su propio Dios, aborrecía los otros.

23.1.26

DE LAS DESESPERANZAS DEL ESTADO

«Hará bien, en este caso el Príncipe, convocar de urgencia a sus edecanes, lacayos, funcionarios, sirvientes y emisarios. Una vez sentados en su rededor, el Príncipe ha de saber buscar, escrutar y leer pausadamente aquellos avatares escritos por sus funcionarios amanuenses a fin de que las palabras cual leves plumas vuelen y sobrevuelen desde lo alto de los cielos cualquier argumento acusatorio de los fiscales que ponga en entredicho el buen gobierno de Su Eminentissimo. Con ello convendrá S.E. (si desea salvar los pertrechos y salvarse él mismo), que lo más importante es, no olvidarlo, intentar llevar a cabo cómo sus argumentos han de planear, subir y bajar en función de que las brisas, sean ya suaves, ya tempestuosas, y planeen, ya digo Magnánimo Señor, sobre las cuitas y pleitos que a punto pudieran hacer zozobrar la nave del Estado bajo el mando y pulso del Príncipe. Es decir, buscar bajo los pliegues de las leyes, de los decretos, de las normas proclamadas por el Estado, por cuanto cualquier mínimo texto hará bien, muy bien digo yo, el esparcir sobre el pleito a combatir y batir con maña y saña, aunque con ello haga más fatigoso el deshacer los nudos gordianos que a buen seguro han de formarse: he ahí el objetivo. Esta estrategia, Magnifico Signore, no es otra que, tal cual este servidor lo entiende, vengo en denominar "huid


a hacia adelante". Si el Eminentísimo Príncipe consigue que su perorar cale cual lluvia fina de noviembre sobre la Toscana, no ha de dudar el Príncipe que se habrá ganado el favor, digo más... el fervor de los ciudadanos florentinos, e incluso de los estados vecinos de los anticuados Dux.

No ha de olvidar, Serenissimo Signor, huir, huir siempre hacia adelante cuando el estado se tambalee, que no debéis confundir con el vulgar Excusatio Non Petita, truco vil, que no estrategia, propio sólo del vulgo»

En Florencia, 2 de febrero 1530
Lorenzo Contini, secretario, ayudante, traductor y transcriptor de mi señor Niccolò di Machiavelli.
(Anotaciones no recogidas, así pues recuperadas, de "El Príncipe" cuya autoría es de N. di M.)

18.1.26

AL MANSUR EN LOS PAPELES

Al-Mansur II se apoyaba en las ventanas del palacio califal dejando que el sol acariciase su cara. La primavera se abría paso sobre los jardines y el olor a jazmin y a rosa; también a azahar mezclados todos con el olor de la tierra recién regada avivaban los sentidos de cualquier cortesano. A veces sobresaltaban otros olores, a menta, a tomillo, a romero. Era una explosión de aromas, olores y colores.

El sonido de los chorros de agua de las fuentes, y el aroma dulzón de la mirra y el incienso ayudaban a levantar el ánimo del joven califa. Pero no era fácil. Ni siquiera sus esposas eran capaces de avivar los deseos del califa y señor de Córdoba.

Amina, Zahira y Laila eran sus tres esposas favoritas quienes pasaban sus horas entre el haren y el hamman. Salían cuando los ardores del califa requerían de las habilidades amatorias de las jóvenes cónyuges pero sus atenciones eran cada vez menos requeridas. La joven Subira era el último capricho del califa. Esclava cristiana, convertida al Islam, traida de una de las razzias del norte de al-Ándalus, había resultado ser una excelente amante, capaz de avivar el sexo califal una y otra vez en las noches palaciegas, pero sobre todo había resultado ser una extraordinaria confidente con unas dotes fuera de lo común para llevar los asuntos del Estado y del Califa.

Conocedora de la temporada de alicaimiento de su amado, Subira le propuso que llamara a uno de los cronistas que pululaban por la Corte y le contara las preocupaciones. Subira suponía que su amado y señor, sentiría gran alivio descargando su alma pura para que el cronista lo trasmitiera por todos los rincones del territorio de Alàh y más allá de sus fronteras incluso. Al-Mansur hizo caso de su hermosa esclava y recibió al maestro de la Madrasa principal cordobesa. Se sentaron ambos en el Salón de la Luz Cenital y frente a abundantes bandejas de frutos secos, dátiles, y otras delicias, pasaron a conversar. El cronista tomaba notas mientras Al-Mansur dejaba caer sus cuitas, sus decepciones, sus aciertos, sus anhelos y ambiciones mientras el escribano cronista llamado Al-Mutid al-Muhammad escuchaba, escribía, asentía el arrobado perorar del califa que como los aspersores de agua de los jardines caía sobre los delicados azulejos granadinos. Su vida pasada, sus victorias, su corte, su familia, sus muchos amigos y escasos enemigos. Su ansia de permanecer por muchos, muchos años ¡Inshallah! era lo que le pedía a Dios en cada oración, tantos como sobrepasar el milenio de los infieles.

