Pues muy bien, yo prefiero un Ribera del Duero a meterme un pico.
Cosas del trabajo:
No tengo... narices para poder jubilarme, aun cumpliendo todos los requisitos... pues a mi que no me cuente milongas zetapé sobre el sistema de pensiones porque llevo 38 cotizando sin parar un solo mes.
Cosas de la ley:
A ver cuándo cambiamos el cartel del VÉRTICE GEODÉSICO (un nombre precioso, pomposo y aparentemente importante).
Ayer fué impuesto el Perejil de plata a Doña. Carmen Hernández Pinzón, sobrina, y representante de los herederos, de Juan Ramón Jiménez, Premio Nobel de Literatura 1956.
En paralelo fue inaugurada una exposición dedicada a D. Francisco Hernández Pinzón -padre de la homenajeada-, para mostrar la relación de D. Francisco con el matrimonio Juan Ramón y Zenobia, durante los últimos años del matrimonio.
Que quién fue la encargada de montar dicha exposición...? Pues sí: mi hija Rocío, quien sin ayuda de nadie -eso sí, en la Fundación JRJ donde trabaja -afrontó la responsabilidad de organizarla con el material que recopiló solita con autorización de los Herederos. En la Casa Museo Juan Ramón, en Moguer, cualquiera la puede visitar (la Exposición Mi tío Juan, el poeta de Moguer... ¡¡¡y a Rocío!!!).
Así pues, aquí os presento, una vez más, a mi hija.
Que sí, que ya sé, que hago alarde de mi hija... que no lo puedo remediar, que es una tía luchadora, y que merece toda la admiración... y que se me cae la baba, coño! ROCÍO BEJARANO ÁLVAREZ, juanramoniana.
Fosa nº 1: 6000 guerreros. Una pasada, pero qué caló, mi arma!!!
Aquí, notando la inquietante presencia de los seis mil soldados...
Nos juraron (en chino mandarín) que la niña no era "soldada" de terracota, sino una muñeca actual...
El equipo arqueológico que descubrió los Guerreros de Terracota de la ciudad china de Xi'an ha ganado el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2010.
Me parece muy bien que el equipo reciba ese premio como reconocimiento a la labor de reconstrucción de ese inmenso ejercito de terracota.
Sin embargo creo que se va a cometer un grave error si se deja al margen de dicha distinción a aquellos que hicieron posible que hoy se pueda admirar la Octava Maravilla del Mundo.
Me refiero a los descubridores, humildes campesinos...verdaderos descubridores de los Guerreros de Terracota, campesinos de Xiyang, en el distrito de Lintong, que en la primavera de 1974 se encontraban excavando para obtener agua para sus regadíos, cerca del monte Li y de la antigua ciudad de Xi'an (capital de la provincia de Shaanxi), cuando encontraron fragmentos de una estatuilla de terracota.
El año pasado compré un libro de recuerdo y el campesino que hizo el descubrimiento me lo firmó (se puede ver en la foto) y no pude hacerme una foto con él, pues me lo prohibieron.
Al escribir su nombre recuerdo con emoción cómo el venerable anciano musitaba quedamente (supongo que al ver el idioma del libro que estaba firmando) Es paaa ñaaa... Es paaa ñaaa, hasta que acabó de firmar y me miro esbozando una tímida sonrisa en tanto me hacía una ligera reverencia que yo, torpemente, emocionado, devolví.
En nombre del primer emperador de la China Qin Shihuang, aún sepultado cerca de sus guerreros de terracota, exhumados gracias al campesino que me firmó su autógrafo...
EL PREMIO
PRÍCIPE DE ASTURIAS 2010
TAMBIÉN PARA ÉL, y en cualquier caso felicidades para la delegación china responsable de esta maravilla global!!!
El disidente cubano Guillermo Fariñas es el candidato más firme para conseguir, dentro de unas horas, el Premio Sajarov a la libertad de conciencia del Parlamento Europeo.
Así vi Venecia. Esta fue la última imagen que capté, y esta es la visión que, tras la bruma que caía sobre la laguna, permanecerá para siempre en mi corazón.
