25.9.10

El legado (Documento 23) (2)

Todo comenzó el Viernes Santo del año 1492, 20 de abril…
Don Valentín de Alvar, presbítero de Santiervás, se dirigía, al comienzo de la tarde, hacia el Castillo a preparar el ceremonial para la conmemoración de la Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, cuando al pasar por delante de la casa de Avram Simón, que era la sinagoga de la comunidad judía, el cura creyó observar movimientos extraños, impropios para aquel preciso día en que la Cristiandad estaba de luto y adolorida por la muerte del Crucificado. Don Valentín no lo dudó y llamó a la puerta con el fin de reconvenir al rabino. El Edicto Real4, leído por el pregonero días antes, lo dejaba bien claro: “(…)fuimos informados que hay en nuestros reynos é avia algunos malos cristianos que judaizaban de nuestra Sancta Fée Católica, de lo qual era mucha culpa la comunicaçion de los judíos con los cristianos(…)”. Y ellos, los judíos ―opinaba Don Valentín─ eran los culpables de la muerte que ese mismo día iban a recordar y no le consentiría a aquel Avram que mancillase la Sagrada tarde; no quedaría impasible viendo cómo el rabí organizaba la ceremonia a la espera de la primera estrella del comienzo del Shabbat. Eso era lo que estaba haciendo Avram ―de baja estatura, tez ligeramente macilenta y con el pelo negro como el cordobán pero de mirada clara y frontal─ sabiendo qué se celebraba ese día en el pueblo y en toda la Cristiandad. También sabía que antes de finales de julio, su mes de Tamuz, habría de optar a una de las dos alternativas que le ofrecía el edicto. Se debatía en las dudas, porque le rebelaba que un santervasense como él tuviese que abandonar sus tierras y sus posesiones por el simple delito de profesar la religión que le inculcaron sus mayores. Cuando entró abruptamente el párroco, los dos se miraron fijamente. Se conocían de toda la vida e incluso habían sido amigos, pero las cosas habían cambiado en pocos meses, comenzando a distanciarse. Discutieron.
(Continúa) 
4 Dada en la çibdad de Granada, treynta e uno del mes de Marzo, año del Nasçimiento de Nuestro Salvador Jesucristo de mil quatroçientos é noventa é dos. Yo el Rey. Yo la Reyna, Yo Juan de Coloma, secretario del rey de la Reyna, nuestros
señores, la fiçe escribir por su mandado. 

4 comentarios:

  1. Comenzamos de nuevo.
    Ahora será lectura diaria.
    Un beso

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  2. JOSE ANTONIO: ABRO TU BLOG Y ME ENCUENTRO CON ESE LEGADO DE LA HUMANIDAD...TE CUENTO QUE LA ARQUEOLOGIA FUE UNA PASION DE NIÑO Y ADOLESCENTE Y RECUERDO RELATOS DE ESAS ZONAS. SEGUIRE INDAGANDO EN TUS NOTAS. MAR...ES UNA EXCELENTE NARRADORA Y BELLA PERSONA. LA RED NOS UNE. ABRAZO CORDIAL.

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  3. Laura, este es un relato inquietante, que presagia el fin de los tiempos... es lo que yo creo...

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  4. Gustavo, en mi blog tengo numerosas entradas de todo tipo.
    El legado es un presagio sobre el Fin.
    Antes tengo Operación Masada, que es otro tema distinto.
    Gracias por leerme. Así estoy haciendo con yu espacio.
    Un saludo internauta...

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