Pero nada de aquello era real. De sobras era conocida en la ciudad cordobesa y en el territorio del Califato, que Abu Marwan 'Abd al-Malik ibn Abd al-Rahman —al-Mansur para su pueblo—, Califa de los Omeya y Mensajero de la victoria de Allàh, en realidad era un pobre hombre que vegetaba, con todos los lujos que le permitía su estatus de descendiente del Profeta, pero no más, en el vientre materno en que había convertido aquella floreciente, lujosa, extraordinaria morada con todos los lujos y placeres del paraiso en la tierra andalusí, desde la marca del Ebro hasta la ribera del Guadalquivir. Pero todos sabían en la Gran Mezquita que el califa era un prisionero. De sí mismo, pero prisionero.
El cronista se levantó cuando Al-Mansur se lo ordenó dando por terminada la conversación/monólogo del Califa de Córdoba. El cronista partió raudo para transcribir al árabe, al latín y al hebreo la cantinela escuchada. La luz se disipaba ya en el ambiente y el califa apremió a prender los hachones y lámparas damasquinadas para alejar las tinieblas del palacio. Odiaba la oscuridad, la soledad y quería saber por qué hoy los siervos y candeleros se habían retrasado en detener las dos maldiciones que le retaban en sus noches eternas.
La fragancia pegajosa de la 'damadenoche' ascendía desde el jardín. El verano se aproximaba y ya ni marchar a M'dina al-Zhra le apetecía.
—¿Queréis, mi señor que os acompañe esta noche, susurraros al oido mis dulces quejidos de amor y dejar que mis dedos recorran, busquen vuestros recovecos más íntimos, apetitosos, arrancaros dulces sensaciones y gozar ambos? —Subira alzó la vista hacia su señor y zalamera veló su rostro. Al-Mansur se excitó al vislumbrar los ojos de la favorita que reflejaban las luminarias del palacio omeya; la luna, plena en el cielo, también estaba presente.
En Córdoba
Año lunar 380 de la Hégira de Mahoma entre La Meca y Mdina Año 990 del Señor IesuCristo
Año 4750 desde la Creación del mundo
Ibn al-Qurtubi al-Hafiz, Cronista de la Corte Omeya, en Nombre del Altísimo.

12.1.26

ESCRITORES AL TRAVÉS DE LOS ALGORITMOS

Se ofrecen obras escritas al gusto del cliente. Contestas unas preguntas que pueden ser ciertas, patrañas, trolas o sinceridad pata negra; pides un tema amoroso, sexual, familiar, bélico, viajero, etc; una trama compleja, sencilla, básica; un estilo sencillo, farragoso, poético; si te apetece puedes pedir número de páginas determinadas, editado y maquetado. La cubierta, lo que quieras; para el título no hace falta comerse el coco.

Pides todo lo anterior, fácil de hacer y a continuación, la Inteligencia Artificial (bajo múltiples nombres o denominaciones) te enviará a tu casa un ejemplar, o dos, tres, trescientos o tres mil, lo que te apetezca. La IA te convierte en escritor. En principio lo lanzan como una forma de sorprender a un familiar, un amigo, u otros. Pero, y ahí está el peligro ¿quién prohibe que cualquiera le encargue una obra y la haga pasar como propia? Para qué quebrarse la cabeza, hacer trabajar la imaginación, estudiar, documentarse, seguir las reglas de la Ortografía y de la Sintaxis, escribir durante meses, hacerlo legible, entendible, apetitoso de leer y que guste, si es que alguien se digna echar un vistazo. Quien quiera ser "escritor" sin serlo ni ganas de aprender a serlo, quien quiera presumir de privilegio de la dificilísima tarea de escribir, ya lo sabe, la IA a su disposición para convertirte en escritorazo. Eso sí, pagando unos euros las millones de combinaciones que los algoritmos tejen para que tú te conviertas en un Pérez Reverte o una Julia Navarro la IA también puede atribuir la obra a sexos indistintos, o no binarios y tal si así se desea.


