Bloc abierto de par en par

© El blog con cero lectores, pero aquí estoy en el espacio de mi libertad. No espero a nadie aunque cualquiera es bien recibido. Gracias a mi BLOC ABIERTO DE PAR EN PAR donde encontrarás desde 2009 temas variados.

12.2.26

A, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, sobre, tras EL PUENTE.

 Casio Severo regaló su augusta comparecencia al Senatus, aunque de hecho todos sabían que la presencia del emperador había sido forzada. Desde el sitial —su ego le impedía situarse en medio del auditorium como todos los pater conscriptis— con voz compungida se dolió de las muertes y el sufrimiento de los ciudadanos por el colapso del puente sobre el río Tiber a su paso por la región tiburtina. Se depurarían, dijo con voz monocorde, responsabilidades por el uso de maderamen de vulgares árboles de castaño, más baratos, de menor calidad en lugar de maderas de cedro de los montes libaneses, más caros, de más calidad. Buscaría a quien demandar sus obligadas funciones y le haría responder si por casualidad había pervertido alguna.

El senador de la facción de los populares se levantó fiscalizando, como era su deber, la labor de la Roma estatal, echó en cara al emperador su escasa compasión para con las víctimas civiles del accidente del colapso del puente y le exigió levantarse de la silla curul, desabrochar la túnica, descalzar sus pies y abandonar el Senatus y la Domus Augusta para siempre. El emperador sin embargo se levantó, cerró los puños, sus mandíbulas se encajaron marcando profundas arrugas de su otrora faz digna de bellos y esbeltos dioses, abandonó su ensayado tono lastimero, miró con sincero odio a su oponente y con voz trémula de ira, señalándolo, dijo:

—Los puentes del imperio son seguros. ¡Y tú, senador, más culpable... de otros incidentes!

El senador, ajeno a toda responsabilidad dado su inexistente pasado ejecutivo, ante aquella cínica, indigna y mendaz respuesta, en medio de un escandaloso clamor a favor y en contra de los oradores, respondió con voz serena, deletreando y vocalizando cada palabra:

—Emperador Casio Severo, algún día comparecerás ante la justicia de Roma y habrás de responder por ti, por tus actos y por el de tus tribunos y jefes de obras de vías imperiales, de tus protocolos polvorientos, de proyectos olvidados en los anaqueles bajo tu cuidado donde se establecen cómo ha de realizarse ¡EN PIEDRA ETERNA SUJETADA CON HORMIGÓN IDEADO POR NUESTROS EXCELSOS INGENIEROS —dejó el padre de la patria correr eternos segundos— ... Y NO CON OBSOLETA, CORROMPIDA Y PODRIDA MADERA! para así conservar para generaciones venideras el fruto de la ingenieria romana. Haré que respondas ante el pueblo y pidas perdón —el senador se crecía porque sabía que el augusto tenía los pies de la misma madera del puente caido y estaba desnudo de dignidad—: a los dioses, a la ciudad de Roma... y... a nuestros conciudadanos víctimas de la desidia.

El emperador Casio Severo, Dictador, se levantó con ímpetu airado, miró con desprecio a la parte de la facción de los 'populares', sonrió con una mueca a sus partidarios 'optimates', y echándose la túnica sobre sus hombros donde le sobresalían sus cadavéricas clavículas, abandonó la Sala de la Soberanía de Roma, el Senado, precedido de una cohorte de sumisos siervos abriendo paso, limpiando con sus propias lenguas las losas por donde iba pisando el soberbio, sobrado soberano.

Sobre Roma el reloj de la Historia parecía haberse puesto en marcha camino ya del final. Sea

7.2.26

ASENTAMIENTOS AUGUSTOS ANEGADOS

Le daba vergüenza mostrar la lápida que había aparecido en los trabajos de demolición. Sentía cierto pudor y la tenía en un cuartito de su despacho. En realidad el neoemperador 3.0 había olvidado el acto en sí, cada día más lejano en el tiempo. De vez en cuando —lo llevaba en el sueldo— debía soportar alguna que otra manifestación de rudos y tercos agricultores y ganaderos provincianos pidiendo agua. Pero vamos, unos claxonazos, unos gritos, cuatro pancartas en un par de tractores y una pequeña carga policial eran suficiente para acallar aquella molesta turba. Eran unos pesados recalcitrantes que no querían escuchar sus razonamientos. La Agenda 2030 se iba a aplicar fuera como fuese; él, emperador del siglo XXI no quería pasar como un gobernante negacionista del cambio climático. No, no y mil veces no. Y así pasaban los meses y los años. Cuando más sed pasaba el campo, la lluvia venía en el momento oportuno para acallar las protestas y él seguir sesteando en su palacio-burbuja.

