Bloc abierto de par en par

© El blog con cero lectores, pero aquí estoy en el espacio de mi libertad. No espero a nadie aunque cualquiera es bien recibido. Gracias a mi BLOC ABIERTO DE PAR EN PAR donde encontrarás desde 2009 temas variados.

16.2.26

RASPUTÍN Y MAQUIAVELO MAQUINAN (I)


Desatado. Era el calificativo que mejor le cuadraba en su deriva personal. Sus mentores le habían metido en su cabeza el mejor método para mantener el poder. Nada de leer a los clásicos griegos padres de la democracia, a los filósofos orientales para el gobierno compasivo, o al más retorcido político como era Maquiavelo. Nada de todo ello le llevaría a ninguna parte, los asesores cada día le comían la cabeza, así que su "Rasputín" de cabecera se dirigió una buena mañana al Supremo Señor, y se lo cascó:
—Excelencia, Señor. No turbéis en demasía vuestra mente. Vuestro humilde siervo, Amo mío, ha pensado y recapacitado por Vos. He realizado un esfuerzo extraordinario en busca de vuestro bueen gobierno y he procedido a leer los viejos libros que duermen el sueño del olvido. He desempolvado viejas Actas, abierto volúmenes incunables, desplegado mapas, planos, árboles genealógicos. —Abreva —Su Excelencia el Condeduque, gustoso de juguetear con las palabras con que zaherir al personal, miraba a través de los ventanales admirando los ciervos que pastaban tranquilos por las praderas y jardines de palacio— no tengo toda la mañana pues debo acudir al fastidioso Consejo Menestral.—Lo sé, mi bienamado Señor —el "rasputín" así llamado por el resto de la comparsa palaciega disfrutaba siendo la gran cabeza receptora de los palos y zascas 'regios'—. Y es por ello que al encontrar la solución a vuestros problemas de gobierno hemos llegado a la conclusión de haber llegado el momento para dar el golpe definitivo. —Desembucha —el Condeduque apartó la mirada del cielo madrileño de grandes nubarrones. Se sentó en la poltrona y regaló con una fría mirada al rasputín palaciego—, a ver qué ha tramado tu cabecita —el rasputín miró a través de sus gafas de culo, de botella, y sonrió feliz de haberse granjeado otra puyita más de su Amado Lider. Su disfrute lindaba cada día más con el placer masoquista, sobre todo cuando los latigazos provenian de su lider sado. —A ver, mi señor. Simple como el mecanismo de un sonajero. Firmad decretos a mansalva y distribúyanse por los antiguos dominios de la España imperial. Pero lo novedoso, Mi Señor, es que se facilite y se conceda la ciudadanía española; se exija a cambio la lealtad a Vuestra Divina Excelencia. ¿A quiénes?, se preguntará Su Excelencia. A todos aquellos que vivan entre nosotros, por supuesto. Pero también a aquellos que residiendo en cercanos y lejanos paises independientes, hayan sido en el pasado siervos, esclavos, señores, funcionarios, trabajadores, plebeyos o príncipes de nuestro glorioso pasado. —el Condeduque por primera vez miraba a su servil siervo con cierto interés. —A ver, Raspu. ¿Quiere decirse que vamos a abrir las puertas de nuestro reino a "bárbaros" de otras latitudes? ¿Con qué derecho? —Rasputín sonrió sibilinamente, satisfecho de haberse ganado por fin la atención condeducal. —¡Con el derecho de ciudadanía retenida y suspendida! A saber: Roma y sus descendientes de vasallos hispanos; norte de África hasta bien entrado en los desiertos del Sáhara y la Guinea Ecuatorial; toda la América del sur, del centro y de la costa oeste los Estados Unidos, incluido Nuevo México, la Luisiana, Nueva Orleans, Tejas y otros antiguos dominios. —Rasputíncongafas se relamía de gusto ante el plato repleto de grandes viandas y frutas que le presentaba al du-conde, imposible de rechazar. —Pero díme —esta vez se abstuvo de motejar al correveydile —¿cómo vamos a mantener a tantos miles y miles de miles de nuevos siervos de Mi reyno, eiiin, sin trabajo para tantos? —Muy fácil, señor: subid los impuestos de los españoles que para eso contamos con sus certificados de pureza de sangre y tributos, así pagaremos a los nuevos ciudadanos. Y a los que hayan tenido alguna relación con nuestro reino, nada. Pero sí tendréis, mi Señor, su lealtad firmada y confirmada, con lo que nos aseguraremos la dulce estancia en las estancias del Poder. El Duqueconde se levantó, pensativo, y otra vez atado, rumió aquel plan. Ni Maquiavelo con toda su parla podría haberlo planeado mejor. El rasputín se le estaba adelantando y demostrando que le estaba haciendo sombra, pensaría cuándo —ya estaba sentenciado— se deshacía de él. (Continuará)