Hace poco me sentí como el protagonista de una de las primeras películas de Spielberg. Me dirigía en el coche, como todos los días, hacia mi trabajo desde Punta Umbría. Justo en la curva que precede al puente sobre el Odiel, mi tranquilidad se vio interrumpida por unas luces que se acercaban peligrosamente desde atrás. Era sin duda el típico conductor agresivo que quería adelantar de cualquier modo. Como yo mismo estaba adelantando, decidí ignorarlo; a lo que él respondió adelantándome por la derecha a un palmo tanto de mi vehículo como del que tenía delante por su lado. Indignado, le hice una ráfaga con las largas en señal de protesta. Fue entonces cuando comprendí que, más que ante un conductor agresivo, estaba ante un auténtico psicópata, ya que acto seguido comenzó a dar frenazos delante de mí, y poco faltó para chocarme con él o con el de detrás. Cuando se cansó, pisó a fondo y lo perdí de vista. Pero cuál fue mi sorpresa cuando, al cruzar el puente, que yo seguía recto, veo un coche que antes de girar a la derecha pega súbitamente un volantazo hacia mí. Casi pierdo todo control. Era aquel diablo, que de algún modo había estado esperándome para intentar culminar su particular y desquiciado duelo automovilístico. Más tarde, más tranquilo, mi pensamiento era sólo uno: “¿Quién habrá sido el imbécil que le aprobó el test psicotécnico a aquel cavernícola?”. Por cierto, la película, de 1971, se llama ‘El diablo sobre ruedas’ (título original: ‘Duel’), y se la recomiendo…, a no ser que usted esté loco, claro.
Vaya ejemplo que está dando Chile al mundo...
Organización, solidaridad, experiencia, los políticos al servicio del pueblo.
Sólo los dueños de la mina deberían responder ante la Justicia.
Buena suerte y que salgan todos, los 33.
Viva Chile!!!
Que Dios guie a los técnicos encargados de rescatarlos a TODOS...
Y para colmo, el otro asunto: Gianlucca, que la había citado para esa misma noche en Taormina, en una cafetería al lado del anfiteatro griego. Ya se imaginaba qué quería a estas alturas. Él no había salido en su vida de la isla, y no acababa de darse cuenta del giro que había dado ella cuando su madre decidió que al salir del Liceo se encaminarse a recibir una formación acorde con lo que esperaba de ella. Deseaba quitar a su única hija del ambiente opresivo de aquella isla dura, violenta, machista, cruel. Su hija iría a una de las mejores universidades del mundo.
Gianlucca, enamorado desde joven de Jessica, no había superado la perdida de ésta. Había sufrido durante cinco largos años la ausencia de la mujer a la que amaba, y había llegado por fin a la isla, en la que, seguramente, la pediría en matrimonio.
Iessica dejó todos sus papeles sobre la mesa, tomó de nuevo el sobre y el documento azul que había llegado aquella mañana por correo urgente y certificado desde el continente, y se asomó a la ventana de su casa. Miró a través de los cristales y vio a su madre sentada en el porche de la casa, contemplando el acantilado que se erguía a 50 metros sobre el Mediterráneo. Enfrente, en el continente, la Calabria se recortaba a través de la bruma que a diario, en el tramonto del sol, se cernía sobre el estrecho que separaba dos mundos tan distintos. Iessica suspiró, releyó el documento y volvió a la mesa. (Continúa)
Tenía la mesa de su estudio a tope. Los libros, apuntes y folios se desparramaban por toda la superficie de la mesa, mientras las notas de su autor favorito sonaban en el aparato Hi-Fi. Iessica estaba realmente agobiada por lo que se le había venido encima en las últimas cuarenta y ocho horas. Dos días habían transcurrido desde que tenía en su poder la licencia universitaria y ya la estaban reclamando de Bruselas. Estaba nerviosa —cuando ello ocurría mordisqueaba el amuleto que pendía de su cuello— porque siempre se había considerado una buena estudiante. Era consciente de que estaba por encima de la media de su clase, e incluso a punto de enmendarle la plana a más de un profesor de la Escuela de Ingenieros de La Sorbonna, aun a costa de que la tildarán de “cerebro andante” algunos de sus compañeros. Era consciente de ello y también de sus limitaciones intelectuales, que ella conocía. Pero que ante ella tuviese un documento firmado por la vicecomisaria de infraestructura de la Unión Europea, era algo que superaba su capacidad de asombro, y no pudo remediar el sentir cierto escalofrío al tener que adoptar una decisión en el plazo de uno o dos días. Y cualquier medida, estaba segura, sería difícil de tomar.
Agradezco las visitas recibidas y vuestros comentarios. He de aclarar que este "reportaje" lo incluí en este mismo blog el pasado año, y ahora lo que pretendo al volver a incluirlo, simplemente es llamar la atención a los organismos competentes a fin de preservar el camposanto; volver a entrar, y hacer un reportaje fotográfico de todas y cada una de las lápidas, para, a continuación investigar lo poco que yo sepa, y darlo a conocer, incluso tomarme el atrevimiento de ponerme en contacto con la familia del Capitán Pyle, así como inquirir sobre posibles familiares interesados, a través de la web de la Real Marina Mercante británica e incluso, porqué no, del Almirantazgo. Cualquier cosa con tal de no dejar a los intrusos que se apoderen de un lugar sagrado.
