24.4.11

Un tren español (6) ©Jose A. Bejarano

Los recuerdos se hacen más nítidos, pero se me agolpan en la memoria pues todo ocurrió, posteriormente, con rapidez. En Albacete fueron numerosos los personajes, luciendo guerreras con estrellas de cinco puntas, que sucedían a otros de paisano arengándonos, en tanto que nuevas expediciones iban llegando procedentes de diversos  países.
A partir del primer contingente que llegó a Albacete se crearon las Brigadas Mixtas Internacionales, organizándose la Novena Móvil con los primeros en acudir; fui incluido, junto a los voluntarios eslavos, en el IV batallón, denominado Dabrowsky en honor de un revolucionario polaco muerto en las barricadas del París de la Gran Guerra.
Los días transcurrieron velozmente hasta que, el 4 de noviembre, recibimos la orden de partida; llegaban noticias según las cuales los nacionalistas rebeldes habían recorrido el Oeste de España —desde el Sur— y Madrid estaba en peligro pero allí estaríamos los “internacionales” para su protección. Era el momento de demostrar para qué habíamos dejado atrás tantas  fronteras. Como intérprete cumplí la misión de comunicar, puntualmente, todo aquello que nos era transmitido.
Tembleque, el lugar donde nos estacionamos el día 5, situado en los umbrales de Madrid, estaba en la línea del frente partiendo en dos mitades el país desde hacía cuatro meses, aunque nos aseguraban que llevaba dividido muchos años: yo lo calculé con precisión, cuatrocientos cuarenta y cuatro.
El ejército levantado en armas estaba, ya, frente a la capital de la República y el Gobierno la había abandonado aquel mismo día, dejando su defensa en manos del pueblo, para trasladarse a Valencia. El comandante Kleber, alias el Canadiense, nos comunicó que, en adelante, seríamos llamados “XI Brigada Internacional” y el comisario Mario Nicoletti nos arengó diciendo que tendríamos el alto honor de ser los primeros en defender la metrópoli”: ¡No deben pasar!¡no van a pasar! ¡no pasarán!”, gritaba.
El día 7 largas filas de camiones entraron en Madrid, en uno de ellos iba yo repasando, mentalmente, algunos pasajes del Libro de Josué. La ciudad nos recibió cuando un inmenso, triste y ‘frío’ sol declinaba en el horizonte de la planicie.

6 comentarios:

  1. seguimos el relato.


    el no pasaran, se a empleado en la historia en demasía. después ya veremos.

    ResponderEliminar
  2. Pedro
    El No pasarán se gritó en Madrid, y ya sabemos lo que ocurrió después.
    Yo no lo he gritado, ni creo que lo gritaré, jamás. Es un relato y no tengo porqué asumir ni hacer mío lo que escribo.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  3. Me interesa tu versión , tus vivencias y tu opinión, ya conocemos la del bando rebelde ganador, haber si poco a poco y en libertad podemos ir conociendo a través de las distintas posiciones la verdad.
    Te sigo en tus relatos.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Aquí seguimos... y tanto que llevaba dividido.
    La verdadera historia la saben los que allí estuvieron. El vencedor cuenta su versión.
    Un beso.

    Pd. Como vas a tener muuuucho tiempo, trae a Carmen a "su pueblo" la isla de la Aliseda está en todo el centro de Béjar :)

    ResponderEliminar
  5. Iglesiasoviedo
    mi empeño es imaginar y escribirlo, sin ánimo historicista, tratando de plasmar una visión lo más desapasionada posible. Casi todo está ya escrito.
    Lejos de mí tratar de reflejar lo que de verdad ocurrió. Mi afición, con grandes carencias, es dibujar escenas a ser posible acercándome a la realidad que yo imagino.
    Gracias por seguirme.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  6. Laura
    España ha sido una historia de divisiones, y creo que la Historia la deben escribir todos, vencedores y vencidos. A ver si conseguimos llegar a las verdades.

    ResponderEliminar


Me encantan las visitas.
No lo dudes, amig@... y entra, las puertas están abiertas de par en par.
Comenta, critica, sugiere, aporta.
Enriquece mi bloc.
No aceptaré anónimos...

G R A C I A S