14.2.26

Agua va sobre España


Por orden cronológico, políticos amigos y enemigos del agua.


-Imperio Romano
Cesar Augusto, Trajano, Claudio, Octavio Augusto:
Embalses, pantanos y obras por doquier. Ejemplos: Proserpina-Emerita, Acueducto de Serobriga, Toletum, Onuba, etc.

-Dinastías omeyas, nazaríes y musulmanas:
Acequias, conducciones, recursos. Irrigaciones. Ornamentación de la Alhambra, Medina Zhara, Sevilla y otros.

-Monarquías de las casas de Austria, Hasburgo y Borbón:
Felipe V:
Intento de unir el centro de España y el Cantábrico a través del Canal de Castilla.

-Dictadura
Primo de Rivera acometió grandes obras de infraestructuras hidraulicas, pantanos sobre todo, y otras. Creó las Condeferaciones Hidrográficas.

-República
Impulsó el Plan de Obras Hidraúlicas y proyectó grandes obras para regar la España seca.

-Dictadura de F-------- F-----
Llevó a cabo muchas obras proyectadas por el régimen republicano anterior. Se construyeron grandes pantanos: Gabriel y Galán, Alcántara, Iznajar, Santa Teresa, Aldeadávila, Alarcón (trasvase Tajo-Segura) y muchos otros por toda España.

-Monarquía parlamentaria. Juan Carlos I
Presidentes de gobierno
Suárez: Cero en agua. Gastó el tiempo en la Transición
González: Cero en agua. Gastó el tiempo en meternos en Europa
Aznar: Sobresaliente (Redactó el Plan Hidrológico Nacional con el fin de repartir el agua con el trasvase del Ebro hacia la España sedienta.
Zapatero: Nefasto. Derogó en su primer primer día el PHN del anterior.
Rajoy: Cero por cobarde, no quería pasar por facha reinstaurando el PHN derogado por el anterior. Y pudiendo, no lo hizo.

-Monarquía "seudoparlamentaria". Felipe VI
Por último ¡TACHAAÁNNNNN!:
Sánchez: Abrazó la Agenda Globalista ONU 2030 que quiere hacer del planeta un 'mundo feliz'. Así que, demolición de muchas obras, pantanos, presas, diques que hasta ahora contenían, controlaban, repartían, distribuían el agua embalsada. Este nefasto y nefando presidente nos deja con los valles a merced de las danas y de las borrascas de nombres propios e inclusivos; a merced de las aguas bravías, incontroladas e incontrolables, haciendo bueno lo de agua que nos has de beber, déjala correr.