Pero la suerte estaba empezando a cambiar. Semanas llevaba sin dejar de caer agua. A los embalses de los inquitantes 10% de capacidad enseñando sus fondos de lodo, le habían seguido —y en ello estaba media nación— unos dias de compuertas abiertas en los pocos embalses que quedaban en las cuencas de los rios grandes y pequeños. La Agenda 2030 ordenaba el cauce natural de los ríos sobre unos valles idílicos. Nada de contener aguas, nada de limpiar cauces y riberas, la Agenda marcaba la Sostenibilidad para el planeta y él, neoemperador, se había apuntado con fervor sin encomendarse a nada ni a nadie.
Entró al cuartito secreto de su despacho oficial y desempolvó la lápida de mármol. Volvió a leer el viejo grabado en latín y rememoró su texto pues lo sabía de memoria —se lo había traducido el profesor de Historia de su hijo pues el ministro de Cultura no tenía ni zorra, idea, de latines ni de historia de España—.
El neoemperador estaba ahora tan asustado de las medidas tomadas pocos años atrás —las consecuencias las veía y leía en los medios fachosféricos— que cogió un polvoriento, amarillento y pesado tomo de boletines oficiales del Estado (BOE) y a boletinazos franquistas deshizo la lápida que habían descubierto cuando se demolieron las viejas presas de Diana, Proserpina y Drusila sobre los ríos Betis, Flumen Ana y otros menores, enterrada en milenarias estructuras de cemento romano que habían contenido las aguas de vida y riqueza, de riego para la Agricultura, acueductos y hermosos puentes para canalizar y abastecer las nuevas ciudades de la gloriosa provincia de Hispania, sus ciudadanos y sus ganados, transporte de mercancías a través de los pequeños mares creados, piscifactorías y más riquezas añadidas, apareció la lápida de agradecimiento al dios emperador que había levantado aquella maravilla de la ingenieria de Roma dando vida y riqueza a mansalva.
En aquel momento que los ríos desbordaban llevando destrucción y muerte, de dio cuenta de su propio error y del error de algunos de sus antecesores del pasado inmediato... que pudiendo hacer, no hicieron. Que no pensaron en recoger, cuidar, administrar el bien que caía de los cielos, dádiva de los dioses eternos. Se sintió humillado, empequeñecido y miserable porque a él, con la que estaba cayendo del cielo, no le inscribirían en el mármol de la Historia, sino en el lodazal reseco de aguas arrasando cauces, incapaces de ser retenidas y administradas en nombre de consignas utópicas que, ahora lo veía, eran de voluntario por costoso cumplimiento. Mas era tarde, no pensaba dar su brazo a torcer, él hubiera querido ser Trajano, pero no era sino un inútil egocéntrico que no veía más allá de su bella nariz de narciso.
Mandaría recoger y tirar a la escombrera los cascotes de la lápida laudatoria que había ocultado del pueblo. Ya no existiría documento atestiguando su impericia e incompetencia.
Aunque quedaba la memoria colectiva... imposible de destruir, o no.

Traducción libre de la lápida:
"Al Emperador César Nerva Trajano Augusto Germánico, Sumo Pontífice, con potestad tribunicia, cónsul por quinta vez, Padre de la Patria. Le damos las gracias por haber restaurado las fuentes de agua en Hispania y haber añadido nuevas. Felizmente completó todas las ventajas para las provincias. Gracias a ti, grandísimo Príncipe, los arroyos y las obras fluviales dieron prosperidad y vida a Hispania. ¡Que vivas y reines para siempre!
Que te halles entre los dioses, erigido esta estela de homenaje.
Ciudades Augustas de Hispania, año 868 ab urbe condita."

4.2.26

¡DESPREOCÚPATE!

 ¡DESPREOCÚPATE!

