12.10.10

De Ambas orillas (fragmento) JABejarano

            El miércoles, 1 de abril de 1959, estaba sentada en uno de los últimos bancos. Desde aquel lugar sólo podía observar, a lo lejos, el impresionante chorro de luz blanquecina que, desde lo alto de la descomunal cúpula, caía sobre la cruz de enebro en el inmenso altar mayor. La oscuridad era casi total, y sobrecogedor el silencio con que la muchedumbre, desde el exterior, asistía al funeral. Aún resuenan en los oídos de Delia las palabras de Franco: "...la honda emoción que nos embarga ante la presencia de esposas y madres de nuestros caídos..." Durante el funeral, Delia se da cuenta de las ciclópeas proporciones de la nave repleta de gente. La música de cantos gregorianos y el ambiente dan un cuadro de solemnidad que a Delia le parece irreal, casi fantasmagórico. A pesar de la propaganda, sabe que, en la gigantesca cripta horadada en la roca de Cuelgamuros de Abantos, donde se eleva una cruz que casi se ve desde el mismo Toledo, sería imposible sepultar a los miles y miles de muertos victimas de la guerra, caídos y mártires de los dos bandos. Pero había aceptado las invitaciones y se encontraba en El Valle de los Caídos.
Al finalizar la ceremonia, los familiares, debidamente  identificados, fueron autorizados a visitar las capillas donde reposaban, desde poco tiempo antes, los restos de sus seres queridos.
A la derecha de la nave, una gran capilla, la de Loreto, daba sepultura, junto a miles de restos mortales, a Manuel, trasladado un mes antes desde el cementerio de Alhama de Murcia según le habían comunicado desde el Gobierno Civil de Toledo, y donde le denegaron, categóricamente, la "otra petición".
Allí, Delia, junto a los demás familiares, estuvo durante unos minutos, los suficientes para, en unos instantes en los que pudo pasar inadvertida, extraer de su bolso un sobre y depositar su contenido tras los grandes trípticos del frontal de la capilla, en la columnas de nichos. Al menos, algún átomo de tierra arrancada de la fosa común del cementerio de Toledo, permanecería, tal vez por siglos, en memoria de su padre, materializado en aquellos granos de polvo reseco. Delia, quiso, en un acto mezcla de generosidad y simbolismo, pero, sobre todo, de amor, que aquellos dos hombres, separados en vida, estuvieran, aunque no fuese más que en un humilde gesto, unidos, reconciliados de verdad, para siempre.


8 comentarios:

  1. Jose Antonio...

    Te solicito permiso para guardar (sólo en mi ordenador y sin afan lucrativo) los capítulos que nos vienes dejando, porque no tienen precio.
    Viva el Nobel de la Paz¡ Abajo las dictaduras¡

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Félix... pero si he dejado de insertar entradas de Ambas orillas porque creía que no le interesaba a nadie.
    He incluido hoy este fragmento porque parece que se está poniendo de moda el abrir tumbas, en el interior de la Basílica, por las noticias de ayer mismo.
    Internet es libre, tú lo sabes muy bien, así que no se necesitan permisos, al menos el mio para hacer lo que te plazca con lo que dejo escrito. Eso sí: soy un tímido de mucho cuidado, y un gran miedoso al qué dirán, y a las críticas o juicios de los demás.
    Un abrazo, amigo, y que sepas que los escritores, al menos yo, somos unos grandes "mentirosos", así pues, no necesariamente hago mío todo lo que escribo.

    ResponderEliminar
  3. PD:
    Félix, porque imagino que te refieres a mis entradas de Ambas orillas...

    ResponderEliminar
  4. Si, a esas entradas, para guardarlas a título particular. Pero te diré algo, prefiero un escritor "mentiroso" que un mentiroso escritor...

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  5. El MAESTRO FELIX, pide permiso a otro MAESTRO, de las letras.

    Estamos de enhorabuena, los afortunados que podemos leer, tanto y tan bueno.
    chapo, amigo Bejarano.

    ResponderEliminar
  6. Buenos días,
    Acaban de pasarme la dirección de este bloc, y me he quedado impactada. Estoy muy interesada en muchas historias de nuestra tan traída y llevada "memoria histórica", como si antes de que se llamara así no la tuviéramos.

    Voy a intentar leer con más tranquilidad el resto de los fragmentos de De ambas orillas. Intuyo que me pueden gustar y que voy a encontrar lo que busco.

    Por ahora, enhorabuena.
    Perdón si en alguna otra ocasión soy muy crítica.

    ResponderEliminar
  7. Gracias, Pedro. Yo admiro tu chispa para enganchar en tu blog.
    Yo, mucha palabrería pero el tuyo cumple divirtiendo, que es importante. Enhorabuena tú también.

    ResponderEliminar
  8. Ventolera: gracias por tu visita y por tu "impacto".
    Si me proporcionas tu dirección de correo electrónico no tendré el menor inconveniente de enviarte Ambas orillas, y podrás comprobar de que todos tenemos nuestra propia Memoria. Te lo envío y todo lo que tengo en mi blog (no tienes más que ir a Entradas antiguas) y podrás comprobar todo lo que tengo, también a tu disposición.
    Me gusta tu sinceridad y tu crítica, aunque me parece mejor conocer de quién vienen, aunque respete tu anonimato.
    Un saludo.

    ResponderEliminar


Me encantan las visitas.
No lo dudes, amig@... y entra, las puertas están abiertas de par en par.
Comenta, critica, sugiere, aporta.
Enriquece mi bloc.
No aceptaré anónimos...

G R A C I A S