Resumo, esto es, sólo, un adelanto de lo que me gustaría hacer aunque no pienso forzar nada. Creo en la capacidad de la Red.
PD: las competencias sobre el cementerio, según mis noticias, corresponden a la Iglesia Anglicana. El Ayuntamiento de Huelva queda exculpado, aunque algo bien podría hacer al respecto.
Marinero veterano (J 10308) a bordo del Crucero Adventure de la serie Scout, que realizó numerosas singladuras durante la I Guerra mundial, ahogado a los 24 años, el 14 de diciembre de 1918, al regreso de una de ellas por el Mediterráneo, después de partir de Gibraltar. Hijo de Abraham y Hannah Longthorpe, de Halifax, Yorkshire.
Mary McKay
Mary nació de Katharine Maria y William Alexander McKay,
fallecida en 1902, a los trece años.
“Estos son sagrados”
“Al dios de la vida”
James Gove
George Mitchell
patrón de barco de Westcliffe-On-Sea llamado repentinamente a quedarse en paz en sus 64 años.
"Hasta el amanecer del día en que las sombras escapan…"
Frederfick Jamieson
Falleció a los 44 años en julio de 1922.
Erigió la tumba su esposa
En mi nombre, digo, Jose Antonio Bejarano, desde las bajas tierras sureñas que miran al Atlántico, de cara al oeste mientras se pone el sol iluninando de lleno las tumbas de estos hijos de la bruma...
ingeniero de la construcción del ferrocarril de Sevilla a Huelva y en los estudios del de Zafra a Huelva
Nació en Frankfurt s/Main en 1856 falleció en La Palma del Condado
el 10 de mayo de 1879
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Familia Rowlatt
En memoria de Jessie Eileen, la hija más joven de Hugh y Jessie Rowlatt
que falleció a los seis años
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I.H.S.
En cariñosa memoria de
Edward Rodan, ingeniero del (carguero?) SS Cardiff. Fallecido en 1915.
Erigido por sus compañeros de tripulación.
“Estas manos estaban atentas a mis necesidades, y estaban conmigo”
Fotografía existente en la House 21 de Bellavista (Minas De Riotinto)
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Charles Trew Prebble, nacido el 13 julio 1827, fallecido el 15 mayo 1919;
casado el 23 diciembre 1852 con Lucy Elizabeth Wing, nacida el 22 noviembre 1831, fallecida el 2 enero 1883.
(Fotografías en vida)
Dos tumbas pertenecientes a la misma familia, los Trew Prebble.
En la superior descansa Agnes, hija de Charles y Elizabeth, fallecida en Rio Tinto a los 20 años en nov. 1883
En la inferior, la tumba de la madre, Lucy Elizabeth, fallecida en Río Tinto en enero de 1883
¿Porqué fueron enterradas en Huelva habiendo fallecido en Minas de Riotinto?
En la parte inferior de la lápida, un lacónico “At rest”: “Descansan”.
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Las últimas paletadas de tierra reseca que resuenan sobre el ataúd cierran, siendo jueves 24 de marzo de 1971, el triste capítulo para el joven capitán de un superpetrolero.
Sus restos reposan, ya para siempre, en una tierra que no era la suya.
La presencia del cónsul de Su Graciosa Majestad y la de algunos compatriotas son la única nota británica en aquel triste episodio final.
El capellán reza un último responso, y el Comandante de Marina de Huelva, así como algunos capitanes de otros cargueros fondeados en el puerto musitan una oración mientras la tierra cubre para siempre el ataúd del joven capitán Harry Wilson Pyle.
El principio de tan triste fin había comenzado la tarde del 8 de marzo, cuando el Ocean Bridge, un superpetrolero con pabellón del Reino Unido captó una señal de ayuda del British Comet que estaba inundándose de agua en las sentinas.
Sobre las seis de la tarde, abarloado al carguero y dispuesto a prestar ayuda, el espacio abierto de la mar cercana al Finisterre gallego, se llenó con el sonido sordo de una brutal explosión. Las tripulaciones del Ocean Bridge y del British Comet quedaron paralizadas preguntándose de dónde procedía la terrible deflagración. En cuestión de segundos las alarmas se dispararon y todos supieron que el accidente se había producido en la sala de máquinas del petrolero, cerca del vacío tanque 9. En minutos se cambiaron las tornas, y los salvadores se convirtieron en victimas debiendo ser socorridos urgentemente por el carguero.
