13.3.10

De cómo pude ser un ladrón de tumbas...

Había estado nervioso todo el día: en esta foto me estoy fumando un narguile con aroma de menta en el mercado de Luxor. Y es que no era para menos. Por la mañana, justo en los Colosos de Memmon, representaciones del faraón Amenhotep III antes de entrar en las necropolis tebanas del Valle de los Reyes, se me ocurrió pegar la hebra con el guia dándomelas de experto egiptólogo (aunque algo sé) e intenté sonsacarle algo sobre los ladrones de tumbas. Aunque al principio no quería hablar del tema, finalmente, en lugar de regalar mis oidos con leyendas truculentas de violaciones de tumbas y expolio de riquezas de faraones, me propuso una excursión nocturna al Valle de las Reinas. Tierra trágame... pensé que estaba de coña pero me aseguró que no, que era una excursión especial para turistas sin temores ni complejos. Que no había problemas legales ni policiales así que, sin saber ni poder declinar la invitacióin no tuve otra alternativa que decir que sí. Me emplazó para despues de la cena en nuestro barco atracado en el puerto de Luxor, y me advirtio que fuera abrigado, y que las antorchas y teas las proporcionaba el mayorista turístico. Todo el día estuve dándole vueltas al asunto hasta que tuve que recurrir a la de siempre, Carmen, que sin pensarlo le dijo al guia que ni hablar, que no quería que su marido estuviese en medio de una necrópolis en mitad de la noche recorriendo entradas de tumbas. El guia me miró y me lanzó una sonrisa como diciendo lo imaginaba.
En el mercado de Luxor, ya digo, me fumé un narguile mientras Carmen me tiraba una fotillo, esa que veis al lado, y me echaba la consabida regañina de porqué siempre me comprometía en cosas de las que luego me arrepentía. Y luego ella ¡hale! a sacarme las castañas del fuego. Tenía razón, como siempre.
Di un suspiro de auténtico alivio, y desde entonces procuro presumir lo menos posible. Ya me veía a la luz de una antorcha, siguiendo al guia, imitando a los legendarios saqueadores de tumbas egipcias.
 

3 comentarios:

  1. ¡Uf...jajajajajaja, pues a o mejor hubiera estado bien esa aventura! ¿no?

    Aunque es verdad que las mujeres, con nuestro sexto sentido, somos más intuitivas que vosotros, y ahí Carmen no hizo más que hacer gala del famoso y práctico refrán:

    "Mujer precavida, vale por dos"

    ;=))

    Oye,¿no te mareaste con ese pedazo de pipa de agua?
    Yo, aunque he sido fumadora durante veinticuatro años, ahí es nada, me hubiera caído redonda, casi seguro...me quedo con las tumbas y las teas en la noche, jeje

    ;=))

    Besos.

    ResponderEliminar
  2. Mar, yo tampoco fumo desde hace veintitantos años, ese narguile no puede decirse que sea fumar,el caso es que estaba tan "acoyonao" con lo de la excursión nocturna que caí en la tentación: un claco saca a otro clavo...

    ResponderEliminar
  3. PS: aún no sé si la excursión era cierta o fue un pequeño escarmiento del guía.
    El caso es que tal me ocurrió, así lo cuento...

    ResponderEliminar


Me encantan las visitas.
No lo dudes, amig@... y entra, las puertas están abiertas de par en par.
Comenta, critica, sugiere, aporta.
Enriquece mi bloc.
No aceptaré anónimos...

G R A C I A S