NOTAS DE IMPORTANCIA:
1) El líder de la Oposición luce -tal vez por temor a ser "fachado de tacha"- la insignia de la Agenda 2030.
2) Nótese que para referirme a uno de los dirigentes he usado las abreviaturas de su nombre y apellidos prohibidos, cancelados, eliminados de la Historia por mor de la denominada Ley de Memoria "Histórica" y "Democrática", es decir de la desmemoria sectaria. Pero como no quiero se detenido, censurado, depurado he optado por guardar mis archivos en lugares ocultos y burlar la ley. Quien desee conocer detalles, póngase en contacto por privado mientras se pueda...
Agua vaaaaaaaaaaaaaaaaaa...

12.2.26

A, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, sobre, tras EL PUENTE.

 Casio Severo regaló su augusta comparecencia al Senatus, aunque de hecho todos sabían que la presencia del emperador había sido forzada. Desde el sitial —su ego le impedía situarse en medio del auditorium como todos los pater conscriptis— con voz compungida se dolió de las muertes y el sufrimiento de los ciudadanos por el colapso del puente sobre el río Tiber a su paso por la región tiburtina. Se depurarían, dijo con voz monocorde, responsabilidades por el uso de maderamen de vulgares árboles de castaño, más baratos, de menor calidad en lugar de maderas de cedro de los montes libaneses, más caros, de más calidad. Buscaría a quien demandar sus obligadas funciones y le haría responder si por casualidad había pervertido alguna.

El senador de la facción de los populares se levantó fiscalizando, como era su deber, la labor de la Roma estatal, echó en cara al emperador su escasa compasión para con las víctimas civiles del accidente del colapso del puente y le exigió levantarse de la silla curul, desabrochar la túnica, descalzar sus pies y abandonar el Senatus y la Domus Augusta para siempre. El emperador sin embargo se levantó, cerró los puños, sus mandíbulas se encajaron marcando profundas arrugas de su otrora faz digna de bellos y esbeltos dioses, abandonó su ensayado tono lastimero, miró con sincero odio a su oponente y con voz trémula de ira, señalándolo, dijo:

—Los puentes del imperio son seguros. ¡Y tú, senador, más culpable... de otros incidentes!

El senador, ajeno a toda responsabilidad dado su inexistente pasado ejecutivo, ante aquella cínica, indigna y mendaz respuesta, en medio de un escandaloso clamor a favor y en contra de los oradores, respondió con voz serena, deletreando y vocalizando cada palabra:

—Emperador Casio Severo, algún día comparecerás ante la justicia de Roma y habrás de responder por ti, por tus actos y por el de tus tribunos y jefes de obras de vías imperiales, de tus protocolos polvorientos, de proyectos olvidados en los anaqueles bajo tu cuidado donde se establecen cómo ha de realizarse ¡EN PIEDRA ETERNA SUJETADA CON HORMIGÓN IDEADO POR NUESTROS EXCELSOS INGENIEROS —dejó el padre de la patria correr eternos segundos— ... Y NO CON OBSOLETA, CORROMPIDA Y PODRIDA MADERA! para así conservar para generaciones venideras el fruto de la ingenieria romana. Haré que respondas ante el pueblo y pidas perdón —el senador se crecía porque sabía que el augusto tenía los pies de la misma madera del puente caido y estaba desnudo de dignidad—: a los dioses, a la ciudad de Roma... y... a nuestros conciudadanos víctimas de la desidia.

El emperador Casio Severo, Dictador, se levantó con ímpetu airado, miró con desprecio a la parte de la facción de los 'populares', sonrió con una mueca a sus partidarios 'optimates', y echándose la túnica sobre sus hombros donde le sobresalían sus cadavéricas clavículas, abandonó la Sala de la Soberanía de Roma, el Senado, precedido de una cohorte de sumisos siervos abriendo paso, limpiando con sus propias lenguas las losas por donde iba pisando el soberbio, sobrado soberano.