La mañana lluviosa empañaba los cartelones digitales del Ministerio de la Verdad, en Madriyuso, capital de Sanchiland.
Los amanuenses preparaban a toda prisa las consignas del día. No acababan de llegar a un acuerdo. Al Lider Máximo le apetecía que la ocurrente idea apareciera cuanto antes. Había decidido que era hora de poner coto al mensaje y al mensajero. Hasta ahora los canales de ocio habían sido administrados por el Ministerio pero estaba claro que los contenidos se habían contaminado a través de intrusos, haciendo que la juventud fuera decantándose por posturas ideológicas cada vez menos afines al gobierno. El Ministerio no lo podía consentir y pondría en marcha el plan de reeducación exprés. En lo sucesivo se prohibiría el uso de dispositivos digitales hasta que el Ministerio de la Verdad y de la Propaganda se hiciera de nuevo con el VRU (relato único y verdadero) e inculcara a la juventud de Sanchiland de nuevo las reglas para el bienestar y bienvotar de la juventud.
Los asesores ministeriales se pusieron manos a la tarea. Las nuevas reglas del ocio y entretenimiento se irían implementando acorde con los avances del Nuevo Reglamento.
La mañana era triste y lluviosa en Madriyuso, la capital. En el frontispicio digital del Ministerio Centrado de la Verdad y la Propaganda comenzó a pasar y desaparecer en bucle el texto con las enormes letras de frías luces LED. La ciudadanía pasaba a sus labores y miraba pues era obligado leer, aunque el gobierno conocía y sabía a través de los confidentes del SS1984, de cierta disidencia dentro de la ciudad y del pais. Todo lo dominaba el GHP pero entre la ciudadanía que acudía a sus puestos de trabajo, la sra. Smith pensaba que nunca estaría dispuesta a ceder la educación de su hija al Gran Hermano del Partido. Eso, nunca.
El texto de consigna pasaba y pasaba al igual que la cadena sin fin de la factoría donde miles de trabajadores dejaban sus ideales a cambio de la gran vida de los hijos del gran hermanastro:

LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ. ¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ. ¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ. ¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ.¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ. ¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ. ¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑOS SON PROPIEDAD DEL ESTADO QUE DECIDIRÁ EL ACCESO A SUS MENTES. EL ALGORITMO ESTATAL DECIDE POR TÍ. ¡DESPREOCÚPATE!..LOS NIÑ

26.1.26

Los dioses y Dios

Preocupado. Muy preocupado Lucio Casio Tiberio pues un asunto menor en los confines del imperio le estaba fastidiando en extremo. Un banal estropicio en uno de los puentes sobre el Danubio —un asuntillo de suministro de maderamen de pino de Germania comprado a precio de maderas de cedro libanés, para lo que se habían destinado 20.000.000 de denarios— le estaba comenzando a fastidiar como mosca en pleno verano, en plena siesta, en plena dulzura amatoria.

Su tribuno, encargado de la guardia pretoriana, buscaba con desespero una salida airosa ante el populacho que murmuraba y murmuraba: el puente había colapsado y con ello varias vidas se había cobrado y el comercio entre provincias, cortado y detenido.
Puso a trabajar a sus cónsules para tratar de taponar la vía que se había abierto en los cimientos del Estado romano.
El Senado estaba dividido —unos, totamente contrarios; otros, acérrimos partidarios, encegados ante el deterioro imperial—, ante lo cuál se había decidido una ceremonia de sacrificio a los dioses. Pero nada de proceder a implorar y postrarse ante los dioses en la explanada del Circo Máximo ante Júpiter Óptimo Máximo, no. Era necesario acudir allí donde el pueblo había recibido el azote de la ira divina. Allá se precipitaría hacia adelante el emperador Lucio Casio Tiberio para calmar a los dioses... y para convocar, calmar, engatusar a la plebe y narrar

el relato de los hechos. No podía Él, Princex Maximum, pasar por vulgar malhechor. Alzaría al cielo un puñal y hundiría su hoja brillante en las gargantas de un par de bueyes. La sangre correría en homenaje a los muertos por la catástrofe y a los más que posibles muertos de la futura miseria económica.
Preocupado. Muy preocupado, y lo peor, humillado se sintió el augusto Lucio Casio Tiberio cuando tuvo que suspender sine die la ceremonia de desagravio en la lejana provincia. No era bienvenido el Emperador pues los augurios —una bandada de cuervos cubrió el sol sobre Roma— así lo "aconsejaban". El pueblo de la lejana provincia tenía su propio Dios, aborrecía los otros.

