24.9.10

El legado (Documento 23) (1)

Querido Emilio: por fin, después de mucho pensarlo, he decidido ponerme en contacto contigo. Tal vez te extrañe esta carta, dado que nos vemos a menudo; y jamás te he hecho mención, pero el asunto que te voy a explicar es algo que lleva mucho tiempo conmigo y he considerado llegado el momento de dártelo a conocer: un tema que durante años me ha tenido en vilo siendo consciente de que otros lo comenzaron y la cadena se ha ido extendiendo a lo largo de los siglos. Hasta hoy. . . . . . . Hace tiempo en Santiervás1, exactamente el 20 de febrero de 1972, recibí de mi padre, tu abuelo2, una pequeña caja, cuya procedencia se remonta a épocas lejanas. No me dijo nada más. Ni sé por qué me lo entregó ese día precisamente, pero la verdad es fue premonitorio. En su interior, además de un estuche conteniendo una llave y un reloj de arena, había un cartapacio conteniendo veintidos legajos ordenados cronológicamente, en diversas clases de papel, algunos amarillentos, manuscritos con todo tipo de caligrafías, desde el ladino hasta el castellano actual. El último, escrito con la Olivetti que mi padre usaba durante horas y horas en casa y con el que redactó el nº veintidos dirigido a mí con el mismo cariño con el que yo estoy escribiendo el presente. En procesador de texto Word, como ves. Espero que logres aclararte adónde quiero ir a parar, pero el caso es que he sido un eslabón de una larga cadena y he decidido que seas el siguiente, quien al tener ya un hijo, mi nieto, sea el que en su día, si lo consideras, continúe lo ya empezado pues sospecho que posiblemente a él le corresponda llegar al final. Las cartas, o legajos, que me he entretenido en “traducir” durante estos años dicen lo mismo que yo te expongo a ti y están dirigidas a cada uno de los correspondientes sucesores, los Bejarano3 de nuestra familia, explicando e interpretando los antecedentes (detallados en el primer manuscrito) que te narraré —a mi manera, y libremente―, a partir de los datos contenidos en dicho documento:
(Continúa...)

1 Santiervás (Cáceres), situado en las estribaciones de la Sierra de Béjar, contaba hasta finales del siglo XV con una población judía, en perfecta convivencia con la cristiana.
2 Francisco Bejarano Gil.
3 Los legajos están firmados con el apellido Bejarano, pero también con De Bexar, Bejerano, Bicerano y similares, otros por López y Sánchez. Posiblemente desapareció el apellido Bejarano de Santiervás, aunque continuaran firmando así por costumbre. El primer documento, por el contrario lo está por “Iacobo ibn Simón, en absencia de Avram”.

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