En pocos minutos el Ocean Bridge fue abandonado por el enorme peligro que suponía y todos trasbordaron al British, en tanto se daban las señales preceptivas de alarma a todos los navíos cercanos y a los puertos españoles. Estaban a salvo todos, excepto el capitán que pocos momentos después se tuvo constancia de que se encontraba en la sala de máquinas de su barco en el momento de la deflagración. Estaba claro que se encontraba desaparecido en medio del amasijo de hierro y llamas del infierno en que se había convertido la sala de maquinas. Cuatro marineros hubieron de ser evacuados a Galicia a distintos hospitales, y el resto de la tripulación repatriados.
En pocas horas varios buques -holandeses, noruegos y polacos- rodeaban al Ocean Bridge en medio de la mar, mientras el Clemenceau, un portaaviones de la Marina de Guerra francesa, ofrecía sus servicios.
En una peligrosa maniobra para evitar la pérdida del Ocean, el remolcador alemán Pacific perdió a cuatro hombres, entre ellos el capitán Gunter Lhange.
Durante unos días el Ocean Bridge navegó a la deriva, tumba provisional de Harry Wilson Pyle, siendo seguido por varios buques y helicópteros vigilando sus movimientos.
Por fin, y después de temer que se fuera al fondo del mar, se consiguió amarrarlo a varios remolcadores, el Hermes, el Hudson, así como el Pacific y comenzó la peligrosa travesía del Atlántico bordeando la costa portuguesa para poner rumbo a Gibraltar, luego de desecharse la idea de llevarlo a Francia.
Fue una travesía lenta, pues a pesar de ir en lastre, resultaba peligroso haberlo dejado perder.
Al caer la tarde del 20 de marzo, sábado, los remolcadores hubieron de detenerse a trece millas y media de Punta Umbría (Huelva) dado que el buque siniestrado estaba escorado y peligraba su estabilidad.
En consecuencia, la popa escorada fue emergiendo y las aguas que inundaban las cuadernas y estructuras del barco dejaron al descubierto en uno de los compartimentos del puente, por fin, el cuerpo carbonizado y en avanzado estado de descomposición del desventurado capitán Pyle.
En tierra, los puntaumbrieños observaban la silueta del Ocean con la popa hundida, y no puedo aventurar el porqué -aunque supongo que las leyes marítimas internacionales obligan a ello en caso de muerte accidental, a desembarcar a los fallecidos en el puerto más próximo-, el caso es que durante las horas que estuvo fondeado, achicando agua a fin de poder continuar su travesía, se procedió a desembarcar el cadáver de Henry Wilson Pyle, que previa, supongo, autopsia fue enterrado en la zona del Cementerio de La Soledad destinada a dar sepultura a los súbditos británicos.
Con las últimas paladas de tierra se cerraba un luctuoso suceso que acabó con la vida de al menos cinco marinos: el mar de nuevo se cobraba sus victimas.
El Ocean Bridge, botado en Japón un año antes, fue reparado, y cambiado de nombre varias veces, para seguir sus rutas petroleras por países africanos y chinos hasta su desguace en 1986.
El capitán Henry Wilson Pyle, por el contrario, fue a descansar a una tierra lejana, que seguramente, así lo espero, le será por siempre leve. Dos lápidas recuerdan quién y desde cuándo reposa en tierra onubense.
El vicecónsul del Reino Unido en Sevilla, el comandante de Marina de Huelva y los capitanes de los mercantes atracados en Huelva por esos días, así como algunos ciudadanos británicos residentes en Huelva asistieron al sepelio de quien reposa en nuestra tierra para siempre.
Descanse en paz. Y responsabilidad de pueblos educados y civilizados es mantener con decoro y respeto el trozo de tierra, de nuestra tierra, que se le dio a un hombre de mar, así como la lápida que piadosamente sus allegados (hija y yerno) erigieron en ese lugar.
Mis fuentes han sido:
ABC.es
Hemeroteca Diario Odiel
British Merchant Navy
The Red Duster Association
En la foto, Henry Wilson Pyle
"Does anyone remember Henry (Harry) Wilson Pyle who captained the AtlanticBridge and PacificBridge and was master of the OceanBridge when he was killed in an explosion on board in 1971?
Harry Pyle was my father-in-law. My wife and I recently visited his grave at Huelva.
Cheers,
John Stubbs"
"The captain Harry Pyle could not be found amongst the rubble...
-->Sadly Captain Harry Pyle was the only crew member killed in this sorry saga...
I was 2/eng. on the Ocean Bridge when No. 9 tank exploded...