15.7.13

Mañana de julio

Ha sido una hermosa mañana de julio la de hoy. Ayer planeé una excursión en bicicleta y a las diez en punto estába, junto a mi compañero de paseos Joaquín, atravesando el río Odiel sobre uno de sus puentes. Al otro lado de la desembocadura, hemos enfilado la carretera de Cartaya y adentrado a través de carriles y carreteras, por un paisaje idílico de pinares. La temperatura, aceptable para el día y la hora -nada  de excesivo calor- entre sombras de pinares hasta llegar a uno de los lugares con más encanto que conozco. El canal del río Piedras serpenteando mansamente y discurriendo en un suave desnivel hasta la costa. El agua, su claridad, los pinos y sus reflejos y su sombra. El canto de los pájaros, una culebra que se atraviesa confiada la carretera solitaria, el ladrido de un perro en la lejanía han sido nuestros testigos. Parecemos encontrarnos en el fin del mundo y tan solo unos centenares de metros nos separan de la civilización. El tiempo y el espacio incluso han parecido detenerse.
Mañana de julio, playas llenas, coches y autopistas. Bendito lugar para encontrarse con uno mismo...