14.3.13

La proclama (3º premio Concurso Literario Aula de la Experiencia)

Se adelantaba el verano del año 1809. Manuel se dirigió como siempre a visitar a su novia, en la calle San Francisco, de la Real Ysla de La Higuerita.
Ya planeaban su boda, pero ese día no consiguieron olvidar lo que de boca en boca corría por las calles del pueblo, los ecos de las proclamas llamando a expulsar de la patria al invasor francés. Estuvieron departiendo hasta que Manuel le pidió el diminuto escapulario que Julia prendía de su cuello. Ella se lo entregó con un beso. Unas palabras apenas musitadas en los oídos de la muchacha fueron la despedida de aquella pareja enamorada.
Tras la ventana de una de las casas aledañas, la silueta de Isidoro dibujaba una aureola desconfiada que le perseguía desde que, en el pasado, había sido ignorado por Julia, a la que ahora veía en otros brazos.
Manuel no regresó. Un día de agosto, el alguacil, al ir a localizarlo a casa de Julia por haber sido elegido en sorteo para el servicio de las armas, fue informado por Isidoro asegurando este haberlo visto a bordo de una pequeña embarcación poniendo rumbo al reino de Portugal. Julia lo negó, recordando la última conversación con su prometido, y sobre todo conociéndolo tan bien. Pero a pesar de su claro y rotundo ‘no’ contra el confuso y dubitativo ‘sí’ de Isidoro, Manuel fue declarado prófugo por no haber acudido al llamamiento y alistamiento de la Junta de gobierno de Ayamonte.
Isidoro volvió a rondar a Julia. Ella se resistía, pues seguía amando a Manuel sin dar crédito a su “huída” y a saberlo desleal a la patria y a ella misma… pero el discurrir del tiempo sin noticias, surtía su efecto.

En marzo de 1810, varias compañías de infantería al mando del duque de Arenberg , habían ocupado el puerto de Huelva provocando numerosas bajas en el ataque a nueve galeras de cabotaje que estibaban naranjas, chacina, verduras y carbón, de Ayamonte y Huelva; así como gran cantidad de trigo de Cartaya y aceite de Beas, salazón de la Real Ysla, y armas, con destino al resistente pueblo de Cádiz.
Manuel ―que se consideraba buen isleño, andaluz y español― no había albergado duda alguna al zarpar del puerto de La Higuerita: impensable poner rumbo a poniente que habría significado la rendición, tal y como al atardecer parece hacer el sol cediendo el paso a la noche ―“Ilustres onovenses: […] Andalucía, traidoramente invadida por el Francés… A combatir, por Dios, por el Rey y por la Patria […] venguemos a nuestro amado e inocente Fernando VII  […] de nosotros depende la victoria…”― mientras que rumbo a levante suponía hacer lo que el astro rey cada mañana, alzarse con fuerza venciendo a la oscuridad.
Julia e Isidoro, apadrinados por el olvido y el silencio, se casaron. Nunca llegarían a saber que uno de aquellos hombres masacrados en el puerto de Huelva, llevaba un escapulario que no había perdido del todo la fragancia de Julia. Aquel marinero sin nombre lo percibió mezclado con el acre olor a pólvora francesa un segundo antes de que la muerte lo arrebatara. A pesar de que su recuerdo se desvaneció entre las brumas de la Historia, sepultado en el viejo cementerio huelvano, su valeroso sacrificio y el de otros muchos, por la independencia de España, no fue en vano.
La primavera de 1810 se hacía sentir con fuerza.
Orgulloso de verdad :-)

9 comentarios:

  1. Hasta ahora me había negado a dar a conocer este breve y modesto relato que presenté al Concurso literario del Aula de la Experiencia de la Universidad de Huelva, con motivo de la Semana cultural. Decidí participar y trabajé este relato aprovechando una de las asignaturas que recibí en el primer cuatrimestre -Historia de España. Siglo XIX hasta la Restauración-. Dos folios eran los límites para desarrollar un relato donde intenté mezclar Historia y una breve historia de amores, que me curré a base de bien. Mi sorpresa (relativa) fue llevarme el tercer premio. Un diploma recibí. Y esperé que lo dieran a conocer. Pero ha sido en vano. Por ello, porque mis compañeros y lectores tienen derecho a conocer cuál fue uno de los relatos premiados, lo presento aquí. Espero que os guste: el Jurado lo valoró en tercer lugar...

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  2. Enhorabuena!!!, por fin te reconocen y eso me satisface.
    Un relato muy bonito y espero que continúes escribiendo relatos y con el tiempo algo más.
    Publicalos y así darás a conocer tu buen quehacer
    Un beso y adelante.

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  3. Gracias, Mayte. Este relato fue mi contribución a la Semana Cultural donde hice un verdadero esfuerzo de síntesis para contar lo que quise y como pude.
    Me alegra que te haya gustado.
    Un beso

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  4. Hoy, ando con prisas pero he sentido la curiosidad por mirar tu bloc y me parece que igual me vuelvo adicto a el.
    Gracias por compartir.
    Tu aportación me parece muy interesante.
    Por favor, estemos en contacto.
    Un saludo cordial
    Arturo Macias

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  5. Arturo Macías:
    Bienvenido a las páginas de mi bloc.
    Aquí podrás encontrar de todo un poco, y estás invitado desde ya.
    Un saludo cordial

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  6. Enhorabuena por tu relato me ha gustado mucho. Besos para toda la familia

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  7. Gracias, Mariavictoria, por tu opinión.
    Un beso también para ti y tu familia

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  8. Pues lo siento, JoseAntonio, pero en mi blog tu última entrada es de hace 5 semanas. No entiendo por qué no se ha actualizado. Intentaré resolverlo.
    Vaya así que este es el relato premiado. Muy bien, al estilo romántico de la época: amores traidores y héroes. No se puede pedir más. Un beso y felicidades otra vez.

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  9. Marta:
    gracias por tu opinión, aunque esperaba una crítica más incisiva.
    El caso es que tenía interés en que vieras que era cierto el premio que me habían concedido.
    Procedo a retirar la entrada una vez que lo has visto. Gracias

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