Sobre Roma el reloj de la Historia parecía haberse puesto en marcha camino ya del final. Sea

7.2.26

ASENTAMIENTOS AUGUSTOS ANEGADOS

Le daba vergüenza mostrar la lápida que había aparecido en los trabajos de demolición. Sentía cierto pudor y la tenía en un cuartito de su despacho. En realidad el neoemperador 3.0 había olvidado el acto en sí, cada día más lejano en el tiempo. De vez en cuando —lo llevaba en el sueldo— debía soportar alguna que otra manifestación de rudos y tercos agricultores y ganaderos provincianos pidiendo agua. Pero vamos, unos claxonazos, unos gritos, cuatro pancartas en un par de tractores y una pequeña carga policial eran suficiente para acallar aquella molesta turba. Eran unos pesados recalcitrantes que no querían escuchar sus razonamientos. La Agenda 2030 se iba a aplicar fuera como fuese; él, emperador del siglo XXI no quería pasar como un gobernante negacionista del cambio climático. No, no y mil veces no. Y así pasaban los meses y los años. Cuando más sed pasaba el campo, la lluvia venía en el momento oportuno para acallar las protestas y él seguir sesteando en su palacio-burbuja.

Pero la suerte estaba empezando a cambiar. Semanas llevaba sin dejar de caer agua. A los embalses de los inquitantes 10% de capacidad enseñando sus fondos de lodo, le habían seguido —y en ello estaba media nación— unos dias de compuertas abiertas en los pocos embalses que quedaban en las cuencas de los rios grandes y pequeños. La Agenda 2030 ordenaba el cauce natural de los ríos sobre unos valles idílicos. Nada de contener aguas, nada de limpiar cauces y riberas, la Agenda marcaba la Sostenibilidad para el planeta y él, neoemperador, se había apuntado con fervor sin encomendarse a nada ni a nadie.
Entró al cuartito secreto de su despacho oficial y desempolvó la lápida de mármol. Volvió a leer el viejo grabado en latín y rememoró su texto pues lo sabía de memoria —se lo había traducido el profesor de Historia de su hijo pues el ministro de Cultura no tenía ni zorra, idea, de latines ni de historia de España—.
El neoemperador estaba ahora tan asustado de las medidas tomadas pocos años atrás —las consecuencias las veía y leía en los medios fachosféricos— que cogió un polvoriento, amarillento y pesado tomo de boletines oficiales del Estado (BOE) y a boletinazos franquistas deshizo la lápida que habían descubierto cuando se demolieron las viejas presas de Diana, Proserpina y Drusila sobre los ríos Betis, Flumen Ana y otros menores, enterrada en milenarias estructuras de cemento romano que habían contenido las aguas de vida y riqueza, de riego para la Agricultura, acueductos y hermosos puentes para canalizar y abastecer las nuevas ciudades de la gloriosa provincia de Hispania, sus ciudadanos y sus ganados, transporte de mercancías a través de los pequeños mares creados, piscifactorías y más riquezas añadidas, apareció la lápida de agradecimiento al dios emperador que había levantado aquella maravilla de la ingenieria de Roma dando vida y riqueza a mansalva.
En aquel momento que los ríos desbordaban llevando destrucción y muerte, de dio cuenta de su propio error y del error de algunos de sus antecesores del pasado inmediato... que pudiendo hacer, no hicieron. Que no pensaron en recoger, cuidar, administrar el bien que caía de los cielos, dádiva de los dioses eternos. Se sintió humillado, empequeñecido y miserable porque a él, con la que estaba cayendo del cielo, no le inscribirían en el mármol de la Historia, sino en el lodazal reseco de aguas arrasando cauces, incapaces de ser retenidas y administradas en nombre de consignas utópicas que, ahora lo veía, eran de voluntario por costoso cumplimiento. Mas era tarde, no pensaba dar su brazo a torcer, él hubiera querido ser Trajano, pero no era sino un inútil egocéntrico que no veía más allá de su bella nariz de narciso.
Mandaría recoger y tirar a la escombrera los cascotes de la lápida laudatoria que había ocultado del pueblo. Ya no existiría documento atestiguando su impericia e incompetencia.
Aunque quedaba la memoria colectiva... imposible de destruir, o no.