23.1.26

DE LAS DESESPERANZAS DEL ESTADO

«Hará bien, en este caso el Príncipe, convocar de urgencia a sus edecanes, lacayos, funcionarios, sirvientes y emisarios. Una vez sentados en su rededor, el Príncipe ha de saber buscar, escrutar y leer pausadamente aquellos avatares escritos por sus funcionarios amanuenses a fin de que las palabras cual leves plumas vuelen y sobrevuelen desde lo alto de los cielos cualquier argumento acusatorio de los fiscales que ponga en entredicho el buen gobierno de Su Eminentissimo. Con ello convendrá S.E. (si desea salvar los pertrechos y salvarse él mismo), que lo más importante es, no olvidarlo, intentar llevar a cabo cómo sus argumentos han de planear, subir y bajar en función de que las brisas, sean ya suaves, ya tempestuosas, y planeen, ya digo Magnánimo Señor, sobre las cuitas y pleitos que a punto pudieran hacer zozobrar la nave del Estado bajo el mando y pulso del Príncipe. Es decir, buscar bajo los pliegues de las leyes, de los decretos, de las normas proclamadas por el Estado, por cuanto cualquier mínimo texto hará bien, muy bien digo yo, el esparcir sobre el pleito a combatir y batir con maña y saña, aunque con ello haga más fatigoso el deshacer los nudos gordianos que a buen seguro han de formarse: he ahí el objetivo. Esta estrategia, Magnifico Signore, no es otra que, tal cual este servidor lo entiende, vengo en denominar "huid


a hacia adelante". Si el Eminentísimo Príncipe consigue que su perorar cale cual lluvia fina de noviembre sobre la Toscana, no ha de dudar el Príncipe que se habrá ganado el favor, digo más... el fervor de los ciudadanos florentinos, e incluso de los estados vecinos de los anticuados Dux.

No ha de olvidar, Serenissimo Signor, huir, huir siempre hacia adelante cuando el estado se tambalee, que no debéis confundir con el vulgar Excusatio Non Petita, truco vil, que no estrategia, propio sólo del vulgo»

En Florencia, 2 de febrero 1530
Lorenzo Contini, secretario, ayudante, traductor y transcriptor de mi señor Niccolò di Machiavelli.
(Anotaciones no recogidas, así pues recuperadas, de "El Príncipe" cuya autoría es de N. di M.)

18.1.26

AL MANSUR EN LOS PAPELES

Al-Mansur II se apoyaba en las ventanas del palacio califal dejando que el sol acariciase su cara. La primavera se abría paso sobre los jardines y el olor a jazmin y a rosa; también a azahar mezclados todos con el olor de la tierra recién regada avivaban los sentidos de cualquier cortesano. A veces sobresaltaban otros olores, a menta, a tomillo, a romero. Era una explosión de aromas, olores y colores.

El sonido de los chorros de agua de las fuentes, y el aroma dulzón de la mirra y el incienso ayudaban a levantar el ánimo del joven califa. Pero no era fácil. Ni siquiera sus esposas eran capaces de avivar los deseos del califa y señor de Córdoba.

Amina, Zahira y Laila eran sus tres esposas favoritas quienes pasaban sus horas entre el haren y el hamman. Salían cuando los ardores del califa requerían de las habilidades amatorias de las jóvenes cónyuges pero sus atenciones eran cada vez menos requeridas. La joven Subira era el último capricho del califa. Esclava cristiana, convertida al Islam, traida de una de las razzias del norte de al-Ándalus, había resultado ser una excelente amante, capaz de avivar el sexo califal una y otra vez en las noches palaciegas, pero sobre todo había resultado ser una extraordinaria confidente con unas dotes fuera de lo común para llevar los asuntos del Estado y del Califa.

Conocedora de la temporada de alicaimiento de su amado, Subira le propuso que llamara a uno de los cronistas que pululaban por la Corte y le contara las preocupaciones. Subira suponía que su amado y señor, sentiría gran alivio descargando su alma pura para que el cronista lo trasmitiera por todos los rincones del territorio de Alàh y más allá de sus fronteras incluso. Al-Mansur hizo caso de su hermosa esclava y recibió al maestro de la Madrasa principal cordobesa. Se sentaron ambos en el Salón de la Luz Cenital y frente a abundantes bandejas de frutos secos, dátiles, y otras delicias, pasaron a conversar. El cronista tomaba notas mientras Al-Mansur dejaba caer sus cuitas, sus decepciones, sus aciertos, sus anhelos y ambiciones mientras el escribano cronista llamado Al-Mutid al-Muhammad escuchaba, escribía, asentía el arrobado perorar del califa que como los aspersores de agua de los jardines caía sobre los delicados azulejos granadinos. Su vida pasada, sus victorias, su corte, su familia, sus muchos amigos y escasos enemigos. Su ansia de permanecer por muchos, muchos años ¡Inshallah! era lo que le pedía a Dios en cada oración, tantos como sobrepasar el milenio de los infieles.

