6.9.11

Cuando me arrebataron mi caja agujereada de Laxen Busto

Cuando el encargado de la Silk Mill China Export. Co. nos estaba explicando el proceso de la fabricación de seda natural, no pude por menos de asombrarme pues parecía más bien que me había metido de pronto en una especie de túnel del tiempo, de ida y vuelta. Me dió un vuelco el corazón cuando el guia que nos explicaba el proceso nos indicó, haciendo un poco de historia, que la fábrica había comenzado a funcionar el año 1918, siguiendo las milenarias técnicas chinas. Fue en 1960 cuando uno de los empleados encontró flotando en uno de los canales de Shuzou una caja que contenía varias decenas de capullos. Lo llevó a la fábrica y quedaron perplejos pues no tenían la menor idea de dónde provenía aquella caja que había llegado justamente al lugar adecuado, dada la precaria situación de la industria por lo que comenzaron la cría con los capullos que se habían conservado...

Con siete años ya me consideraban un experto en la cría del gusano de seda. Era capaz de completar el ciclo desde la salida de los huevecillos de los gusanos que devoraban hojas de morera (si escaseaban, yo le procuraba hojas de negrillo) haciéndose cada día más grandes y gordos. Yo vigilaba su desarrollo, su alimentación, y los separaba según las etapas de su crecimiento, limpiando las cajas de lata de Laxen Busto  de los excrementos (aún hoy, más de medio siglo transcurrido, me pregunto quién usaba en casa aquel medicamento que mucho despues supe que se trataba de un laxante contra el estreñimiento). El caso es que tenía muchas cajitas de "lasenbusto" agujereadas, almacenadas mientras dentro se desarrollaba un proceso increible: los gusanos, llegado su  memento, parecían entrar en un letargo y de inmediato yo procedia a introducirlos en cajas de zapatos que me suministraba el señor Rufino, dueño de Ultramarinos Finos.
En aquel más amplio habitáculo los gusanos comenzaban a formar a su alrededor un hilillo de la más hermosa fibra que jamás se haya fabricado. Un hilillo que refulgía cuando le daba los rayos de sol mientras yo miraba a su trasluz para divisar cómo cuando el gusano que yo había engordado y criado, se convertía en crisálida, rompía el capullo y la mariposa surgiendo para poner huececillos sobre una superficie de papel estraza que yo habilitaba. 
El ciclo comenzaba de nuevo... y los capullos, rotos, envueltos con aquella hebra que...

Las operarias manipulan las series de bandejas mientras nos explican cómo humedecen los capullos para encontrar la punta del hilo, que no es cilíndrico sino triangular y una vez conseguido el cabo del kilométrico hilillo, lo unen a otros siete. Ocho son los hilos que forman la hebra que unen a otras hebras y van conformando las maravillosas piezas que exportan a otras partes del mundo. Al final, me decido a comprar un edredón, que confeccionan delante de mí, superponiendo capa sobre capa de finísimo grosor hasta formar un voluminoso paquete que me aterra de sólo pensar cómo viajar con tan gran equipaje. La emplaada china sonríe sabiendo cuál es mi preocupación y cómo resolverla. En pocos minutos aparece con un paquete de las medidas de una caja de zapatos y nos dice con una amplia sonrisa que ahí dentro está el fruto de cuatrocientos capullos en forma de un exquisito, suave y delicado edredón.
De regreso a casa, me hago la ilusión de que, tal vez, por azares del destino, mi caja calafateada que yo usaba como "granja gusanil" aquel lejano año de mi niñez, después de que mi abuela, harta de gusanos, me los tirase al rio Ambroz, la caja impermeable llegara al rio Jerte y al Tajo, iniciando un viaje de casi 10.000 Millas marinas a través del oceanos Atlántico y surcara los mares Mediterráneo, Rojo, Índico, atravesara el Estrecho de Malaca para llegar al Mar de la China, e introducirse por el delta del Yangtzé hasta uno de los canales de Shuzou donde tal vez lo encontrara uno de los empleados de la Fábrica de seda núm. 1

He aquí la historia del edredón que compramos en tierras de la Ruta de la seda y que tal vez lleve inscrito un milmillonésima parte del ADN que llevaban mis gusanos de seda. ¿Y porqué no pudo ser?

fotos Jose A. Bejarano
Ocho son los capullos que sueltan los hilos que forman la hebra

A la una...

A las dos...

A las dos y media...

A las tres menos cuarto...

A las tres menos cinco, y...

A las tres!!!   EDREDÓN MARCHANDO!!!

Carmen documentándose "pala complal el edledón"

6 comentarios:

  1. Una historia muy bonita.

    Yo también tuve gusanos de seda...pero tengo que reconocer que nunca me gustaron...

    Y por cierto, el ededredón de seda abrigará en las noches húmedas onubenses no???

    ResponderEliminar
  2. Beni
    gracias por el piropo literario.
    Pues te digo una cosa, debería ser una experiencia obligatoria en los colegios tener cada niño una cajita de Laxen busto agujereada y que cuidasen de unos animalitos que muestran perfectamente el ciclo de la vida. Y además ofrecen una fibra maravillosa con el que se fabrican las más delicadas prendas.
    Compramos un edredón, que lo regalé. Por referencias es algo maravilloso el abrigarte con algo tan delicado, tan... etèreo.
    Un beso

    ResponderEliminar
  3. Genial la historia, desde la anécdota de la caja de laxantes con la que jugabas desconociendo su anterior vida!
    Como ese viaje mágico desde el río Ambroz hasta Shuzou.

    ResponderEliminar
  4. Luis
    las cajas de Laxen Busto han formado parte de mi infancia. Las cajas.
    En cuanto al viaje "mágico" porqué no pudo ser cierto ese recorrido de diez mil millas marinas (¡contadas!) recorriendo riachuelos, ríos de verdad, mares y océanos...
    Gracias por tu visita, al fin posible.

    ResponderEliminar
  5. Hola, te devuelvo la visita reciente a mi blog. Me da un poco de envidia tu faceta viajera. China debe ser una explosión visual y de los sentidos para nosotros, los occidentales. Mi saludo y mi ánimo literario a que sigas contándonos la sonrisa de cada rincón que visites.

    ResponderEliminar
  6. Ginés
    Muchas gracias por tu opinión. No creas que he viajado tanto, lo que si ocurre es que cada rincón que visito me sugieren vivencias pasadas y me pide el cuerpo narrarlas, y si arranco una sonrisa, mejor.
    Un saludo, amigo

    ResponderEliminar


Me encantan las visitas.
No lo dudes, amig@... y entra, las puertas están abiertas de par en par.
Comenta, critica, sugiere, aporta.
Enriquece mi bloc.
No aceptaré anónimos...

G R A C I A S