Traducción libre de la lápida:
"Al Emperador César Nerva Trajano Augusto Germánico, Sumo Pontífice, con potestad tribunicia, cónsul por quinta vez, Padre de la Patria. Le damos las gracias por haber restaurado las fuentes de agua en Hispania y haber añadido nuevas. Felizmente completó todas las ventajas para las provincias. Gracias a ti, grandísimo Príncipe, los arroyos y las obras fluviales dieron prosperidad y vida a Hispania. ¡Que vivas y reines para siempre!
Que te halles entre los dioses, erigido esta estela de homenaje.
Ciudades Augustas de Hispania, año 868 ab urbe condita."

4.2.26

¡DESPREOCÚPATE!

 ¡DESPREOCÚPATE!

La mañana lluviosa empañaba los cartelones digitales del Ministerio de la Verdad, en Madriyuso, capital de Sanchiland.
Los amanuenses preparaban a toda prisa las consignas del día. No acababan de llegar a un acuerdo. Al Lider Máximo le apetecía que la ocurrente idea apareciera cuanto antes. Había decidido que era hora de poner coto al mensaje y al mensajero. Hasta ahora los canales de ocio habían sido administrados por el Ministerio pero estaba claro que los contenidos se habían contaminado a través de intrusos, haciendo que la juventud fuera decantándose por posturas ideológicas cada vez menos afines al gobierno. El Ministerio no lo podía consentir y pondría en marcha el plan de reeducación exprés. En lo sucesivo se prohibiría el uso de dispositivos digitales hasta que el Ministerio de la Verdad y de la Propaganda se hiciera de nuevo con el VRU (relato único y verdadero) e inculcara a la juventud de Sanchiland de nuevo las reglas para el bienestar y bienvotar de la juventud.
Los asesores ministeriales se pusieron manos a la tarea. Las nuevas reglas del ocio y entretenimiento se irían implementando acorde con los avances del Nuevo Reglamento.
La mañana era triste y lluviosa en Madriyuso, la capital. En el frontispicio digital del Ministerio Centrado de la Verdad y la Propaganda comenzó a pasar y desaparecer en bucle el texto con las enormes letras de frías luces LED. La ciudadanía pasaba a sus labores y miraba pues era obligado leer, aunque el gobierno conocía y sabía a través de los confidentes del SS1984, de cierta disidencia dentro de la ciudad y del pais. Todo lo dominaba el GHP pero entre la ciudadanía que acudía a sus puestos de trabajo, la sra. Smith pensaba que nunca estaría dispuesta a ceder la educación de su hija al Gran Hermano del Partido. Eso, nunca.
El texto de consigna pasaba y pasaba al igual que la cadena sin fin de la factoría donde miles de trabajadores dejaban sus ideales a cambio de la gran vida de los hijos del gran hermanastro:

LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ. ¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ. ¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ. ¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ.¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ. ¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ. ¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ. ¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑ

26.1.26

Los dioses y Dios

Preocupado. Muy preocupado Lucio Casio Tiberio pues un asunto menor en los confines del imperio le estaba fastidiando en extremo. Un banal estropicio en uno de los puentes sobre el Danubio —un asuntillo de suministro de maderamen de pino de Germania comprado a precio de maderas de cedro libanés, para lo que se habían destinado 20.000.000 de denarios— le estaba comenzando a fastidiar como mosca en pleno verano, en plena siesta, en plena dulzura amatoria.

