27.9.10

El legado (Documento 23) (4)

Y bien, Emilio, como podrás imaginar, mi sorpresa fue tan grande como la que a buen seguro has de llevarte cuando leas esta carta. Te puedo asegurar que no he dejado de pensar en todo lo que te he contado hasta el momento, que habiendo repasado todos y cada uno de los legajos he llegado a algunas conclusiones, de las que, en parte, te voy a dar cuenta, aunque otras habrás de ser tú, y en su momento tu hijo, quien trate de resolver el enigma antes de que la arena del reloj acabe. Y conste que no quiero asustarte. He pasado por alto algunas cuestiones como tratar de averiguar por qué se produjo la revelación… ¿tal vez Dios ─si verdaderamente fue Él por medio de la imponente voz─ quiso desvincularse de la leyes injustas de los hombres? ¿Marcó los plazos y ofreció las soluciones a modo de expiación? ¿Por qué eligió a los dos protagonistas para transmitir un mensaje tan aparentemente prosaico? Vigente el Decreto de Expulsión ¿por qué asumió esa responsabilidad el rabino, ya amenazado de destierro? ¿Por qué Santiervás? ¿Acaso como humilde ejemplo de convivencia en los reinos de la España del siglo XV? Por descontado que no encuentro respuestas a estas graves dudas. Mis observaciones son, no más, sobre cuestiones tangibles y de más fácil respuesta que las de carácter metafísico: El reloj de arena ─a pesar de que se alude a una maquinaria─ constituye para mí el objeto más misterioso de cuantos componen el legado. Si te das cuenta es de una arena tan fina, diríase polvo infinitesimal de yeso, que apenas se ve caer, pero resulta imposible que un reloj de este tipo contenga casi diecinueve mil millones de granos por muy finos que sean estos.
Como ves, en la ampolla superior, que ya contiene bastante menos “arena”, hay una F grabada en el vidrio, y en la inferior una P6. Cuando yo lo recibí de mi padre, no percibía a simple vista que cayera nada, pero al paso de los años, vaya si he visto cómo ha ido vaciándose la parte superior y llenándose la inferior. Y lo curioso es que, lo coloques de la manera que lo coloques, en posición vertical, en horizontal, oblicuamente, estable o en movimiento, la arena no ha dejado de caer, de lo que cabe deducir que entre uno y otro recipiente está la cantidad que contabilice inexorablemente el tiempo exacto que dice la leyenda, hasta la consumación… cuando se producirá el fenómeno. 
(Continúa...)
6 Simplemente, F de futuro y P de pasado. ¿Qué otra cosa podría significar?

No hay comentarios:

Publicar un comentario


Me encantan las visitas.
No lo dudes, amig@... y entra, las puertas están abiertas de par en par.
Comenta, critica, sugiere, aporta.
Enriquece mi bloc.
No aceptaré anónimos...

G R A C I A S