Pero vamos, has de saber que es algo así como comprar un espejo para el cuarto de aseo, con una imagen puesta por la IA y devuelta de Brad Pitt o Nicole Kidman cuando el/la que mira es uno o una más del montón. De ilusión se vive, eso sí, pretendiendo engaritar, engañar, estafar a los demás mostrando lo que no se es. Y lo insoportable, engañarse a uno mismo.
La IA está ahí y puede salvar millones de vidas, por ejemplo en un quirófano, operando al milímetro, y ni uno más o menos, el tejido o el órgano dañado. Pero nunca suplir la capacidad de algunos seres humanos de inventar palabras nacidas del cerebro, pero antes, de lo que carece la inteligencia artificial, del corazón y de las emociones.

11.1.26

1,2,3 GOLPEA OTRA VEZ

En la intimidad de su gabinete presidencial, un documento acababa de ser firmado, sellado y lacrado. Lo guardó en la caja acorazada de su despacho. El presidente Viktor Kutnestov, de la antigua comunidad soviética —la República de Azaniya—, acababa de sellar el destino de la perla de los Urales, un hermoso pais entre montañas y rios, enclavado en medio del vasto ex-imperio zarista. Él, joven presidente gustaba del poder... a ser posible omnímodo.

El plan, que daría a conocer en su momento, consistía en tres fases:
Punto 1) Contacto, chantaje y compra de los líderes periféricos, enemigos de la Nación. A saber eran las regiones Valtania, rica en recursos naturales; Lavoria, con una acusada identidad cultural; y Kalonia, región separatista y la más conflictiva. Unidas entre las tres a odios y fobias comunes, a golpes y activismo armado. El dinero estatal era el lazo de unión aunque en el fondo se odiaban. El resto de las regiones, el presidente Kutnestov él lo sabía, era fruta madura y sumisa: ningún problema.
Punto 2) Solicitud de confianza al Parlamento Nacional de Azaniya. Había que guardar las apariencias dando visos de normalidad democrática, progresista, reformista, feminista, ecologista, pacifista, y tal.
Punto 3) Llegado el periodo electoral en el territorio de la República de Azaniya, convocar de urgencia al parlamento y agitar, con ayuda de los medios de información afines y comprados, una supuesta Alerta Nacional sobre el avance del fascismo y la derechaextremaderecha —que suena muy dramático— y la necesidad de aplazar las elecciones "para evitar que las fuerzas reaccionarias hagan retroceder los derechos de los y las trabajadoras y trabajadores y no dejar que las fuerzas enemigas de la democracia obliguen a volver a las profundidades de los hogares a las mujeres perdiendo así sus derechos reformistas y progresista —(algo así, muy rimbombante y fácilmente digerible por el personal)— hasta la derogación de dicha Alerta por el Parlamento, una vez decidido por el Parlamento que la Alerta ha decaido o los fascistas, ya de paso son neutralizados". Todo planteado y expuesto con todo el dramatismo posible. Bien sabía el presidente que una mentira cuanto más gorda y exagerada, más fácil engaritar a todo un pueblo.
Era un plan meditado, estudiado, planeado, con dichos tres puntos maestros, aunque el 3 estaba abierto a esa u otra Alarma cualquiera como pandemia nueva, holocausto climático o emergencia de lanzamiento de missiles desde el otro lado del mundo. Ya se vería...
En pleno desarrollo, el 1. Tal vez el más dificil por ser el primer envite que podría ser traumático para la sociedad, aunque tenía buenas esperanzas.
Las tres regiones insumisas, díscolas, insolidarias, con líderes embravecidos, algunos de ellos al margen de la ley por causas gravísimas, eran conscientes de la debilidad del gobierno y estaban maduros para chantajear y ser chantajeados. El primer contacto con el opositor valtano Oriolef, aparte de los consabidos insurgentes y descontentos que lo habían criricado con escaso eco, había sido todo un éxito. Las siguientes regiones eran así, mucho más sencillo de dirigir a base de un par de migajas que contentaran a la población.
¿Los puntos 2 y 3? ¡pan comido! Parlamento manipulado, Estado de Alerta Antifascista u otra, y fecha electoral sine die, ad calendas grecas, es decir cuando el dictador Kutnestov, apoltronado, dicte.
Los siguientes puntos, en estudio, el 4 sería de Represión, Depuración y Neutralización de la Oposición y 5 de Nueva Constitución imperial con la entronización de Su Persona. Rondaban ya en la mente trastornada...
Cerró con la combinación ultrasecreta "PARIASDELATIERRA" la caja fuerte del despacho. No se fiaba de nadie, ni siquiera de su propia esposa Anna Gommonova.

SE SIENTEN, COÑO

El emperador había ordenado vaciar y sacar a la luz los anaqueles del archivo imperial. Con ello sabía que la fama del viejo Sumo Sacerdote ...