Su tribuno, encargado de la guardia pretoriana, buscaba con desespero una salida airosa ante el populacho que murmuraba y murmuraba: el puente había colapsado y con ello varias vidas se había cobrado y el comercio entre provincias, cortado y detenido.
Puso a trabajar a sus cónsules para tratar de taponar la vía que se había abierto en los cimientos del Estado romano.
El Senado estaba dividido —unos, totamente contrarios; otros, acérrimos partidarios, encegados ante el deterioro imperial—, ante lo cuál se había decidido una ceremonia de sacrificio a los dioses. Pero nada de proceder a implorar y postrarse ante los dioses en la explanada del Circo Máximo ante Júpiter Óptimo Máximo, no. Era necesario acudir allí donde el pueblo había recibido el azote de la ira divina. Allá se precipitaría hacia adelante el emperador Lucio Casio Tiberio para calmar a los dioses... y para convocar, calmar, engatusar a la plebe y narrar

el relato de los hechos. No podía Él, Princex Maximum, pasar por vulgar malhechor. Alzaría al cielo un puñal y hundiría su hoja brillante en las gargantas de un par de bueyes. La sangre correría en homenaje a los muertos por la catástrofe y a los más que posibles muertos de la futura miseria económica.
Preocupado. Muy preocupado, y lo peor, humillado se sintió el augusto Lucio Casio Tiberio cuando tuvo que suspender sine die la ceremonia de desagravio en la lejana provincia. No era bienvenido el Emperador pues los augurios —una bandada de cuervos cubrió el sol sobre Roma— así lo "aconsejaban". El pueblo de la lejana provincia tenía su propio Dios, aborrecía los otros.

23.1.26

DE LAS DESESPERANZAS DEL ESTADO

«Hará bien, en este caso el Príncipe, convocar de urgencia a sus edecanes, lacayos, funcionarios, sirvientes y emisarios. Una vez sentados en su rededor, el Príncipe ha de saber buscar, escrutar y leer pausadamente aquellos avatares escritos por sus funcionarios amanuenses a fin de que las palabras cual leves plumas vuelen y sobrevuelen desde lo alto de los cielos cualquier argumento acusatorio de los fiscales que ponga en entredicho el buen gobierno de Su Eminentissimo. Con ello convendrá S.E. (si desea salvar los pertrechos y salvarse él mismo), que lo más importante es, no olvidarlo, intentar llevar a cabo cómo sus argumentos han de planear, subir y bajar en función de que las brisas, sean ya suaves, ya tempestuosas, y planeen, ya digo Magnánimo Señor, sobre las cuitas y pleitos que a punto pudieran hacer zozobrar la nave del Estado bajo el mando y pulso del Príncipe. Es decir, buscar bajo los pliegues de las leyes, de los decretos, de las normas proclamadas por el Estado, por cuanto cualquier mínimo texto hará bien, muy bien digo yo, el esparcir sobre el pleito a combatir y batir con maña y saña, aunque con ello haga más fatigoso el deshacer los nudos gordianos que a buen seguro han de formarse: he ahí el objetivo. Esta estrategia, Magnifico Signore, no es otra que, tal cual este servidor lo entiende, vengo en denominar "huid


a hacia adelante". Si el Eminentísimo Príncipe consigue que su perorar cale cual lluvia fina de noviembre sobre la Toscana, no ha de dudar el Príncipe que se habrá ganado el favor, digo más... el fervor de los ciudadanos florentinos, e incluso de los estados vecinos de los anticuados Dux.

No ha de olvidar, Serenissimo Signor, huir, huir siempre hacia adelante cuando el estado se tambalee, que no debéis confundir con el vulgar Excusatio Non Petita, truco vil, que no estrategia, propio sólo del vulgo»

En Florencia, 2 de febrero 1530
Lorenzo Contini, secretario, ayudante, traductor y transcriptor de mi señor Niccolò di Machiavelli.
(Anotaciones no recogidas, así pues recuperadas, de "El Príncipe" cuya autoría es de N. di M.)

RASPUTÍN Y MAQUIAVELO MAQUINAN (I)

Desatado. Era el calificativo que mejor le cuadraba en su deriva personal. Sus mentores le habían metido en su cabeza el mejor método para m...