26.9.10

El legado (Documento 23) (3)

El caso es que en mitad del debate ocurrió algo fuera de lo normal, pues a una hora determinada, las tres de la tarde, exactamente la misma en la que murió Jesucristo Nuestro Señor, un trueno sobrecogedor se abatió sobre aquella casa, sagrada para uno e impía para otro, y los dos cayeron en tierra derribados por un repentino tremor, al tiempo que una voz imponente como surgida de las entrañas de la tierra habló, mostrando su pesadumbre por la oleada de odio e intolerancia que se había extendido como una mancha de aceite por todo el orbe. ―El mensaje que os dejo ―vino a decir─ lo conoceréis en un instante determinado, a partir de esta hora, minuto y segundo coincidente con la misma en que Dios Nuestro Señor, el Nazareno, expiró en la Cruz 1459 años ha. Desde este mismo instante ―continuó― el engranaje de la Maquinaria girará sin descanso al paso de los segundos hasta la detención del Tiempo en que la luz traspasará la penumbra y se abrirá la gran Puerta, facilitando el acceso a los arcanos que influirán en el comienzo del principio del fin de los tiempos, según las claves que se mostrarán con la luz que incida sobre el Ara después del último segundo consumido. Se abrirá ofreciendo a la Humanidad la oportunidad de sobrevivir ya que del camino que habéis emprendido a buen seguro resultará el resquebrajamiento irremediable de los grandes pilares que sostienen el universo, provocando desastres hasta la desaparición total del Espacio, la paralización del Tiempo, y la manifestación del Vacío y de la Nada. En suma, el Caos. Alí, a buen recaudo, se encuentra la Piedra de la Energía Infinita, con poderes de una naturaleza tal que contiene un millón de veces la fuerza de todos los hombres juntos, con todas sus máquinas funcionando y sus animales trabajando. Este objeto será el instrumento que, utilizado con sapiencia y con justicia evitará una época de tinieblas, dando paso, es mi augurio, a otra de claridad, de nuevos tiempos. A fin de llevar a buen término la misión es necesario que transmitáis de generación en generación mi legado por medio de vuestros descendientes en línea directa hasta la consumación del tiempo(…)5 . . . . . . 
5 De Valentín de Alvar no he conseguido ninguna referencia más. Como si hubiese desaparecido de la faz de la tierra.

2 comentarios:

  1. José Antonio, gracias por proponer este texto. Eres un buen narrador. Ya he quitado la "s" de más; valoro tu aporte porque demuestra atención verdadera. Un abrazo cordial desde Baires.

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  2. Gustavo, soy un tipo raro, por que casi siempre me interesa más el cómo que el qué. De ahí que siempre esté aprendiendo y practicando.
    Retomo ese abrazo, presumo que desde B.A., y agradecido.

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