Pero nada de aquello era real. De sobras era conocida en la ciudad cordobesa y en el territorio del Califato, que Abu Marwan 'Abd al-Malik ibn Abd al-Rahman —al-Mansur para su pueblo—, Califa de los Omeya y Mensajero de la victoria de Allàh, en realidad era un pobre hombre que vegetaba, con todos los lujos que le permitía su estatus de descendiente del Profeta, pero no más, en el vientre materno en que había convertido aquella floreciente, lujosa, extraordinaria morada con todos los lujos y placeres del paraiso en la tierra andalusí, desde la marca del Ebro hasta la ribera del Guadalquivir. Pero todos sabían en la Gran Mezquita que el califa era un prisionero. De sí mismo, pero prisionero.
El cronista se levantó cuando Al-Mansur se lo ordenó dando por terminada la conversación/monólogo del Califa de Córdoba. El cronista partió raudo para transcribir al árabe, al latín y al hebreo la cantinela escuchada. La luz se disipaba ya en el ambiente y el califa apremió a prender los hachones y lámparas damasquinadas para alejar las tinieblas del palacio. Odiaba la oscuridad, la soledad y quería saber por qué hoy los siervos y candeleros se habían retrasado en detener las dos maldiciones que le retaban en sus noches eternas.
La fragancia pegajosa de la 'damadenoche' ascendía desde el jardín. El verano se aproximaba y ya ni marchar a M'dina al-Zhra le apetecía.
—¿Queréis, mi señor que os acompañe esta noche, susurraros al oido mis dulces quejidos de amor y dejar que mis dedos recorran, busquen vuestros recovecos más íntimos, apetitosos, arrancaros dulces sensaciones y gozar ambos? —Subira alzó la vista hacia su señor y zalamera veló su rostro. Al-Mansur se excitó al vislumbrar los ojos de la favorita que reflejaban las luminarias del palacio omeya; la luna, plena en el cielo, también estaba presente.
En Córdoba
Año lunar 380 de la Hégira de Mahoma entre La Meca y Mdina Año 990 del Señor IesuCristo
Año 4750 desde la Creación del mundo
Ibn al-Qurtubi al-Hafiz, Cronista de la Corte Omeya, en Nombre del Altísimo.

12.1.26

ESCRITORES AL TRAVÉS DE LOS ALGORITMOS

Se ofrecen obras escritas al gusto del cliente. Contestas unas preguntas que pueden ser ciertas, patrañas, trolas o sinceridad pata negra; pides un tema amoroso, sexual, familiar, bélico, viajero, etc; una trama compleja, sencilla, básica; un estilo sencillo, farragoso, poético; si te apetece puedes pedir número de páginas determinadas, editado y maquetado. La cubierta, lo que quieras; para el título no hace falta comerse el coco.

Pides todo lo anterior, fácil de hacer y a continuación, la Inteligencia Artificial (bajo múltiples nombres o denominaciones) te enviará a tu casa un ejemplar, o dos, tres, trescientos o tres mil, lo que te apetezca. La IA te convierte en escritor. En principio lo lanzan como una forma de sorprender a un familiar, un amigo, u otros. Pero, y ahí está el peligro ¿quién prohibe que cualquiera le encargue una obra y la haga pasar como propia? Para qué quebrarse la cabeza, hacer trabajar la imaginación, estudiar, documentarse, seguir las reglas de la Ortografía y de la Sintaxis, escribir durante meses, hacerlo legible, entendible, apetitoso de leer y que guste, si es que alguien se digna echar un vistazo. Quien quiera ser "escritor" sin serlo ni ganas de aprender a serlo, quien quiera presumir de privilegio de la dificilísima tarea de escribir, ya lo sabe, la IA a su disposición para convertirte en escritorazo. Eso sí, pagando unos euros las millones de combinaciones que los algoritmos tejen para que tú te conviertas en un Pérez Reverte o una Julia Navarro la IA también puede atribuir la obra a sexos indistintos, o no binarios y tal si así se desea.


Pero vamos, has de saber que es algo así como comprar un espejo para el cuarto de aseo, con una imagen puesta por la IA y devuelta de Brad Pitt o Nicole Kidman cuando el/la que mira es uno o una más del montón. De ilusión se vive, eso sí, pretendiendo engaritar, engañar, estafar a los demás mostrando lo que no se es. Y lo insoportable, engañarse a uno mismo.
La IA está ahí y puede salvar millones de vidas, por ejemplo en un quirófano, operando al milímetro, y ni uno más o menos, el tejido o el órgano dañado. Pero nunca suplir la capacidad de algunos seres humanos de inventar palabras nacidas del cerebro, pero antes, de lo que carece la inteligencia artificial, del corazón y de las emociones.

A, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, sobre, tras EL PUENTE.

  Casio Severo regaló su augusta comparecencia al Senatus, aunque de hecho todos sabían que la presencia del emperador había sido forzada. D...