9.6.11

Amelie


Medalla de "Justo entre las Naciones". ISRAEL
Por la ventana de la habitación entran los últimos rayos de sol que caen sobre las murallas de la ciudad. El leve runrún del aire acondicionado adormece a Ehud, aunque Ester, su esposa, lo toma de las manos y se las aprieta suavemente hasta que observa que su marido abre los ojos.
Los han permitido incorporar la cama articulada para que, en un gesto magnánimo, el enfermo pueda ver realizado el pequeño sueño que le había solicitado a Ester, su esposa, un mes atrás, por Yom Kipur, al ingresar por urgencias en el Hadassah Hospital, situado en el monte Scopus de Jerusalem. Sus días, tal vez sus horas, están contadas y no quiere irse de este mundo sin ver por última vez la luz reverberar sobre las cúpulas de la ciudad vieja, aquella ciudad que él ayudó a conquistar a fin de legar a las generaciones posteriores un Hogar en el que poder sentirse libres.
Más allá del Muro de los Lamentos, a donde ha ido cada sábado a orar, ya no se ve, como antaño, la silueta del edificio de la Agencia Judía, donde conoció a Ester, cuando fueron un ya lejano 13 de mayo de 1948, en busca de armas con las que defender cada rincón, cada casa, cada recodo de aquella santa ciudad dado que las naciones libres del mundo habían votado, meses antes, la Partición para crear un Hogar Nacional Judío.
Todo ello lo rememora Ehud mientras Ester le aprieta suavemente sus manos.
Entra Amalie, una enfermera francesa recién llegada a Israel, y observa el rostro del enfermo. Solícita, le limpia unas lágrimas con gasas asépticas, y procede a colocar la cama en su posición normal. Ordena salir a Ester de la habitación. Ehud, con los ojos entornados, la mira y le pide, como tantas veces durante aquel mes, que cuando él muera cumpla con el sagrado rito judío de colocar sobre su tumba una piedrecita, como señal de recuerdo. Amalie se lo promete. Sabe que aquel paciente recibirá honores de estado, porque ella conoce muy bien la reciente historia de su nueva patria y que Ehud estuvo sentado al lado del legendario David Ben Gurión al proclamar el Estado de Israel.
La luz vespertina va declinando por el oeste. El sol se ha ocultado tras la línea de edificios de Jerusalem. Llama al médico de guardia. Está empeorando. Amalie permite pasar a la anciana Ester. La enfermera se da cuenta de que, a personas como aquellas les debe, en parte, que pueda sentirse como en su casa, a pesar de haber nacido, de padres judíos, en La Rochelle.
Al fondo, muy suave —extrañas en un hospital—, suenan las tristes notas del “Shalom Alejeim”.
Tal vez en honor de Ehud, el pionero de Eretz Israel, Justo entre las Naciones, que se muere.

4 comentarios:

  1. Solo un abrazo solidario con tu pueblo. Yo, hijo de la diáspora andaluza, no puedo ensalzar a las religiones que ponen cinturones bomba a los mártires niños, que lapidan mujeres, cuelgan homosexuales o le cortán el clitoris a las niñas, por poner algunos ejemplos. Eso y que mi mujer casi desaparece un 11 de Marzo en Atocha.
    Me aborrecen esa manada de descerebrados y este "Bobierno" nuestro que los apoya y tanto padecemos (no soy militante de ningún partido), espero que podamos pasarle factura.
    Para terminar, me emocioné con las cartas de tu padre y su primo durante la guerra incivil. Los españoles de hoy somos tan imbéciles que parecemos estar condenados a repetir la historia.
    Un afectuoso saludo.
    Antonio López

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  2. Antonio: gracias por tu comentario.
    El judío no es mi pueblo. Sólo tengo la esperanza de que unas gotas de su sangre (lo más probable) corra por mis venas.
    Emocionante asímismo tu comentario, tu recuerdo del infausto 11MA -estará dicho todotodo?-
    Y gracias por la emoción de la lectura de las cartas. Este bobierno está haciendo que me quite los complejos de encima.
    Yo soy apartidista, que no apolítico.
    Gracias, y otro afectuoso saludo (no he conseguido encontrar un espacio o correo al que contestarte y tengo la esperanza de que leas estas palabras mías.
    Jose A. Bejarano

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  3. JOSE ANTONIO, ERES UN PERIODISTA, UN BUEN CRONISTA. ME TRASLADAS A CADALUGAR, A CADA HECHO, CON INFORMACION, RECURSOS EXPRESIVOS Y ESTILO. ABRAZO DESDE BS. AS., AHORA TAPIZADO POR LA CENIZA VOLCANICA DE UNA CHIMENEA CHILENA QUE NO PARA DE SACAR POLVO, DETRAS DE LA CORDILLERA DE LOS ANDES.

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  4. Gustavo
    Muchas gracias por tu opinión. Ya quisiera ser periodista, como a mi me hubiese gustado. Pero me faltó algo fundamental para intentarlo: valentía.
    Pero observar, escuchar, creo que lo hago medianamente para dejarlo de manifiesto usando esos recursos que tú me atribuyes pero que yo los ignoro.

    Ya sigo las noticias sobre el volcán transandino que se ha despertado dejando su señal, eludiendo fronteras naturales. Esperemos que la Naturaleza deje vivir, aunque esta sea, a veces, inmisericorde.
    Un saludo, amigo

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